La Actualidad 2013

Por Cándido Marquesán Millán







1) El expolio del indio Evo Morales
En España, muchos políticos forman parte
de los consejos de administración de las empresas eléctricas
05/01/2013

   Ha sido noticia que el presidente boliviano Evo Morales ha nacionalizado cuatro filiales de Iberdrola, en concreto dos de las principales distribuidoras de electricidad en La Paz, «Electropaz», y en Oruro, «Elfeo», además de una empresa de servicios y una gestora de inversiones. Como no podía ser de otra manera ha sido fuertemente criticado por el gobierno de Rajoy y por la gran mayoría de los medios de comunicación españoles.
   Lo que callan, y no por desconocimiento, es que en La Paz, la tarifa eléctrica urbana en promedio era de 0,63 bolivianos (0,09 dólares) por kilovatios/hora, mientras que en el área rural era de 1,59 bolivianos (0,23 dólares). Según el mismo Evo «Habían hablado con la empresa para que igualase la factura a todos, que asumiera su responsabilidad social llevando el tendido eléctrico a todos los lugares. «Cuatro meses de negociación sin resultado», «Y como no han querido buscar esta equidad, igualdad en el consumo de energía eléctrica, obligados hemos tenido que nacionalizar». Señaló que se decidió expropiar porque la constitución promulgada en 2009 señala que los servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, postal y telecomunicaciones «son un derecho humano» y su provisión debe responder a los criterios de universalidad, responsabilidad, accesibilidad, continuidad, calidad, eficiencia, eficacia, tarifas equitativas y cobertura necesaria; con participación y control social, y un derecho humano no puede ser negocio privado». «Esta nacionalización está orientada justamente para buscar la igualdad y acabar con la extrema pobreza». Por ende, tal decisión es además de ética, impecable desde el punto de vista jurídico. No hace otra cosa que exigir el cumplimiento constitucional. Igual que en España. Por lo visto, para Iberdrola estas peticiones del gobierno de Evo eran inasumibles cuando su presidente Ignacio Sánchez Galán, ganó 17 millones en 2008 entre sueldos y gratificaciones. ¡Vaya ejemplo de solidaridad!

   Por otra parte, existe una gran diferencia entre un gobernante que nacionaliza un servicio básico para rebajar la factura de la luz y beneficiar a la ciudadanía, y otro que permite una subida de más del 3% para todos los españoles. Con el nivel de sufrimiento que está acumulando la sociedad española, sorprende la insensibilidad social de un gobierno que permite tal injusticia. En el artículo de Jesús Mota, titulado El yugo de la tarifa eléctrica, que deberíamos leer todos los españoles preocupados por la cosa pública y el que no lo esté, aunque solo fuera por su bolsillo, se indica que el sistema que regula las subidas del recibo de la electricidad en España es pieza básica la subasta CESUR (la subasta de Compra de Energía para el Suministro de Último Recurso, tótem inapelable que determina cuánto pagan los comercializadores por la electricidad y, en consecuencia, los ciudadanos de a pie), que no es sino una convención de empresas que juegan a subirse los precios durante las fechas y plazos prefijados para calcular el precio final. No es una subasta, a la que acuden productores por una parte y compradores por otra, sino que las propias empresas y sus filiales compran, venden y encharcan los precios hasta modular a conveniencia las subidas. Algo parecido a la ruleta de la fortuna en el Far West que el mañoso crupier frenaba o aceleraba mediante un mecanismo pedestre para desplumar a los incautos. La responsabilidad política de este desaguisado energético post PP (que fue quien lo creó) tiene nombres., José Montilla, Joan Clos y Miguel Sebastián, y ahora José Manuel Soria, ministros del ramo, sin interés, sin capacidad o sin poder político para reformar el mercado eléctrico.
   Mas el expolio no sólo es en la factura eléctrica, también es en los 25.000 millones que el Estado debe a las eléctricas, lo que supone deuda pública, que hay que financiarla y pagarla todos los españoles, con los consiguientes recortes sociales. Esta cuestión daría juego para otro artículo. Mas, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Seguirá todo igual. Veámoslo. Prestigiosos políticos forman parte como consejeros o asesores, con remuneraciones suculentas, de los consejos de administración de las grandes empresas eléctricas. Ángel Acebes es consejero de Iberdrola, y durante el primer semestre del 2012, por el trabajo de dos meses, periodo en que se celebraron dos consejos de administración y una junta general de accionistas, percibió 145.000 euros. Iberdrola Ingeniería fichó como consejero al marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro. Endesa a Miquel Roca Junyent. Gas Natural y Endesa a Felipe González y José María Aznar por lo que cobrarán respectivamente 126.500 euros al año, y 200.000. Estos casos son un ejemplo del efecto «puertas giratorias»: el trasvase permanente del mundo de la alta política al de la alta empresa y viceversa. Muchos políticos mientras están en activo, aprovechan sus contactos con el mundo empresarial, para prepararse unas buenas colocaciones para el futuro. Así se entiende que los gobiernos de turno estén al servicio incondicional de los jefes de las eléctricas, bancos o grandes empresas. Y luego todos estos caballeros van alardeando de patriotismo, y además nos exigen sacrificios al resto de los españoles para salir de la crisis. De verdad, somos más pacientes que el mismo Job. Profesor de instituto.

2) La batalla de Madrid
Sin una presión fuerte de la sociedad civil liderada,
en el futuro veremos la privatización total de la sanidad
12/01/2013


Han sido inmensas las movilizaciones del personal sanitario, de la sociedad civil y de las fuerzas políticas de la oposición en defensa de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid, contra el proyecto del PP de externalizar (privatizar) la gestión sanitaria de seis hospitales, de algunos centros de salud y la implantación del euro por receta. Llama la atención que en las elecciones autonómicas de 2011, los madrileños dieron 72 escaños al PP de un total de 129. Es de esperar que tomen buena nota.

   Este impresionante movimiento de protesta, al Gobierno de Ignacio González, se la trae floja. Por ello, la Asamblea de Madrid aprobó la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas para 2013, que avanza en la privatización sanitaria. Mas los populares lo tienen muy claro. Cuando llegan al poder entran a saco. En cambio, la izquierda es modosita, supongo que aprenderá la lección. A los populares no se les puede acusar de incoherentes. Como nunca han creído en «lo público», su objetivo es erosionarlo, masacrando a los empleados públicos para desanimarlos; con la falsa justificación de su alto costo, y asitransferir al sector privado, con el argumento falaz de su mayor eficacia, servicios públicos, que pueden reportar pingües beneficios a empresas vinculadas con las cúpulas dirigentes del PP. Nada nuevo bajo el sol. El capital privado huye de aquellos sectores productivos que ya no generan beneficios. Primero fueron los monopolios públicos estratégicos vendidos a precio de saldo: Telefónica, Repsol, Iberdrola, Argentaria, etc. Ahora los servicios públicos que aseguran la clientela y la financiación. En el caso de la sanidad pública madrileña, 6,5 millones de clientes y 7.000 millones de euros.

   Es sabido que los sistemas sanitarios público y privado funcionan como «vasos comunicantes»: para que el privado tenga posibilidades de lucro primero hay que desprestigiar, debilitar o «destrozar» al público. Mas según Ángeles Maestro, la pretendida «calidad y eficiencia» de la sanidad privada consiste en subcontratar a distintas empresas laboratorios, radiología, celadores, limpieza, cocinas, etc. Un auténtico caos. Se elimina personal y se empeoran sus condiciones laborales. Se seleccionan pacientes, enviando a los no rentables (enfermos crónicos, personas mayores y casos complejos) a los hospitales públicos. A los accidentados de tráfico la Guardia Civil ya no los remite al hospital de Parla. Se incentiva económicamente a los médicos con un porcentaje de su sueldo, para que den altas precoces, no soliciten pruebas diagnósticas o no indiquen tratamientos costosos. Donde se han aplicado estas medidas ha aumentado la mortalidad, las invalideces, las infecciones hospitalarias, etc. Además existe otra secuela muy dañina, muchos que, al confiar plenamente en la sanidad pública, no tenían suscrito ningún seguro médico privado, si continúa su degradación, no tendrán otra opción que recurrir a la privada. Esto es el capitalismo en estado puro, aplicando a la sanidad su ley sagrada: obtención de beneficios por el medio que sea. En este caso jugando con las vidas humanas. Mas un derecho humano no puede ser negocio privado.

   No obstante, esto viene ya de lejos. Según Joan Benach, en 1991, el Informe Abril hablaba ya de mejorar la eficiencia de la sanidad pública separando la financiación pública de la provisión de servicios o instaurando los conceptos de «prestación adicional» cofinanciados por el usuario. También aparecieron los argumentos ya conocidos: el sector público es «insostenible» y «burocrático», el privado es «más eficiente», «la salud pertenece al ámbito personal», los usuarios son responsables de «abusar de la sanidad». A finales de los 90, el proceso mercantilizador se aceleró. En 1997, con el Gobierno de Aznar, el PP aprobó (con el apoyo de PSOE y PNV) la Ley 15/97 permitiendo la entrada de entidades privadas en la gestión de los centros sanitarios públicos, y en 1999, se llevó a la práctica con la construcción y gestión del hospital de La Ribera en Alzira. En Madrid se inició con la cesión en 2005 del hospital de Valdemoro a la empresa de capital sueco Capio. El guión está escrito. Primero las empresas privadas se apropian de la sanidad pública. Cuando la tienen, pasado un tiempo aducen que las aportaciones públicas son insuficientes para el mantenimiento de las prestaciones, por lo que exigen más dinero. Y la administración a pagar.

   Un tema tan importante como la sanidad, no se trata de la gestión de las bibliotecas, según Soledad Gallego-Díaz, no se ha debatido en la Asamblea de Madrid, ni se ha consultado a los expertos y a los interesados, pacientes y personal sanitario, ni se conocen las normas de control, ni se han fijado los objetivos de los nuevos centros privatizados, ni se garantiza la transparencia del gasto. Lo de Madrid es ejemplo de falta de profesionalidad de políticos poco habituados al control, la exigencia, y la demanda de responsabilidades.

   Por todo lo expuesto, sin una presión contundente de la sociedad civil liderada por toda la izquierda política y sindical, en el futuro próximo veremos la privatización total de la sanidad. Una tarta de 70.000 millones. Tiempo al tiempo. Por ello, la batalla que se está dilucidando en Madrid es crucial, ya que de su desenlace depende el futuro en el resto del Estado.

3) El desempleo: un drama rutinario
Con el pretexto de hacer ajustes fiscales, por motivo de la deuda,
se eliminan miles de empleados públicos
19/01/2013


Eurostat acaba de revelar que España ha superado los 6,1 millones de parados, una tasa del 26,6%, la más alta de los Veintisiete. En cuanto al juvenil el 57,6%. Estos datos además de rutinarios, son dramáticos. No solo no se reducen sino que se incrementan inexorablemente. Ya no son noticia. Nos hemos acostumbrado. ¿Este calvario tendrá fin algún día? Es lamentable que nuestros gobernantes ya no se sientan obligados a explicarlos. Poco ha, alguien del Ministerio de Trabajo, aparecía en los medios de comunicación para justificarlos, argumentando que era el final de la campaña de la vendimia o del turismo. O cualquier otra razón. Ahora nadie aparece. ¿Qué va a decir? Mas como todo es susceptible de empeorar, lo más grave está por llegar. En los medios de comunicación, más de lo mismo: despedidos 16.000 trabajadores de la banca, 2.800 de Iberia, 900 de TeleMadrid- Los populares nos avisan de la futura reforma de la administración. ¿Qué se esconde tras este eufemismo? Más empleados públicos a la calle. Y tiro porque me toca. ¿Llegaremos a los 7 millones?

   ¿Ya no hay otra alternativa que el despedir trabajadores en una mala situación económica presente o futura tanto en el sector privado como en el público? Por lo que parece, no. Tampoco requiere mucha imaginación, ni tampoco preparación académica el despedir trabajadores. Eso lo sabe hacer cualquiera. Cuando un empresario «no tiene beneficios o expectativa de ellos», coge la lista de trabajadores y los más díscolos a la puta calle. Entraría en la lógica que ante esta dinámica de destrucción de empleo en el sector privado, el público la contrarrestara manteniendo o creando puestos de trabajo. Muy al contrario. Es una auténtica máquina de destrucción masiva de empleo. Con el pretexto de hacer ajustes fiscales, por motivo de la deuda, en buena parte odiosa, se eliminan miles de empleados públicos. Para eso sobran ministros y secretarios de Economía, y sus numerosos asesores. Para ese viaje no se necesita ni media alforja. Eso sabe hacerlo un alumno de 1° de Bachillerato matriculado en Economía. Mas hace ya años que siempre se rompe la cuerda por el punto más débil. Tengo la impresión de que los ejecutores del sector privado y del público de estas draconianas medidas, nunca piensan en que sus efectos recaen sobre personas, que no son simples números en una estadística. Son seres humanos, que tienen unas necesidades básicas, familiares y sociales, no son una mera fuerza de trabajo que se coge o se tira sin contemplaciones.

   El paro, su existencia y magnitud es la mayor manifestación del fracaso de las medidas económicas puestas en marcha para salir de este pozo. Es irrelevante, que nuestra constitución diga que los poderes públicos realizarán una política orientada al pleno empleo. Keynes mostró su convicción en el poder de las ideas, persuadido que se paga un alto precio por las falsas y que las adecuadas son aquellas que ayudan a resolver los dos problemas más acuciantes de su tiempo: la pobreza y el desempleo. Palabras claras.

   Lo que parece claro es que el desempleo en España es el mayor problema. No es el déficit. Personalmente lo tengo claro. Mas para aquellos que no comparten mi opinión les recomendaría la lectura del discurso titulado Empleo y Bienestar, pronunciado por Olof Palme el 3 de abril de 1984 en la Universidad de Harvard. Comenzó haciendo una referencia a otro discurso, el de Bruno Kreisky líder del Partido Socialdemócrata austríaco, en el que este habló del problema del desempleo, que según las previsiones iría in crescendo, y admitió su gran preocupación por un encuentro en Washington con representantes del Banco Mundial y del FMI. El presidente de este último, Jacques de Laroisiere dijo que para consolidar la expansión económica se debían tomar las siguientes medidas: reducir la inflación, disminuir el déficit público, cambios estructurales en la industria, liberalización económica. No dijo nada sobre qué había que hacer para reducir el desempleo. Ni siquiera lo mencionó.

   Palme señaló que el primer objetivo de su política era corregir el desempleo por tres razones. En primer lugar, porque suponía un terrible despilfarro el tener los medios de producción infrautilizados en todo el mundo, cuando existen muchas necesidades humanas insatisfechas. En segundo lugar, el desempleo significaba sufrimiento humano, ya que el trabajo está relacionado con valores como la confianza en uno mismo, con la dignidad humana y el sentido de la vida. Por ello, su existencia suponía un incremento de los índices de mortalidad, la mala salud, los suicidios, muchas familias rotas, el incremento de la prostitución... En tercer lugar, porque su expansión masiva suponía una amenaza cierta para la democracia.

  El desempleo mina el cimiento sobre el que debe levantarse una sociedad democrática. Como acabamos de ver, estas palabras de Palme de hace 20 años no han perdido actualidad. Son muy claras, además de convincentes. El problema estriba en que este tipo de verdades no son expuestas muy a menudo hoy en día. Necesitan ser repetidas, para que no caigan en el olvido. Las comparte cualquier ciudadano dotado con ciertas dosis de sentido común y de solidaridad, aunque no sé si en este colectivo está incluida nuestra clase política.

4) La encrucijada del PSOE
El margen de maniobra de los socialistas visto el corsé del diseño
institucional de la UEM es muy pequeño
26/01/2013


La situación política en la España actual es dramática. Se está desmantelando nuestro Estado del bienestar e incumpliendo los derechos sociales y económicos, reconocidos en nuestro constitución. Se ha impuesto una crisis completa, no solo económica, también política, cultural, moral y antropológica. Esta crisis culmina lo que para Josep Ramoneda es el desastre moral de los últimos 30 años, que es el nihilismo y la creencia de que todo está permitido, hasta decir «Rajoy no ha cumplido con sus compromisos electorales pero está cumpliendo con su deber».

  Es muy grave también la falta de una alternativa creíble y contundente del PSOE. Hoy sus dirigentes, además de administrar y repartirse las migajas tras las sucesivas y apabullantes derrotas, ejercen una oposición intrascendente para cubrir el expediente. Se limitan a presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el euro por receta; a apoyar a las diferentes mareas; a defender, aunque sin mucha convicción, políticas de crecimiento frente a las de austeridad para crear empleo, sin que nadie sepa cuáles son; y en el caso Bárcenas a pedir la actuación de la Audiencia Nacional y que Rajoy dé cuentas en el Congreso. Y no mucho más. Eso sí, están reflexionando. Pues, a reflexionar toca, mas cuando acaben de reflexionar, la situación de España será ya un páramo. Según Enrique del Olmo en un artículo PSOE: Prudencia y Temeridad «Los datos electorales, las encuestas, la sensación de la calle, las bajas de militancia,-todo muestra la perdida de peso social del PSOE, la baja credibilidad que para la ciudadanía tiene lo poquito que dice. Ya no es que se esté de acuerdo o en desacuerdo, es que ni siquiera se le presta atención». Para comenzar a ser un nuevo referente en la sociedad española debería además de reconocer los errores cometidos, construir un relato político claro, creíble, alternativo y socialista. Tarea no fácil, ya que nuestra presencia dentro de la Unión Económica y Monetaria impone muchas trabas para unas políticas socialdemócratas.

   Para Ignacio Urquizu, en su libro ¿La crisis de la socialdemocracia: qué crisis? el diseño institucional de la Unión Europea se hizo desde un planteamiento neoliberal., merced a la rendición de los gobiernos socialdemócratas ante el Mur dIArgent (muro del dinero) dando por finalizado el consenso keynesiano. El Tratado de Mastricht que sirvió para la creación de la Unión Económica y Monetaria(UEM), estableció ya unos criterios de convergencia, desde una concepción monetarista, con unos límites rígidos del déficit y deuda públicos, de la inflación y tipos de interés, sin que les preocupará las tasas del desempleo.

   La política monetaria de la (UEM) la ejecuta el Banco Central Europeo (BCE), ubicado en Fráncfort, cuya principal función es controlar la inflación. Su sede y su principal objetivo es una prueba del poder de Alemania. Su funcionamiento adolece de una serie de problemas. No tiene las funciones de la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Central de Inglaterra, no siendo en última instancia el prestamista de los países de la UEM, por lo que cada país emite deuda pública individualmente. Esta situación crea una serie de disfunciones, como que el coste de financiación de las diferentes deudas públicas sea profundamente dispar, sobre todo desde el inicio de la crisis del 2008, con el consiguiente quebranto para la economía de países, como España, Italia, Grecia o Irlanda.

   El estricto control del déficit y deuda públicos impuesto por la UEM supone una gran limitación para que el Estado pueda usar del gasto público, política genuinamente socialdemócrata, para combatir la crisis económica. Igualmente la obsesiva preferencia del BCE por el control de la inflación en lugar del paro, planteamiento claramente de derechas, se contrapone al socialdemócrata, cuya prioridad es el paro en lugar de la inflación. La única opción posible para corregir el déficit sin recortes sería una política fiscal más progresista, hacer pagar más a las grandes fortunas, a las Sicavs, tasa a las transacciones financieras, persecución del fraude fiscal. Mas sería previsible también una huída masiva del capital, caída drástica de la inversión y rápida subida de la prima de riesgo.

   Como conclusión, el margen de maniobra del PSOE visto el corsé del diseño institucional de la UEM es muy pequeño. Por ello, de no producirse un movimiento conjunto de toda la socialdemocracia europea para modificarlo, seguirá todo igual. Si consideramos que el partido socialdemócrata alemán (SPD) es el referente de esta corriente de pensamiento, neutralizado Hollande, que se produzca un viraje es complicado, ya que su líder Steinbrück, «arrastra a su partido a la derrota». Motivos no faltan. Declaró insuficiente el salario del canciller en Alemania de 17.000 euros mensuales, más dietas. Ofreció su influencia para bajar los precios energéticos al consorcio ThyssenKrupp, siendo miembro de su consejo de administración del que cobró 56.000 euros. Como diputado ganó millón y medio en 327 conferencias impartidas en tres años. Letal para su imagen y la del SPD. Sin olvidar que ya fue ministro de Hacienda con Merkel entre 2005 y 2009.

5) Secuestro de los derechos sociolaborales
La capacidad de aguante de una sociedad no es ilimitada
y los grandes incendios se inician con una chispa
02/02/2013


   Según Antonio Baylos, catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla y La Mancha, la crisis económica nos ha impuesto medidas en la Unión Europea, sobre todo en los países con dificultades para financiar sus deudas públicas, fuera de la normativa del derecho, a través de orientaciones o incluso cartas personales, al margen de los procedimientos democráticos. Como la carta remitida en agosto de 2011 por Jean-Claude Trichet expresidente del BCE a Rodríguez Zapatero, que le impuso una serie de decisiones para salvar a España de la quiebra: cambiar la legislación laboral abaratando el despido, recortes para cumplir el déficit y la reforma del artículo 135 de nuestra Constitu

ción. No son solo antidemocráticos los procedimientos, también son sus contenidos, que están dinamitando al modelo social europeo, al vulnerar principios claves de regulación de las relaciones laborales democráticas.

   Era impensable poco ha en Europa, donde se habían constitucionalizado unos derechos sociales y el principio de autonomía colectiva, que a partir del 2010, se procediera a violaciones sistemáticas de los derechos laborales y de los estándares internacionales en materia de libertad sindical y condiciones de trabajo. Empleados públicos a los que se les modifican sus condiciones de trabajo sin diálogo ni negociación alguna con sus interlocutores sociales, en especial con los sindicatos: eliminación de días de vacaciones, aumento de horarios, reducción de sus salarios, etc. Igualmente un derecho constitucional, como es el de huelga, resulta problemático su ejercicio para muchos trabajadores, ya que asumen el riesgo de ser despedidos de sus empresas, con la permisividad y el beneplácito de la autoridad. Una reforma laboral que nos retrotrae a los inicios de la I Revolución Industrial, al implantar una desmesurada desregulación de las relaciones laborales con la liberalización del despido y el incremento del trabajo precario, con sus secuelas nocivas para el empleo y los sistemas de protección social. El ataque a tales derechos sociolaborales es imputable a las políticas de austeridad frente a la crisis y a las «medidas de reformas estructurales», que todo lo justifican.

   Poco antes del desembarco aliado en Normandía en 1944, la conferencia general de la OIT, realizó la Declaración de Filadelfia, en la que estableció entre otros principios: el trabajo no es una mercancía, el pleno empleo y el derecho a la negociación colectiva. No deja de ser terrible que 70 años después sea de rabiosa actualidad. La Carta de San Francisco de 1945 incorporó varias iniciativas relativas a los derechos humanos. Una de ellas, El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, un órgano de expertos independientes que supervisa la aplicación por los Estados del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) aprobado por la ONU en 1966, suscrito por España en 1977, y plasmado en nuestra constitución. Los Estados Partes deben presentar al comité informes periódicos sobre la manera en que ejercitan esos derechos, el cual los examina y expresa sus recomendaciones al Estado Parte. Las expuestas el pasado 21 de mayo al informe presentado por Estado español, fueron demoledoras en cuanto al incumplimiento de estos derechos. Igualmente ocurre en el ámbito del derecho comunitario. En el Tratado de Roma en el Art. 117, se reconoce la necesidad de «promover la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores, a fin de conseguir su equiparación por la vía del progreso», y en el Art. 118, además de promover «una estrecha colaboración entre los Estados miembros en el ámbito social», se quiere proteger: «empleo, derecho del trabajo y condiciones de trabajo, derecho de sindicación y negociación colectiva entre empresarios y trabajadores». En la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 2002 en su Art. 27 se establece el derecho de información y consulta de los trabajadores en la empresa; y en el 28 el derecho de negociación y acción colectiva. Y también en nuestra Constitución de 1978.

   Es evidente que hoy la normativa jurídica internacional, de la UE y del Estado español, en el ámbito de los derechos sociolaborales se está incumpliendo. Esta circunstancia, debemos enmarcarla en un contexto general de destrucción de la democracia, objetivo prioritario del neoliberalismo. Hablar de democracia hoy es una burla. Por ello, puede decirse que nunca tan pocos causaron tanto daño y engañaron a tantos y además les pasaron factura por ello. Esa oligarquía política, financiera, empresarial y mediática, cuyos nombres conocemos, sirviéndose de nuestro miedo aterrador que desactiva cualquier movimiento emancipatorio, está crecida, destruyendo toda la legislación sociolaboral, por lo que vamos irremisiblemente a un auténtico holocausto social. Mas en un aviso a navegantes, la capacidad de aguante de sufrimiento por parte de una sociedad no es ilimitada y los grandes incendios se inician con una chispa, y hoy existe gran cantidad acumulada de material inflamable, que puede explotar en un incidente cualquiera. Estos auténticos desalmados deberían ser precavidos para comprender lo que está ocurriendo bajo sus pies, aunque solo fuera por prudencia, ya que desde la ética es impensable.

6) Hubo una vez que...
Los 70.000 millones del presupuesto sanitario
son una tarta apetecible para capitales ávidos de inversión
09/02/2013


Cuando escribo estas líneas, llevo ya 15 días pasando muchas horas en el Hospital Clínico Universitario «Lozano Blesa» de Zaragoza, por el internamiento de un familiar directo. Permanecer sentado en una silla a la cabecera de la cama de un enfermo, observando el sufrimiento humano te genera todo un conjunto de reflexiones. En esta vida tan acelerada y problemática permanecemos al margen, quizás por un equivocado e injustificado instinto de supervivencia, de determinadas realidades presentes y naturales con la especie humana, como la enfermedad, el dolor y la muerte.
    La estancia se desarrolla en la planta 1ª de Angiología y Cirugía Vascular, donde he visto a muchas personas, mayoritariamente de edad avanzada, aunque no escasean jóvenes, someterse a amputaciones como consecuencia de la diabetes. Otros son operados por trombosis, arteriopatías, aneurismas, ictus, isquemias, varices, colocación de marcapasos, etc. Algunas circunstancias me han impresionado profundamente. El ingreso a la habitación del enfermo acompañado por sus familiares con rostros muy preocupados. Los instantes previos y el momento que se llevan al enfermo al quirófano son muy tensos. La espera de familiares y amigos en la sala para conocer los primeros resultados. El retorno a la habitación en una camilla poblada con los abundantes e inevitables goteros. Los largos y penosos días y, las interminables noches de recuperación, que no siempre tienen un buen final. Gritos de dolor surgidos de algunas habitaciones no faltan. Si los días se prolongan, tienes tiempo para entablar amistades con muchas personas. Enfermos, de los que observas su evolución sobre todo por los rostros de los familiares, y que cuentan los días para retornar a su domicilio. El alta médica es una auténtica explosión de alegría. También hay casos con un fatal desenlace, como el que presencié de una compañera de habitación, que supuso un auténtico drama para los familiares, con uno de los cuales, un hijo de nombre Ramón, natural de Laspuña de la comarca de Sobrarbe, tuve largos diálogos. Otra compañera de habitación, realmente encantadora, natural de Maluenda tuvo mejor suerte de una operación de varices. Uno de los enfermos de nombre Ángel y natural de La Almunia de Doña Godina, que lleva esta vez un mes es conocido por todos, y que realiza por impera tivo médico numerosos paseos por el pasillo de la planta con el inevitable gotero rodado, sobresale por su simpatía y su paciencia a la hora de soportar la larga estancia. Nos hemos contado todo tipo de chistes. Ya se nos han agotado.

   Los cuidadores/as de los enfermos mayoritariamente inmigrantes que realizan una labor encomiable y agotadora, no suficientemente reconocida ni humana ni económicamente. He podido conocer a tres chicas, una de Honduras y dos de Nicaragua, y a un chico de Costa Rica. Me han contado algunas hechos relacionados con sus trabajos, que como español he sentido vergüenza. A una de ellas, le he recomendado un artículo mío titulado ¿Somos racistas los españoles? Presta lo ha leído en su portátil, que lo utiliza para pasar el tiempo. Su respuesta no me parece pertinente exponerla. Otra cuidadora, es la encantadora Nuria Ortiz, hija adoptiva de Alfamén, doctora en Historia del Arte, con una tesis sobre el pintor de retablos Martín Bernat, de estilo gótico hispano-flamenco, con la que he mantenido conversaciones muy interesantes.

   He dejado a propósito para el final el personal trabajador del hospital. Desde el ingreso su trato y atención humana y profesional han sido exquisitos. Los médicos/as explicándote con gran tacto el proceso de la enfermedad. Los enfermeros/as día y noche tratando con gran cariño a los enfermos, tarea, a veces, no fácil al estar aquejados algunos de problemas psicológicos. Su presencia ha sido permanente cambiando goteros o sondas; proporcionando calmantes, midiendo la tensión, la temperatura, el azúcar o inyectando insulina. Las auxiliares cambiando los pañales y la ropa varias veces. Los celadores atentísimos. Las limpiadoras dejando unas habitaciones y pasillos impecables. He podido constatar los numerosos medios humanos y materiales para superar la enfermedad. Naturalmente hay que pagar impuestos. Me he reafirmado en la convicción que ya tenía muy clara: el Servicio Nacional de Salud, es la auténtica joya de la corona de nuestro Estado de bienestar, del que todos los españoles podemos disfrutar sin discriminación alguna en condiciones de igualdad en un autentico ejercicio de solidaridad de toda la ciudadanía. Por ello, me parece una vergonzosa falta de ética la enfermiza obsesión de nuestra actual clase política dirigente en privatizar la sanidad pública. Que no nos vengan con milongas. Su pretensión no es proporcionar un mejor servicio a la ciudadanía. Lo que hay detrás es el hacer negocio con un derecho fundamental, ya que son 70.000 millones el presupuesto sanitario, una tarta apetecible para capitales ávidos de inversión. Está en nuestras manos el impedir que consigan sus espurios objetivos. Si les dejamos hacer, es probable que en un futuro no muy lejano nos veamos obligados a contar a nuestros nietos: hubo un día que los españoles dispusimos de uno de los mejores servicios de sanidad pública del mundo.

7) ¿Sigue vigente el nacionalcatolicismo?
La Historia se repite, ya que unas jerarquías religiosas siguen imponiendo
sus opciones a toda la ciudadanía
16/02/2013


  Ha sido una constante histórica en España, la intransigencia de la jerarquía católica, que ha imposibilitado el equipararnos a un país moderno, como es un Estado laico. Ha llegado a calar en amplios sectores de la sociedad española, acríticos y desconocedores de nuestra historia, que una de nuestras características esenciales es la catolicidad. Al respecto, cabe mencionar que otras opciones religiosas, como la musulmana, judía o protestante fueron arrancadas de cuajo. Obviamente, así, claro que España ha sido católica, no cabía otra opción. Y en base a tal circunstancia, las jerarquías católicas se han creído y lo creen todavía el tener derecho a imponer determinadas opciones, no solo religiosas, sino también políticas, morales, sociales y culturales a toda la sociedad española, cuando en ella amplios sectores tienen otras creencias religiosas, e incluso prescinden de ellas. Esta costumbre es multisecular.

   En 1788 el Santo Oficio incautó todos los ejemplares de la Encyclopédie Methodique, donde apareció el artículo Espagne, de Masson de Morvilliers en el que se decía «El español tiene aptitud para las ciencias, existen muchos libros, y, sin embargo, quizá sea la nación más ignorante de Europa. ¿Qué se puede esperar de un pueblo que necesita permiso de un fraile para leer y pensar?»

   Siglo y medio después, el 8 de octubre de 1931, en las Cortes de la II República en el debate sobre la «cuestión religiosa» y la enseñanza, Fernando de los Ríos, el entonces ministro de Justicia con un profundo dolor terminó su impresionante discurso, cuya lectura a cualquier cristiano, otra cosa es si es católico, le debería estremecer «Y ahora perdonadme, señores Diputados, que me dirija a los católicos de la cámara. Llegamos a esta hora, profunda para la historia española, nosotros los heterodoxos españoles, con el alma lacerada y llena de desgarrones y de cicatrices profundas, porque viene así desde las honduras del siglo XVI; somos los hijos de los erasmistas, somos los hijos espirituales de aquellos cuya conciencia disidente individual fue estrangulada durante siglos. Venimos aquí con una flecha clavada en el fondo del alma, y esa flecha es el rencor que ha suscitado la Iglesia por haber vivido durante siglos confundida con la Monarquía y haciéndonos constantemente objeto de las más hondas vejaciones: no ha respetado ni nuestras personas ni nuestro honor; nada, absolutamente nada ha respetado; incluso en la hora suprema de dolor, en el momento de la muerte, nos ha separado de nuestros padres».

   Durante la dictadura franquista se implantó el nacionalcatolicismo. La religión católica fue obligatoria en primaria, en el bachillerato y hasta en la Universidad.

   Una vez instaurada la «democracia», la jerarquía católica ha defendido siempre que la religión católica se impartiera en los centros educativos públicos. Ella nombra los profesores de religión, aunque los paga el Estado, y si por alguna razón, como el haberse divorciado, pierden la confianza de la autoridades eclesiásticas, estas los cesan. El despedido reclama lógicamente, la Magistratura de Trabajo le da la razón al ser un despido improcedente, y la correspondiente indemnización la asume el Estado. Alucinante. Mas no tienen bastante. Además exigen para que la enseñanza de la religión católica no pierda su carácter de disciplina fundamental que los alumnos que no deseen recibirla tengan una opción alternativa, prescriptiva, evaluable y computable, que tiene que impartirla el profesorado público, con su correspondiente costo económico. Y la Conferencia episcopal acaba de conseguir sus aspiraciones, sin necesidad de manifestarse en las calles. El ministerio sin negociar con los sindicatos representantes del profesorado ni con las organizaciones de padres, se ha reunido con los obispos para satisfacer sus deseos, ya que a los alumnos que no quieran religión se les impone en la LOMCE Valores culturales y sociales en Primaria y Valores éticos en la ESO. Alucinante. Esta imposición ya viene de lejos. Fue Otero Novas, en 1980, bajo el gobierno de UCD el ministro que introdujo el régimen de alternativa obligatoria: la asignatura de Ética, que sería evaluable, como la de religión, al igual que las demás disciplinas fundamentales. Según Gómez Llorente «Se rechazaba así, por vez primera, el régimen de pura voluntariedad –aceptar o rechazar esta enseñanza– y se afirmaba un estatuto de derechos y deberes realmente singular que «pasaba a consistir en optar entre ir a la clase de religión o purgar la heterodoxia cursando otra asignatura, de la que estaría exento si fuese a la clase de religión». En el año 2000, con el PP se retornó a la «solución Otero»: la religión católica tendría una alternativa, evaluable y computable. La de –«sociedad, cultura y religión»–. También al diktat de la Conferencia Episcopal el Ministerio elimina Educación para la Ciudadanía, que no vendría mal en estos momentos. Y reafirma los conciertos a aquellos colegios, especialmente del Opus, que segregan a los alumnos por sexo. La Historia se repite, ya que unas jerarquías religiosas siguen imponiendo sus opciones a toda la ciudadanía. Como dice Kolakowski «Estos comportamientos no son un testimonio de valores cristianos, sino tesis de una jerarquía totalitaria y neonacionalcatólica.

8) Corrompe, que algo queda
Es muy grave que recursos públicos expoliados hayan pasado a manos
privadas, que además no serán devueltos
23/02/2013


Parece –ya era hora– que muchos españoles estamos ocupados y preocupados en las últimas fechas por la corrupción política, como consecuencia de los hechos relacionados con el caso Bárcenas. Se ha extendido en la mayoría de la población la idea de vincular exclusivamente sobre la clase política esta lacra, que está haciendo un daño irreparable a esta agonizante democracia. Encontrar un chivo expiatorio para nuestras calamidades resulta muy eficaz y cómodo para eximirnos de toda responsabilidad. Ya tenemos los culpables, nosotros somos los puros e inmaculados. La cuestión es más compleja. Si la corrupción política ha alcanzado tales cotas, muchos somos responsables de ella. Si la clase política se ha corrompido, embelesada por el encanto del dinero, es porque ha habido también un corruptor. Acabamos de contemplar en los papeles de la caja B del tesorero del PP, que no pocos y poderosos empresarios han incumplido la Ley Orgánica sobre Financiación de los Partidos Políticos vigente desde 1987 a 2007, superando las aportaciones a las permitidas. El mundo de las finanzas ha condonado préstamos a los partidos políticos, y muchos políticos desembarcan en los consejos de administración de la gran empresa y la banca, como pago por los servicios prestados.
    Tampoco está impoluto el estamento judicial. Si el mundo de la justicia hubiera actuado a conciencia contra la corrupción, no habría alcanzado tal amplitud. El fiscal general del Estado, un cargo eminentemente político, en lugar de combatirla ha tratado de ocultarla. No pocos jueces han tolerado determinados delitos, sobre todo, si pertenecían al mundo de la gran empresa o la banca, unas veces quedaban prescritos, y otras archivados por errores procedimentales en los procesos de instrucción, como el caso Naseiro. Y que Garzón haya sido apartado sin contemplaciones de la carrera judicial, es todo un síntoma. En cuanto a los medios de comunicación, su actuación ha pecado de parcialidad,

La actualidad 2013. Cándido Marquesán Millán
siendo muy diferente según la procedencia política del caso de corrupción. Su misión debe ser investigar, informar y denunciar todos los casos, vengan de donde vengan. Mas esto es pedir mucho, ya que están al servicio de poderes políticos, empresariales y financieros.
   Y por supuesto la sociedad española. Ha sido muy condescendiente con casos gravísimos de corrupción. ¿Cuántas mayorías tuvo Jesús Gil en Marbella?, ¿y la alcaldesa de La Muela, María Victoria Pinilla?, ¿y los triunfos electorales de Camps?, ¿cómo alcanzó el poder en su comunidad en el 2003 Esperanza Aguirre? El PP madrileño compró a los diputados Sáez y Tamayo, y eso es corrupción. Luego, al repetirse las elecciones, la sociedad madrileña dio la mayoría absoluta al partido corruptor. También hemos aceptado facturas sin IVA, escrituras ante notarios con un valor inferior al real, o trabajos sumergidos-etc. Estas prácticas tienen un nombre: corrupción. Igualmente debemos condenar con la misma contundencia todo tipo de corrupción. No vamos por el buen camino al replicar al caso Gürtel con los ERE de Andalucía, y a la inversa. Por ello, entre todos la matamos y ella sola se murió.

   Con todo lo expuesto que nadie llegue a pensar que mi pretensión es justificar y exculpar a la casta política, que, por cierto, no ha querido erradicar la corrupción teniendo en sus manos todos los medios para haberlo hecho. Me llaman poderosamente la atención la tranquilidad, la tiesura y la arrogancia con que llegan a los tribunales muchos de los incursos en delitos de corrupción, como Matas o Bárcenas, como si estuvieran desfilando ante la alfombra roja de los Oscar; su falta de ética –el deseo de amasar dinero obnubila la mente– al parecerles irrelevante que el producto de ese latrocinio era a costa de brutales recortes en sanidad, educación y dependencia. Y también su inconsciencia ante sus fechorías, creyendo que siempre permanecerían en la impunidad más absoluta. ¿Cómo pueden sentarse a la mesa con sus hijos o pasear por la calle cuando su nombre de ladrón aparece en los medios de comunicación? No tienen inconveniente en hacerlo, porque han perdido cualquier atisbo de decencia y dignidad.

   Es muy grave que recursos públicos expoliados hayan pasado a manos privadas, que además no serán devueltos, al haberlos dejado a buen recaudo en paraísos fiscales o regularizados en procesos de amnistía fiscal. Los políticos son ejemplos de una gran influencia social, se pueden convertir en un paradigma ético para los ciudadanos. Los políticos dan el tono a una sociedad, crean pautas de conducta y suscitan hábitos colectivos. El comportamiento de sus dirigentes sirve, si es positivo, para cohesionar la sociedad, y si es negativo, para fragmentarla y atomizarla. Por ende, a ellos es exigible un plus de responsabilidad. A ellos, a diferencia de los demás ciudadanos, que pueden hacer lícitamente todo aquello que no esté prohibido por las leyes, a ellos se les exige que observen, respeten y que no contradigan un conjunto de valores estimados por la sociedad a la que dicen «servir». No es suficiente con que cumplan las leyes, han de ser ejemplares. Como lo son Aznar y González, aceptando puestos suculentos en grandes empresas, sin renunciar a sus emolumentos de expresidentes.

9) Crisis del bipartidismo
«Es un absurdo que la forma de castigar a un partido
sea votar a otro con el que no se está de acuerdo»
02/03/2013


  Acabo de leer un estudio de política muy interesante Tendencias políticas y electorales 2012. Siete tendencias críticas de la evolución política en España, del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales (GETS) dirigido por José Félix Tezanos y Verónica Díaz Moreno, profesores de Sociología de la UNED. Está basado en 1.724 encuestas hechas entre 15 de setiembre y 17 de octubre de 2012, en 98 municipios. Estas tendencias son: Crisis de los partidos hegemónicos. Retraimiento ciudadano y desafección electoral. Contradicción entre la evolución ideológico-política y el mapa de partidos. Otras potencialidades del voto progresista. Desmesocratización y deterioro de las clases medias Percepción crítica del aumento de las desigualdades. Cambios identitarios y referenciales: Europa como problema y no como solución. Hoy me referiré a la primera.

   Parece que se está constatando empíricamente la crisis del bipartidismo, ya que la intención de voto según el estudio, sólo sumarían un 60% entre el PP y el PSOE, en contraste con los comicios anteriores a 2011, en los que ambos partidos tenían 83,8% en 2008, 80,3% en 2004, y 78,7% en 2000. Tendencia que se acrecienta, ya que según la encuesta de Metroscopia realizada entre 30 de enero y 1 de febrero de 2013, el PP tiene una estimación de voto del 23,9% frente al 23,5% del PSOE. Por ello, entre ambos llegan al 47,4%.

   Los retrocesos en los apoyos al partido de gobierno ya no van acompañados automáticamente por el ascenso simultáneo del principal partido de la oposición, de acuerdo con el «efecto balancín»: cuando un partido subía no lo hacía siempre –y solo– por virtudes propias, sino porque el otro partido bajaba. Este «efecto balancín» todavía influyó en las últimas elecciones municipales, autonómicas y generales del 2011, beneficiando claramente al PP. Sin embargo, ahora, el PP está sufriendo un fuerte desgaste electoral, sin que aumenten los votos del PSOE. Es decir, el «efecto balancín» ha dejado de operar, y con ello las perspectivas de una automática alternancia. Si, los desgastes están afectando tanto al PP como al PSOE, podemos estar ante una auténtica crisis sistémica, que ningún líder político sensato debería despreciar. Es difícil efectuar previsiones electorales fiables, ya que todo dependerá de cómo se produzca el equilibrio mutuo de desgastes y, sobre todo, de cuáles sean los niveles de participación finales. Es decir, el «efecto balancín» del pasado puede verse sustituido por un incierto «efecto carrera de sacos», en el que lo determinante será cuál de los contendientes tiene resulta más torpe en su discurrir político. Además las potencialidades de voto crítico alternativo son considerables, como se acaba de ver con el fenómeno Beirás en Galicia (14% de votos), de BILDU en Euskadi (25%) o del CUP (3,48%) en Cataluña.

   La valoración que sobre la crisis del bipartidismo hacen es negativa desde una perspectiva política, ya que habrá dificultades para conformar mayorías de gobierno, lo que hará necesarios los gobiernos de coalición, de lo que podría derivarse aumento de la inestabilidad política. Esta en todo caso, considero podría deberse a la expansión de la desafección electoral y al incremento del voto blanco y nulo, aunque no por ser un gobierno de coalición. En nuestro país ha sido usual la formación de gobiernos con mayoría absoluta, que han conducido a las políticas del rodillo, que hacen innecesarios los pactos con otros partidos para desarrollar sus programas, como los tres primeros gobiernos de Felipe González y en el segundo de José María Aznar Cuando no hay mayorías absolutas, y hay que negociar entre diferentes fuerzas políticas para formar gobiernos de coalición, estos no tienen que significar «per se» el que sean más inestables y carentes de credibilidad que los de mayoría absoluta. El diálogo, el pacto, el llegar a acuerdos entre diferentes fuerzas políticas es todo un paradigma de ejercicio democrático.

    Además la crisis del bipartidismo puede tener un aspecto positivo, vinculado con la posibilidad de disminuir la corrupción política, su eliminación total es imposible, mientras perdure la especie humana. En un artículo Cautivos del bipartidismo de Jorge Urdánoz Ganuza, se indica que en España el dominio apabullante del bipartidismo imposibilita la libre competencia entre partidos, lo que propicia la corrupción. Esa es una realidad institucional implacable para millones de españoles que viven en las circunscripciones pequeñas, en las que no es posible la pluralidad y solo existen dos opciones. Y esa realidad dibuja, frente a la urna, una alternativa diabólica: o votas PP aunque incluya corruptos en sus listas, o dejas que gane el PSOE. Y viceversa: o votas PSOE, incluidos corruptos, o dejas que gane el PP. Una indignada vio muy clara la trampa del bipartidismo: «Es un absurdo que la forma de castigar a un partido sea votar a otro con el que no se está de acuerdo». En el PP pueden hoy huir hacia adelante solo porque saben que, en las próximas elecciones, sus millones de votantes no tendrán otra opción que elegir entre ellos y el PSOE. Que todo aquel a la derecha del PSOE estará obligado a votarles. Y el mismo planteamiento se hace el PSOE. El menú a dos ya está fijado de antemano y fosilizado gracias a la ley electoral, ley que ni la cambian ni la cambiarán.

10) Evisceración de las clases medias
Se ha roto una línea evolutiva basada en un progreso permanente
al que nos habíamos malacostumbrado
09/03/2013


Se ha convertido en un tema de estudio por parte de sociólogos la situación de las clases medias en las sociedades occidentales, incluida España. Y están de acuerdo en que han entrado en un nítido deterioro sus condiciones socio-económicas como consecuencia de esta crisis. Cabe citar algunos libros destacados que tratan sobre esta cuestión, de José Félix Tezanos La sociedad dividida del 2004, de Branko Milanovic La era de las desigualdades del 2005, de Massimo Gorgi y Eduardo Narduzzi El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste del 2006, y también numerosos foros y congresos.
    No entro en una definición de los componentes y características de las clases medias, ya que sería algo muy prolijo y excedería las líneas de este artículo. No obstante, están dentro de ellas todo un conjunto de profesionales: médicos, ingenieros, abogados, arquitectos, profesores, autónomos, trabajadores del sector servicios, funcionarios, etc. A todos ellos la crisis económica está pegando muy duro, de manera que está disminuyendo a marchas forzadas e implacables su nivel de vida. Lo estamos comprobando, desde autónomos que tienen que cerrar sus negocios o que ven reducidos sus niveles de ingresos; abogados o médicos con menos clientela; muchos trabajadores del sector servicios, unos con sueldos reducidos y otros enviados al paro con unas edades cercanas a los 50 años; funcionarios a los que se reducen sus salarios, se les incrementan horas de trabajo, y también millares de interinos que van al paro. Además soportan un aumento de la imposición directa e indirecta y una brutal reducción de las prestaciones del Estado de bienestar. La gravedad de lo descrito no queda circunscrita a los padres de las «clases medias», sino que también repercute en la situación de sus hijos, muchos de ellos condenados al paro y los afortunados a un empleo en precario, lo que les impide ahora y en el futuro el independizarse, al no poder acceder a una vivienda. Según el poema de Jaime Gil de Biedma «Y la verdad desagradable asoma»: nuestros hijos van a vivir peor que nosotros. En definitiva, se ha roto una línea evolutiva basada en la creencia en un progreso permanente al que nos habíamos malacostumbrado, por lo que cada generación viviría mejor que la anterior y peor que la posterior. A muchos padres que contemplamos las crecientes dificultades de nuestros hijos, nos cuesta mucho entender y asumir la condena a esa movilidad social descendente a la que se ven sometidos. Esta situación no entraba dentro de nuestras previsiones, como tampoco en las de ellos, que se sienten justamente defraudados y engañados, al no ver cumplidas las expectativas laborales y de un proyecto de vida que les habíamos prometido. Esta es la cruda y dura realidad, que sorprende mucho más todavía, si consideramos que hasta hace muy poco, los españoles nos identificábamos cada vez más como clase media y cada vez menos como clase obrera, como si fuera motivo de vergüenza el recibir tal denominación.

    Las consecuencias de todo lo expuesto es que en muchas personas de esta clase media predominan unos sentimientos diversos: desorientación, al no entender lo que está ocurriendo; miedo aterrador ante el incierto futuro; insolidaridad que propicia el sálvese quien pueda, una fuerte desafección hacia la política y mucha indignación, puesta de manifiesto en las mareas multicolores. Todo ello debería tener un lógico reflejo en el plano político, algo que resulta difícil de predecir. En cualquier caso, lo que parece claro es que el voto moderado de una buena parte de las clases medias hacia opciones políticas conservadoras y centristas ya no está asegurado. O al menos no está tan asegurado como hace unos pocos años, en los que desempeñaban un papel equilibrador y moderador. No obstante, la historia nos puede proporcionar alguna luz. Tal como Ignacio Muro nos describe en un artículo La centrifugación ideológica de las clases medias, Whilhem Reich un analista de la Alemania de los años 30 del siglo XX, en su obra Psicología de masas del fascismo –deberían leerla nuestros dirigentes políticos– concluyó que las clases medias pueden ser liberales o fascistas según las circunstancias. Tras conectar los efectos de la crisis del 29 y el ascenso de Hitler, deduce tres características específicas de las clases medias: el pavor al descenso social, identificado con el trabajo manual y un futuro peor para sus hijos, se convierte en una fuente inagotable de angustia. Ese miedo rompe cualquier equilibrio que las hacía parecer indiferentes o moderadas. Sometidas a esa presión, desarrollan, y ese es su segundo rasgo, una enorme energía política, una fuerza social más potente y activa en esas circunstancias, que las clases obreras. El tercero es que esa energía entronca con una estructura propensa a pivotar en torno a un núcleo subjetivo de ideales abstractos y morales (nación, familia, dignidad, religión) presentados con coberturas emocionales que pueden ser fuente, también, de intensos rechazos (fobias, rencores y odios).

    Ha pasado mucho tiempo desde entonces y las cosas han cambiado. Mas la crisis actual y la del 29 tienen muchos rasgos en común. No deberían caer en saco roto estas advertencias de la historia.

11) El gobierno de los patriotas
Patriotismo es la capacidad de los ciudadanos
de comprometerse en la defensa de libertades y derechos
16/03/2013


   Desde el ámbito de la política con el apoyo incondicional de la academia a muchos españoles nos han querido convencer de que nuestra Transición fue modélica. Un ejemplo del paso sin traumas de una dictadura a una democracia moderna y plenamente consolidada y por ello hoy equiparable a las de países como Reino Unido, Suecia o Dinamarca. Y lo han interiorizado. En relación a la Transición, al haber escrito en este diario el artículo La Inmaculada Transición, cuestionando la supuesta perfección, no voy a detenerme. No obstante, al que quiera profundizar le recomiendo el libro La Transición contada a nuestros padres. Nocturno de la democracia española de Juan Carlos Monedero. Sí que lo haré al segundo aspecto, el de tener una democracia moderna y consolidada.

   En un aviso a navegantes despistados y malintencionados quiero dejar claro que todos los casos de corrupción política los condeno con todas mis fuerzas, vengan de donde vengan, del PSOE o del PP.

   Estamos asediados estos días con el caso de corrupción del tesorero del PP, Luis Bárcenas. Todo en el produce una mezcla de asco, hedor y hastío, sentimientos que se acrecientan con el discurrir de los acontecimientos. Se asemeja cada vez más a una fosa séptica. Todo huele a podrido. Los dirigentes populares no solo han perdido el respeto a la ciudadanía, sino que también se la han perdido a sí mismos. Un día nos dicen que «no me consta», otro «que hay que llegar hasta el fondo, caiga quien caiga», todo ello aderezado con sus palabras altisonantes de que su gran objetivo es el de la transparencia. Las intervenciones de Dolores de Cospedal y Carlos Floriano para explicar y justificar la situación laboral en el PP de Bárcenas son tragicómicas, además de ser un insulto a la inteligencia.

   QUE LA PUBLICACIÓN de unos papeles en un periódico de tirada nacional, en los que aparece implicada con presuntos sobresueldos la cúpula dirigente del PP, incluido el presidente del Gobierno, producto de donaciones ilegales de determinadas empresas, no suponga una intervención contundente y aclaratoria de los citados, y todo se limite a presentar una denuncia, solo puede ser posible en una democracia de chirigota. Si fuera una democracia moderna y consolidada, en el primer instante el presidente de Gobierno, en una conferencia de prensa de verdad ante los medios de comunicación y en el Parlamento, «sede de la soberanía popular» hubiera dado las explicaciones pertinentes. No ha ocurrido así probablemente porque no pueden explicar nada, ya que tienen mucho que ocultar. Podrán decir lo que quieran, podrán presentar todas las querellas o demandas, que quieran, mas lo que no podrán evitar es lo que piensa la gran mayoría de la ciudadanía: que unas empresas pagaban cantidades de dinero al PP, a cambio de beneficiarse con la concesión de obras públicas. El dinero que se han llevado presuntamente Bárcenas y algunos dirigentes populares no son más que migajas, comparados con los pingües beneficios de las empresas, que además de quedarse con las obras públicas,han soportado un sobrecosto añadido a la cantidad en principio presupuestada pagado por los ciudadanos con nuestros impuestos. Estas situaciones las hemos visto. ¿Cómo estos ahora tienen la desfachatez de exigirnos a todos los españoles austeridad? Hace falta tener la cara más dura que el cemento armado.

   Nos piden estos sacrificios estos caballeros que han pretendido darnos lecciones de patriotismo, que además de esquilmar presuntamente los dineros públicos, se los llevan a los paraísos fiscales. Son los mismos que nos acusaban de antipatriotas por secundar una huelga contra una reforma laboral abusiva. ¡Vaya patriotismo! Para estos, patriotismo es sinónimo de patrimonio. Como también el envolverse en la bandera y besarla con pasión, el festejar la fiesta del 12 de octubre –sin saber qué se celebra, si es la Fiesta de la Hispanidad, la de la Raza, de España, de la Virgen del Pilar–, el presenciar desfiles militares, o descorchar botellas de champán con el triunfo de la Roja. Este es un patriotismo muy pobre. Ser patriota es otra cosa. Es poner lo público por delante de lo privado. Es querer lo mejor para tu país y tus conciudadanos, lo que se consigue entre otras cosas pagando los impuestos. Así se empieza a ser patriota.

   Para Maurizio Viroli «patriotismo» es la capacidad de los ciudadanos de comprometerse en la defensa de las libertades y de los derechos de las personas. Es querer que ningún ciudadano, ninguna ciudadana quede expuesto a la miseria ni abandonado a su suerte en tiempos de desventura; que todos tengan exactamente los mismos derechos, los mismos deberes y las mismas libertades y oportunidades, de verdad, sea cual sea su cuna o su sexo; que cada persona esté protegida en sus necesidades elementales; que todo el mundo adquiera tanta cultura, tanta educación y tanta formación como sea posible, para vivir mejor, para ser útiles y para ser difíciles de manipular y someter; que la justicia sea igual para todos, y que las cargas y alivios sociales sean escrupulosamente proporcionales a las posibilidades de cada cual; y que, en caso de duda, nos pongamos siempre de parte de los débiles. Este es el verdadero patriotismo.

12) Historiadores con compromiso ético
Hay otros de relumbrón que utilizan sus cátedras
para ponerse al servicio incondicional de los poderosos
23/03/2013


    Acabo de leer el último libro del gran historiador Josep Fontana, colaborador como articulista de este mismo periódico, titulado El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social del siglo XXI, y como siempre, he encontrado lo que esperaba, lecciones de un maestro de la historiografía. Según sus propias palabras, esta obra nace de las preocupaciones que le surgieron tras haber concluido su libro anterior Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945, al apercibirse de que la crisis siguió avanzando, pero de la que no había acabado de ver la trascendencia. En estos momentos, la profundidad del desastre y la evidencia de que se trata de un cambio de larguísima duración, que puede continuar y tener unas consecuencias catastróficas, es una realidad muy clara.

   Son abundantes los historiadores de relumbrón, que utilizan sus cátedras para ponerse al servicio incondicional de los poderes políticos y económicos dominantes, impartiendo conferencias en esplendorosos salones de entidades financieras, empresariales o políticas, por lo que son recompensados espléndidamente. No es el caso de Fontana. En 1989, con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa, desde el Instituto de Morella le invitamos a una mesa redonda, a lo que se prestó siendo catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es un ejemplo de historiador comprometido, sin que la edad –tiene ya 82 años– haya aminorado su espíritu reivindicativo. Sus extraordinarios conocimientos históricos, los utiliza para entender este dramático presente y buscar alguna salida de este siniestro túnel. Esa es la misión de la Historia: estudiar el pasado, para entender el presente y forjar un futuro mejor.

   En la misma introducción del libro más reciente, al observar la perdida de los derechos sociales, el empobrecimiento de la gran mayoría y el enriquecimiento de una minoría, el desmantelamiento del Estado de bienestar para beneficio privado, las restricciones de la democracia, nos advierte que deberíamos revisar nuestra concepción de la Historia, como un relato de progreso continuo, para darnos cuenta que estamos en un período regresivo. Los momentos de progreso no han sido propiciados, porque las clases dominantes han tenido unos arrebatos de humanidad o altruismo, muy al contrario, han sido por el miedo a la revolución que les obligó a hacer concesiones. En definitiva, la presión desde abajo de la gran mayoría ha servido para alcanzar unas conquistas sociales. Además, con cierta ingenuidad creímos que estas estaban aseguradas para siempre. Observamos que no es así, ya que están siendo dinamitadas, por lo que para recomenzar una nueva etapa de progreso habrá que volver a ganarlas con métodos nuevos, porque las clases dominantes han aprendido a neutralizar los que usábamos hasta hace poco.

   Sigue diciéndonos que de lo que nos está ocurriendo ahora, aunque ya se inició a mitad de los 70 en el mundo anglosajón, debemos aprender que ninguna conquista social se consigue sin lucha, la cual solo puede alcanzar el éxito, cuando se ha forjado una conciencia colectiva de que no podemos resignarnos ante la injusticia, sino que tenemos que fijar unos objetivos comunes de progreso y luchar por ellos. Para construir esta conciencia es imprescindible la comprensión de la realidad social en la que vivimos, que hoy está oculta por una información proporcionada por unos medios de comunicación en manos de las clases dominantes, que nos imponen una visión única y conformista de la realidad: es la que es y no puede hacerse nada para cambiarla. La derecha ha sido muy hábil en esta tarea, repitiendo tópicos simplistas y mensajes falsos, presentados como verdades absolutas. Como, por ejemplo, el excesivo gasto social en educación, sanidad, o pensiones hace inevitables las políticas de ajustes fiscales, que nos llevarán en volandas al crecimiento económico, con el consiguiente incremento del empleo. Si fuera verdad, ¿qué clase de empleo? Un estudio del FMI sobre 173 casos de austeridad fiscal registrados en los países avanzados entre 1978 y 2009 confirmaba que las consecuencias fueron mayoritariamente negativas: contracción económica y aumento del paro. Entonces, ¿cómo podemos entender el empecinamiento en estas políticas? Observando el caso de España, Mark Weisbrot opina que la política del gobierno de Rajoy, es debilitar el movimiento obrero como parte de una estrategia a largo plazo para desmantelar el Estado de bienestar, lo cual no tiene nada que ver con resolver la crisis actual ni con reducir el déficit público. La crisis es la excusa para destrozar todo.

    El deber que debe asumir en estas circunstancias el historiador es el de contribuir a denunciar la mentira de estos análisis tramposos, realizados por auténticos trileros para contribuir, en la medida de sus fuerzas, a reinventar un nuevo futuro, que de momento es un país extraño y desconocido, una vez que han sido barridas las posibilidades de realizar el viejo, surgido en la Ilustración y que alimentó nuestras esperanzas hasta la mitad de los años 70 del siglo XX. Más desigualdad, menos derechos y más represión para que nadie lo cuestione. Este es el «extraño» futuro que el maestro vaticina a no ser que los movimientos de contestación social metan el miedo a los de arriba.

13) Urgente y además imprescindible
Las ganancias serían mayores con pleno empleo,
pero el paro viene muy bien para que quede claro quien manda
29/03/2013


   Aquellos que acostumbramos a escribir en los medios de comunicación con la finalidad de reflejar, denunciar y opinar sobre los acontecimientos actuales, deberíamos hacer un giro radical en futuros artículos. Entiendo que es una perdida de tiempo y de energías el continuar denunciando a los culpables de esta crisis tan dramática. Están plenamente identificados. Son una élite financiera y empresarial vinculada con la clase política. Ahí van: Draghi, Trichet, Monti, Salgado, Lagarde, Rato, Blesa, Fernández Ordoñez, De Guindos, Montoro, Merkel, Barroso, Rodriguez Zapatero, Sarkozy, Papandreu, Rajoy A estos auténticos desalmados (según la RAE: faltos de conciencia, crueles e inhumanos) es posible en un futuro que sean requeridos ante los tribunales de justicia, como responsables de crímenes económicos contra la humanidad. Conocemos también sus efectos: millones de parados sin que se inmute el gobierno más preocupado por la prima de riesgo y continuos ERE, muchos injustificados, al amparo de una salvaje reforma laboral; recortes crueles e indiscriminados a nuestro Estado de bienestar con la excusa de su insostenibilidad para justificar su privatización; sueldos cada vez más reducidos para equipararlos a los existentes en China con el pretexto de la competitividad, pensiones sin revalorización y con subidas por debajo del IPC que además sufren el copago sanitario; cientos de miles desahuciados de sus viviendas endeudados de por vida, otros que no lo soportan recurren al suicidio; muchos esquilmados con las preferentes. Mientras tanto «Rato, Blesa y la alta dirección de Caja Madrid cobraron más de 71 millones entre 2007 y 2011». La paciencia española es ilimitada.

   Han contribuido a esta situación los intelectuales que vendidos, como si fueran mercenarios, se han puesto al servicio incondicional de los poderes políticos y económicos, construyendo un relato para justificar y esconder todas estas tropelías. Para ello, lo primero era buscar chivos expiatorios, y los han encontrado. Por supuesto, el primero y sempiterno es Rodríguez Zapatero. Este, cual si fuera un taumaturgo, es el «auténtico desencadenante» de la crisis mundial. Luego, los españoles, al «haber vivido por encima de nuestras posibilidades», por lo que nos merecemos un castigo. Prosiguieron con los funcionarios por lo que pronto deberemos pedir disculpas al resto de la ciudadanía por haber accedido a un puesto de trabajo en una oposición, basada en los principios de publicidad, igualdad, mérito y capacidad, que ha requerido largos años de preparación, y dedicación. También les tocó a las comunidades autónomas, y dentro de ellas, las embaja das catalanas, circunstancia muy adecuada para emprender un proceso de recentralización. Tampoco se han visto indemnes los sindicatos, a los que una parte de los trabajadores «responsabiliza» de la crisis.

   Además este relato necesita un final, cual si fuera la Tierra de Promisión. Se trata de llegar, con las inevitables dosis de sufrimiento, al añorado equilibrio presupuestario, que traerá la recuperación económica, con el consiguiente crecimiento del PIB y millones de puestos de trabajo. El filósofo José Luis Pardo manifiesta la sospecha de que no se trata en absoluto de llegar a ningún final, de que no hay ningún final al que llegar o de que, si lo hay, hace ya tiempo que lo hemos alcanzado. Ya en 1944 el economista Kalecki en el artículo Aspectos políticos del pleno empleo lo dijo «En verdad, bajo un régimen de pleno empleo permanente, el despido dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. La posición social del jefe se minaría y la seguridad en sí misma y la conciencia de clase de la clase trabajadora aumentaría. Las huelgas por aumentos de salarios y mejores condiciones de trabajo crearían tensión política. Es cierto que las ganancias serían mayores bajo un régimen de pleno empleo, pero los dirigentes empresariales aprecian más la disciplina en las fábricas que los beneficios». El desempleo viene muy bien para que quede claro quien manda.

   Sabemos lo que pasa y por qué nos pasa, de lo que se trata ahora, lo urgente y además imprescindible es una unión electoral, sin abandonar la presión social en la calle de las clases populares (del 99%), de toda la izquierda política, sindical y social, para alcanzar una mayoría parlamentaria y así iniciar como señala Gerardo Pisarello un nuevo proceso destituyente y constituyente. En la misma línea se expresa Boaventura de Sousa Santos, desde hace 30 años el capitalismo liberado de las izquierdas volvió a mostrar su vocación antisocial. Es urgente reconstruir las izquierdas aceptando las siguientes ideas: interculturalismo, defensa de la democracia, de la dignidad humana y de la igualdad, reconocimiento de otras realidades no capitalistas, el crecimiento económico no es infinito, la propiedad privada es una más entre varias formas de propiedad, hay bienes comunes de la humanidad (como el agua y el aire), lucha contra el racismo, el sexismo y la guerra, y defensa del Estado. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca. Con estas ideas, las izquierdas seguirán siendo varias, aunque ya no es probable que se maten unas a otras y es posible que se unan para detener la barbarie que se aproxima.

14) Cuestiones no noticiables
El BCE no es un Banco Central sino un gran lobby
de la banca privada, que se beneficia con la deuda pública
06/04/2013


   La situación política, social, y económica de la sociedad española es gravísima, generada por la subordinación de la política a los grandes poderes financieros y empresariales. Por ello, es necesaria la respuesta de la sociedad para corregir tanta injusticia. Previamente se necesita una concienciación de la ciudadanía, cada vez más abundante, aunque el miedo dificulta la reacción. Mas la historia nos enseña que con movilizaciones han avanzado las sociedades modernas y democráticas. Según Boaventura de Sousa Santos «Los momentos más creativos de la democracia rara vez ocurrieron en las sedes de los parlamentos, ocurrieron en las calles.»

   Un ejemplo de iniciativa de la sociedad civil es El Centre D»Estudis Per a la Pau JM. Delàs, que impulsa el estudio, la investigación y la divulgación de todos los aspectos que rodean el desarme, la vertiente militar de la seguridad, los conflictos armados, la cultura de paz, y la economía de defensa. Una de sus actividades es la llamada Banca Armada, a través de la cual pretenden crear una opinión pública, que favorezca un cambio de actitud de las entidades financieras y del Grupo BBVA y Banco Santander (BS) en particular, para que cancelen sus inversiones en empresas de armamento y contaminantes.

   Con la cesión de la representación de accionistas, miembros del JM. Delàs intervinieron, ya es la sexta vez, en las Juntas de Accionistas (JA) del Grupo BBVA y del Banco de Santander (BS). En la JA del BS del 22 de marzo pasado denunciaron que el BS financia con 1.141 millones de euros a empresas que fabrican armas nucleares: Boeing, EADS, Finmeccanica, General Dynamics, Honeywell International, Rolls-Royce, Safran o Thales; y que además ayuda a desarrollar, fabricar y vender armas a la industria militar española, una de las industrias menos éticas del mundo, ya que exporta sus armas a más de 30 países en conflicto armado, donde se vulneran los derechos humanos. Preguntaron: ¿Sr. Botín, se siente usted orgulloso de que parte de su fortuna provenga de tan repudiable negocio? ¿Sres. accionistas, no les remuerde la conciencia que parte del dividendo esté manchado de sangre? Ni las becas, ni los anuncios, ni los coches de Fórmula 1 podrán limpiar su imagen de un banco que hace dinero gracias al sufrimiento de tantas víctimas de la violencia armada. Los mismos juicios fueron emitidos en la JA del BBVA del 15 de marzo, el cual dedicó 3.000 millones al sector armamentístico.

   También recriminaron el funcionamiento de la deuda pública. Estos bancos tienen su parte de responsabilidad en el endeudamiento del sector público español y, en consecuencia, en los recortes de servicios tan esenciales para la cohesión social, como la educación, la sanidad o los servicios sociales. El BCE otorga crédito al BS al 1%, con el objetivo declarado de «garantizar el flujo de crédito a la economía real, es decir, a empresas y familias». El BS ha recibido hasta finales de 2012, 62.608 millones de euros y ha dedicado durante 2011, 41.807 a la compra de títulos de deuda pública, por la que el Estado español paga el 6% o 7%. El BBVA ha recibido a finales del 2012 la cifra de 60.535 millones de euros destinando 53.452 a la compra deuda pública. Los intervinientes preguntaron por los beneficios obtenidos de esta actividad especulativa y cómo revierten en la sociedad española. Realmente pusieron el dedo en la llaga. Como señala Vicenç Navarro, es evidente que la causa de los recortes no radica en el excesivo gasto social, como nos dicen los grandes poderes mediáticos, es otra. Es el enorme poder que las entidades financieras tienen, tanto en España, como en la Eurozona, donde recae la responsabilidad por tales recortes. Veamos los datos. Mientras que el gobierno español quiere recortar 39.000 millones de euros, a la vez se gasta 38.589 millones en los intereses de la deuda pública, intereses que han sido artificialmente elevados por el diseño del sistema financiero de la Eurozona. Si el BCE y antes el Banco de España, hubieran prestado desde 1989 al Estado español dinero a los mismos intereses a los que el BCE lo ha prestado a la banca privada, la deuda pública española sería hoy un 14% del PIB, en lugar del 90%. El BCE no es un Banco Central sino un enorme lobby de la banca privada, la cual no solo se beneficia con la deuda pública, sino que además tiene la garantía absoluta de su cobro, que para ello

ZP y Rajoy reformaron el artículo 135 de nuestra Constitución, que determina «su pago gozará de prioridad absoluta». Si para pagarla hay que cerrar hospitales o residencias de ancianos, no hay problema.

    Instaron al BS y BBVA a apoyar la ILP por la dación en pago y a unirse a la sociedad civil en la demanda de una medida, que es la única salida para miles de familias españolas. Considerando que sus empresas tienen una influencia en los gobiernos muy superior a las de la ciudadanía, les ofrecieron una gran oportunidad de ser coherentes con los valores, que expresan en sus códigos éticos y documentos de responsabilidad social empresarial. Las intervenciones de los representantes de El Centre D»Estudis Per a la Pau JM. Delàs han sido cuestiones no noticiables para los grandes medios de comunicación. Tendrán poderosas razones.

15) Plena vigencia del marxismo
La lucha de clases, auténtico motor de la historia
expuesta en «El Manifiesto Comunista», no ha perdido actualidad
13/04/2013


    En estos momentos de triunfo apabullante del neoliberalismo, ensalzar a Karl Marx supone una osadía, ya que implica el verte sometido a ataques furibundos por el aparato político y mediático dominante. Especialmente porque se ha extendido la opinión interesada de que las ideas de Marx propiciaron grandes calamidades para la humanidad, desde asesinatos en masa, hambrunas, los gulags, y un despotismo brutal para millones de hombres; e igualmente la irrupción de las figuras crueles de Stalin en la URSS, de Mao Tse Tung en China y de Pol Pot en Camboya. Responsabilizar a Marx de las monstruosidades de estos regímenes comunistas es tan descabellado como el culpar a Jesucristo de la Inquisición. De entrada, porque nunca Marx hubiera legitimado estos regímenes liberticidas y además porque nunca pensó que el socialismo pudiera construirse en sociedades atrasadas como la Rusia zarista, la China imperial o una Camboya recién independizada. Muy al contrario, tuvo la convicción de que se implantaría en un país occidental, como Alemania o Inglaterra, con un determinado nivel de desarrollo económico e industrial. Los críticos de Marx no recuerdan los crímenes genocidas del capitalismo: la gran hambruna irlandesa de mitad del XIX; el genocidio del Congo, de por lo menos 10 millones; la carnicería de la I Guerra Mundial; y los horrores del fascismo, un régimen al que el capitalismo recurre cuando se ve acosado. Como señala Antoni Domenech «Se han olvidado que, además de unos cuantos mamarrachos del partido nazi, en los juicios de Nuremberg fue juzgada –y condenada– como responsable última y beneficiaria principal de los crímenes nazis la élite de la oligarquía industrial y financiera alemana: los Flick, los Siemens, los von Thyssen, los Krupp, etc. Casi todos los seguidores actuales de Marx rechazan los crímenes de Stalin y de Mao, mientras que muchos no-marxistas no hacen lo mismo con los del capitalismo, forjado con sangre y muerte, y que Marx denunció: «El capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, de la cabeza hasta los pies».

    El marxismo realiza una explicación muy completa de los orígenes del capitalismo, de las leyes de su funcionamiento y de la manera para poder eliminarlo. Es una teoría de cómo las ricas naciones capitalistas podrían utilizar sus inmensos recursos para lograr la justicia y la prosperidad de sus pueblos. De ahí, el inmenso atractivo que ha ejercido tanto en muchos intelectuales, como en grandes masas de los pueblos del mundo. El contraste no puede ser mayor si lo comparamos con la ideología neoliberal, que va en dirección contraria.

   Para Terry Eagleton, el auténtico sentido de los escritos de Marx se pueden resumir en las preguntas que se hizo y que hace ya bastante han dejado de plantearse: ¿Por qué el Occidente capitalista ha acumulado más recursos de los que jamás hemos visto en la historia humana y, sin embargo, es incapaz de superar la pobreza, el hambre, la explotación y la desigualdad? ¿Cuáles son los mecanismos por los cuales la riqueza de una minoría parece engendrar miseria e indignidad para la mayoría? ¿Por qué la riqueza privada parece ir de la mano con la miseria pública?

   Un concepto clave del marxismo como la lucha de clases, auténtico motor de la historia, expuesta en 1848 en uno de los libros más influyentes de la historia y que sigue reeditándose El Manifiesto Comunista, no ha perdido actualidad. El multimillonario Warren Buffet lo ha dicho «La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando». Marx teorizó que el sistema capitalista (intrínsecamente injusto y autodestructivo) empobrecería inevitablemente a las masas, a medida que la riqueza se concentrara en las manos codiciosas de unos pocos, causando crisis económicas y reforzando el conflicto entre los ricos y las clases trabajadoras, puesto que «la acumulación de riqueza en un solo polo genera al mismo tiempo en el opuesto miseria, trabajo duro y explotación». Lamentablemente, hoy todo indica que los ricos son cada vez más ricos, mientras que la clase media y los pobres son cada vez más pobres. La lucha de clases ha regresado. La tensión entre el capital y el trabajo alcanza unos niveles inéditos desde las primeras décadas del siglo XX. No hace falta ser marxista para reconocer que lo que Marx denominó «ejército de reserva de mano de obra» está resurgiendo. Manteniendo el bajo coste del trabajo, esta reserva global de trabajadores baratos contribuye a incrementar la plusvalía para beneficio de una minoría: igual que en la Europa industrial del XIX, al menos hasta que los sindicatos y los partidos de los trabajadores fueron lo suficientemente fuertes para conseguir mejores salarios, un sistema tributario distributivo y un desplazamiento del poder político.

   Para Michael Schuman, esta situación abre una posibilidad clara: que Marx no sólo diagnosticara el comportamiento del capitalismo, sino también su final. Si los políticos no encuentran nuevos métodos, para asegurar oportunidades económicas justas, quizás los trabajadores del mundo, conscientes de su explotación, decidan unirse, como ya lo urgió El Manifiesto Comunista: «Proletarios del mundo uniros». Puede que entonces Marx se tome su venganza.

116) Necesidad de una democracia auténtica
Democracia política y derechos fundamentales
efectivamente garantizados son categorías indisociables
20/04/2013


    Asiento el juicio emitido por José Mújica, presidente de la República de Uruguay en un discurso a los intelectuales «Aquí todos aprendimos que es preferible la peor democracia a la mejor dictadura». Lo que no quita el someterla a una crítica constructiva. Que la democracia está pasando unos momentos críticos en España es una obviedad, como con secuencia del dominio del neoliberalismo. Uno de los principios básicos de este sistema político es la soberanía nacional. Nuestra Carta Magna la establece en su artículo 1.2. «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». El incumplimiento de tal principio es claro, ya que las más trascendentales decisiones que afectan al pueblo español, se toman en otras instituciones, sin haber sido consultado por ello. Véase la reforma del artículo 135 de nuestra Constitución, el ataque brutal a nuestro Estado de bienestar-¿Qué decidimos realmente los españoles?

   Otro principio básico en una democracia, es la separación de poderes. Ya lo dijo Montesquieu en 1748 en su libro El Espíritu de las Leyes, «El poder corrompe y si el poder es absoluto corrompe absolutamente». Nuestra Constitución refleja tal separación de los tres poderes: el legislativo, el ejecutivo, y el judicial. En el artículo 66.2 «Las Cortes Generales, ejercen la potestad legislativa y controlan la acción del Gobierno». En el 97 «El Gobierno ejerce la potestad ejecutiva». Y en el 117 «La justicia emana del pueblo y se administra por Jueces independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley». Es cierto también el incumplimiento de tal principio. Las sentencias de los jueces del Tribunal Constitucional se conocen de antemano, por la procedencia política de su nombramiento, ya que hay jueces progresistas o conservadores; la subordinación del Ministerio Fiscal al poder ejecutivo, tal como observamos en recientes juicios vinculados con la corrupción- El poder legislativo no ejerce un control efectivo al ejecutivo, porque los diputados de la mayoría se doblegan a la disciplina del partido.

   Mas como señala Luigi Ferrajoli en su libro Poderes ocultos. La crisis de la democracia constitucional, con ser ya muy grave la lesión del clásico principio de la separación de los tres poderes públicos, se produce también una progresiva eliminación de una separación todavía más importante, que forma parte lamentablemente del constitucionalismo profundo del Estado moderno: la separación entre la esfera pública y la esfera privada, o sea, entre poderes públicos y poderes privados. El cauce de esta confusión de poderes lo forman los conflictos de intereses generados por la estrecha alianza entre poderes políticos públicos y poderes económicos privados y por la total subordinación de los primeros a estos segundos. En esta situación los conflictos de intereses, en las formas de corrupción o del intercambio político con los lobbies corporativos y, sobre todo, con los medios de comunicación son hoy fenómenos endémicos en todas las democracias, en las que es cada vez más fuerte la relación entre dinero, información y política. Si hay un paradigma, donde se da con mayor nitidez este fenómeno es en la Comunidad de Madrid, aquí el ensamblaje es total, entre poder político, representado antes por Aguirre ahora por González, el del dinero, con empresas como Capio dedicadas a atrapar el negocio de la sanidad pública, y los grandes medios de comunicación que denigran lo público en beneficio de lo privado. Todo lo expuesto supone que se configuran unos poderes incontrolados, que con propiedad Ferrajoli los llama «salvajes», trasladando este adjetivo, que el Diccionario reserva para los «animales no domesticados, generalmente feroces», y lo conecta con el de Aristóteles, quien en su Política atribuyó al poder, cuando no está sujeto a la ley, un neto complemento de animalidad, pensando, seguramente, en el régimen de la tiranía. La voracidad de estos poderes es tal, que para saciar sus objetivos no tienen impedimento en provocar en la gran mayoría de la sociedad exclusión, pobreza, miseria y explotación.

   Siguiendo de nuevo a Ferrajoli, el derecho positivo no implica la democracia, pero, en cambio, esta implica necesariamente el derecho. Este derecho –auténtica dimensión sustancial de la democracia– está integrado por los derechos fundamentales de todas las personas de carne y hueso, con su correspondiente régimen de garantías. De ahí que la precisa consagración normativa de los primeros y la real efectividad de las segundas representen el auténtico momento de verdad de la democracia. Pues, si no-¿para qué? De no ser así..¿para quién? Democracia política y derechos fundamentales efectivamente garantizados son categorías indisociables, que tienen que darse juntas y se necesitan en su complementaria reciprocidad. En nuestra Constitución aparecen unos derechos fundamentales y un procedimiento garantista de ellos. Sobre el grado de cumplimiento de estos derechos lo dejo al lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí.
   Por ello, tenemos una democracia estrictamente formal, que se reduce al ejercicio del voto. La democracia auténtica es mucho más, supone la aplicación de los principios democráticos mencionados.

17) Falacia tras falacia
Con una política de persecución del fraude
y una reforma fiscal progresiva, aumentarían nuestros ingresos
27/04/2013


   Nos sermonean con que somos la gran mayoría culpables de esta recesión económica, al haber gastado en exceso. Se acabó la fiesta. Por nuestro pecado merecemos la penitencia de un plan de consolidación fiscal: con aumentos de impuestos, sobre todo, indirectos como el IVA; recortes en el Estado de bienestar; sacralización de la competitividad, lo que implica flexibilización del mercado laboral, reducción salarial y del subsidio de desempleo, reforma de las pensiones, etc. Alcanzado el equilibrio presupuestario, vendrá la recuperación económica, con el consiguiente crecimiento del PIB y millones de puestos de trabajo. Todas estas políticas con alardes de patriotismo se disfrazan con rebuscados circunloquios: reformas estructurales, espíritu emprendedor, mejora de la competitividad- Qué poco tienen que discurrir para emitir tal discurso, que, por supuesto, ni ellos mismos se lo creen.

   Frente a la política de consolidación fiscal por la vía de reducción del gasto, sobre todo social, –no así el militar–, hay otra, incrementando los ingresos por la vía fiscal. Es obvio que si el déficit es el resultado de la diferencia entre los ingresos y los gastos, se puede corregir por la vía de los ingresos. Sin embargo, nuestro Gobierno, la Troika y el FMI centran sus políticas en la reducción del gasto público, como si en él radicará el origen del problema y, por tanto, su solución. Toda la argumentación es una falacia.

   Nuestro gasto público no es excesivo. En datos de abril de 2012 de EUROSTAT, referidos a 2011, el porcentaje del gasto público sobre el PIB era como media en la UE de un 49,1% (49,3 en la zona euro). En España el 43,6. Como vemos nuestro gasto público es inferior a la media europea. También nos dicen que nuestra deuda pública es excesiva. Otra falacia. Por cierto, el endeudamiento de nuestro país al final de 2011, era del 68,5%, frente al 87,2% de media en los países de la zona euro. Si hoy alcanza unas cifras mucho más altas, se debe a que la deuda privada se ha convertido en pública, además del rescate de los bancos.

   En cuanto a los ingresos de los impuestos, según EUROSTAT, en 2011 el porcentaje que representaban respecto al PIB era como media en la UE del 44,6% (45,7% en la zona euro), mientras que en España, y sin que ello signifique que nuestros tipos impositivos y cotizaciones sociales sean más bajos, se reducía al 35,1%. Si nuestro PIB es ligeramente superior al billón de euros, esto significa que, si España tuviera un nivel de ingresos públicos semejante al de los países de nuestro entorno, dispondría de unos recursos adicionales anuales superiores a 90.000 millones de euros. ¿Por qué tenemos menos ingresos? Es claro: el fraude fiscal. Para Vicenç Navarro alcanza los 89.000 millones de euros. Uno de los más elevados de la UE y también de la OCDE. Por cierto, tenemos menos inspectores de Hacienda: uno por cada 1.680 contribuyentes, tres veces menos a la media de la OCDE y cinco veces inferior a Francia y Alemania. El fraude fiscal es, pues, el problema fundamental. Otro dato relevante es que se concentra en las grandes fortunas y las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, realizado a través de la banca, la institución más importante que lo canaliza hacia los paraísos fiscales, que son jurisdicciones especializadas en atraer la inversión extranjera sirviéndose del secreto bancario, tipos impositivos muy bajos o inexistentes para los no residentes, la falta de cooperación con las administraciones fiscales de otros países y la desregulación. La opacidad de estos territorios sirve de tapadera para la especulación, la evasión fiscal y las redes criminales. El libro Paraísos fiscales. Los agujeros negros de la economía globalizada, de José Luis Escario, da un listado de 60 paraísos fiscales, clasificándolos según el nivel de opacidad. Entre un 95-100% de opacidad, 46, de ellos europeos: Suiza, Portugal (Madeira), Gibraltar, Austria, Linchenstein, Luxemburgo, Andorra, Isla de Man, Malta; entre un 75-94%, Chipre, Hungría, Letonia, Mónaco, Bélgica e Irlanda; entre el 40-74%, Holanda y Reino Unido (Londres). Una información exhaustiva sobre estos sumideros putrefactos nos la proporciona el libro Las cloacas de la economía de Roberto Velasco, que los vincula con la crisis económica y financiera del 2008.

   Las pérdidas de ingresos por evasión o elusión fiscales generan una mayor presión fiscal sobre las rentas del trabajo, mucho más controlables que las del capital, y ponen en grave peligro el mantenimiento del Estado de bienestar.

   Para Vicenç Navarro además el sistema de tributación es muy injusto. El 44% de los ingresos al Estado procede de los impuestos sobre el IRPF, de los cuales el 83% de las rentas del trabajo. Y un 32% del IVA, que es profundamente regresivo. Es, pues, una gran desvergüenza y una nueva falacia que España ha alcanzado su límite en cuanto a gastos, porque el país no da para más. Es claro que podríamos ingresar más. Ahí está el quid de la cuestión: los que tendrían que pagar mucho más de lo que pagan no es el ciudadano normal, deberían ser los ricos y los súper ricos.

   Con una política contundente de persecución del fraude y una reforma fiscal progresiva, aumentarían nuestros ingresos, por lo que serían innecesarios los recortes, que agravan nuestra recesión económica.

18) Alternativa versus alternancia
Es urgentísimo que se construya una alianza de todas las fuerzas de la
izquierda ante el dominio del neolibelalismo
04/05/2013


   La situación social, económica y política, que estamos sufriendo los países del sur de Europa( Grecia, Portugal, Italia y España...) como consecuencia de las durísimas políticas de ajustes fiscales impuestas por la Troika, está llegando a unos límites insoportables para la gran mayoría de la población. De ahí es previsible un gran incremento de las protestas sociales, por lo que estos gobiernos no puedan finalizar sus mandatos y se vean obligados a convocar nuevas elecciones. Por ello, es urgentísimo que se construya una alianza de todas las fuerzas de la izquierda con un programa adecuado para alcanzar, no una simple alternancia como hasta ahora, en la que cambia lo intrascendente mientras lo sustancial permanece inalterable, sino una auténtica alternativa y así transmutar esta situación, a la que nos ha llevado el dominio apabullante del neoliberalismo. La tarea no es fácil, sobre todo, porque las distintas izquierdas a lo largo de la historia no solo han dado muestras de desunión, sino también de permanentes y crueles enfrentamientos entre sí, lo que ha dejado el camino expedito al triunfo de la derecha. Cabe pensar que ante el dramatismo de la situación actual hayan aprendido la lección, sepan ser generosas, olvidando las rivalidades y los rencores pretéritos, y estar a la altura de las circunstancias.

   Para el del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos en ese posible programa deberían ser básicas las siguientes propuestas. Pensar antes que nada en el bienestar de la ciudadanía y no en las posibles reacciones de los acreedores, ya que la historia muestra que el capitalismo financiero y las instituciones que lo sustentan como el FMI, BCE, Comisión Europea, son inflexibles hasta que las circunstancias les obligan a dejar de serlo. Todo debe estar subordinado a una defensa a ultranza del Estado de bienestar, con una enseñanza y sanidad públicas, universales y gratuitas, unos sistemas de pensiones y seguro de desempleo justos y universales, unos bienes estratégicos(agua, luz... ) y una banca nacionalizados. Para el mantenimiento de este Estado de bienestar es imprescindible un desarrollo sostenible, con la suficiente inversión para crear los puestos de trabajo necesarios, ya que el trabajo es un derecho no un privilegio.

   Para que esta unidad de las izquierdas consiga sus objetivos políticos, Sousa Santos considera que hay que tener en cuenta tres factores: el riesgo, la credibilidad y la oportunidad. Por lo que hace referencia al riesgo, es evidente que no es superior al que los ciudadanos del sur de Europa estamos ya asumiendo. En España: 6, 2 millones de parados, una reforma laboral brutal, destrozos del Estado bienestar, desahucios, suicidios, millones de jóvenes sin futuro, reducción de salarios, pensiones y prestaciones de desempleo o criminalización de las protestas.

   La credibilidad radica, por un lado, en la convicción y la seriedad con las que se formule la alternativa y en el apoyo democrático con que se cuente, cabe pensar que será amplísimo en las clases populares si no quieren retornar a las condiciones sociolaborales de los inicios de la Revolución Industrial en Inglaterra. La credibilidad no solo viene propiciada por el bagaje ideológico, sino también por la aparición de nuevas caras. Los Rajoy, Rubalcaba, Arenas, Solbes, Cayo Lara no son creíbles. El profesor de la Universidad de Zaragoza, Car melo Romero considera esencial que quienes puedan optar a la representación reúnan y se comprometan notarialmente a estos tres requisitos: no haber desempeñado cargo político, al menos en los últimos 8 años; a no tener más beneficios durante su ejercicio de representación que los que tenía en el momento de ser candidato; y a no volverse a presentar al menos en la siguiente convocatoria. A grandes males, grandes remedios.

   Y la oportunidad está ahí para ser aprovechada. En pocas ocasiones se presentará una situación tan propicia para cambiar radicalmente la situación presente. Nada más hay que observar la profunda indignación, generalizada y expresada masivamente en calles, plazas, redes sociales, centros de trabajo... ¿Hasta cuándo, hasta dónde vamos a soportar tantas líneas rojas sobresaltadas que nos conducen a este holocausto social?

   En definitiva, hay que construir Frentes Populares, formados por todas aquellas formaciones políticas, sindicales y sociales que tengan el coraje y la generosidad para defender las ideas programáticas expresadas anteriores. Son alianzas electorales, como las del período de entreguerras, cuyas similitudes con los momentos actuales son muchas, por lo que hoy son no menos necesarias. En los años 30 del siglo XX se produjo una crisis financiera y económica con millones de parados, muy semejante a la recesión actual. También hubo una quiebra de las democracias por el triunfo de los fascismos en Italia, Alemania o España, como también ahora, ya que nuestro sistema político actual sufre de gravísimas patologías de representación –los partidos políticos no representan a las clases populares– y de participación –el votar es irrelevante–. Que nuestra democracia está en quiebra, podemos constatarlo en el hecho de que el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía popular, tiene que estar protegido de la ciudadanía con empalizadas y policías

19) ¿Corrupción por prosperidad?
Los beneficios de los corruptos generan un sobreprecio
en las obras o servicios públicos que pagan los ciudadanos
11/05/2013


    Hoy uno de los temas que más preocupa a los españoles es el de la corrupción, de acuerdo con las encuestas del CIS, en la de marzo, al 44,5%, en la de abril al 39,3%, por detrás del paro, que era mencionado por el 81,6% y el 80,7%. El aumento de los porcentajes sobre la corrupción, a pesar del extraño descenso de abril, es muy notable comparado con el lugar que ocupaba antes del caso Bárcenas. En enero de 2013 solo un 17,7% lo consideraba uno de los principales problemas. Nunca es tarde. En la época de bonanza teníamos una conciencia muy laxa sobre esta lacra social, que algunos expertos la relacionan con nuestra tradición católica en contraposición a la inflexibilidad protestante. Para la catedrática de Filosofía Moral Victoria Camps «Cuando hay corrupción existe la complicidad del grupo político y también la de toda la sociedad». Y es así porque carecemos de unos valores éticos claros, en torno a los cuales organizar nuestra convivencia. Cuantos más latrocinios cometían ante nuestras narices los Jesús Gil o la exalcaldesa de La Muela, Mariví Pinilla, más votos conseguían en las elecciones. Esta es la realidad. Así es lógico que el Consejo General del Poder Judicial haya pedido refuerzos para los juzgados españoles que tramitan delitos de corrupción, que calcula son 798 en todo en territorio nacional. Solicita 64 jueces, 18 secretarios. Estos datos como español me generan una pro funda vergüenza. Mas, todavía muchos compatriotas movidos por prejuicios políticos, son condescendientes con los casos de corrupción de su propio partido, e intransigentes con el contrario. Juicio extrapolable a los medios de comunicación. Así no vamos a ninguna parte. En un reciente artículo Azúa decía «Durante los periodos de corrupción general, como en nuestros últimos quince años gracias a la inflación del ladrillo, toda ella contaminada de hez mafiosa y protegida por los intocables locales, no hay izquierdas ni derechas, sólo prostituidos y macarras». Termino esta primera parte del artículo con la pregunta emitida por Iñaki Gabilondo en un reciente debate sobre este tema: «¿Ha cambiado realmente la sociedad o pagaríamos de nuevo corrupción a cambio de prosperidad?»

   Ahora quiero fijarme en los efectos negativos para nuestra economía de la corrupción, aunque algunos economistas argumentan que viene bien para el funcionamiento del sistema capitalista, ya que engrasa las ruedas de una economía excesivamente regulada. Como señala Roberto Velasco en su libro Las cloacas de la economía, incluso un filósofo como Bueno ha dicho que la corrupción es un subproducto necesario para el sistema capitalista. Y para apuntalar su tesis se sirve de una frase de Bismarck a uno de sus ministros: «Roba, pero moderadamente, porque así podrás mantener el puesto, trabajar para los demás y un poco para ti, y todo funcionará mejor».

   Dejemos esta curiosa opinión. Los perjuicios económicos los explica muy bien Jesús Lizcano Álvarez, presidente de Transparencia Internacional España y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid. Los altos beneficios económicos que obtienen los corruptos generan un sobreprecio en las obras o servicios públicos, lo que supone un verdadero impuesto implícito que pagan los ciudadanos. Además la concesión de tales obras o servicios se acompañan de una falta absoluta de control de la calidad o de la seguridad. Ignoro qué constructora realizó la travesía de Fuentes de Ebro en la N-232, mas el Estado debería exigir responsabilidades por su estado lamentable, que puede acarrear accidentes para los usuarios. ¿El gobierno de la Comunidad de Madrid controlará la calidad del servicio sanitario de las empresas privadas que acaban de quedarse con 6 hospitales públicos?

   También se financian de forma injustificada megaproyectos muy costosos para el erario público que no tienen la mínima rentabilidad económica o social exigible. La corrupción genera, por otra parte, grandes cantidades de dinero opacas, que incrementan la economía sumergida, en perjuicio de los ingresos públicos, originando así una mayor carga fiscal para el resto de los contribuyentes. Además, tales cantidades se destinan a los paraísos fiscales, mejor dicho cuevas de ladrones, muchos de ellos en países desarrollados. Otro efecto perverso es que impide la libre competencia, generando importantes ineficiencias y costes económicos, de confianza, etcétera, y reduce ostensiblemente la efectividad y calidad de las políticas económicas. De cualquier forma, los costes más importantes no se ven, son los costes de oportunidad, lo que se deja de ganar. La corrupción ahuyenta a los potenciales inversores, por razones éticas, ya que hay un creciente número empresas con planteamientos éticos, que eluden cualquier vestigio o riesgo de corrupción; y también por razones pragmáticas, ya que en los países corruptos siempre existe el riesgo de futuros problemas legales o judiciales, o incluso políticos que pueden perjudicar arbitrariamente, limitar o incluso expropiar tales inversiones.

   Termino con dos preguntas: ¿Han pensado los Rajoy, Montoro, De Guindos en cuánto daño ha causado y lo sigue causando a nuestra economía el caso Gürtel? ¿Y los Rubalcaba, y Griñán los ERES en Andalucía?

20) Necesidad de otro modelo productivo
Para nuestra clase política, volcada en el corto plazo por razones
electoralistas, no entra dentro de sus prioridades
18/05/2013


   El paro es el problema más grave que tiene hoy España. Llama poderosamente la atención que en una sociedad con 6,2 millones de personas sin empleo, y con el 57% de jóvenes, no se produzca una explosión social. Esta situación es una prueba irrefutable del fracaso de un modelo económico y de incumplimiento constitucional, al ser incapaz de proporcionar a toda persona un puesto de trabajo que le permita realizar su proyecto vital. No deberían olvidar nuestras élites políticas y económicas que un desempleo masivo supone un terrible despilfarro para cualquier economía, una dramática acumulación de sufrimiento humano y un grave peligro para la democracia. Mas estos efectos tan nocivos parece que les resultan irrelevantes, al considerar que una cifra importante de paro es muy adecuada para disciplinar a la clase trabajadora. Dice muy bien Susan George en su libro El Informe Lugano II. Esta vez vamos a liquidar la democracia «Se peca de ingenuidad al creer, tal como nos dicen ad nauseam muchos gurús de la economía, que la razón de ser del mercado es la de crear empleo. Muy al contrario, es la de crear valor y por tanto beneficios. Los empleos son un efecto secundario, un subproducto de la actividad económica capitalista».
   
  Esta cifra de 6,2 millones de parados se debe a diferentes razones. Unas tienen un carácter mundial, y otras específicamente español. La globalización con la consiguiente deslocalización industrial, ya que muchas empresas prefieren trasladarse a otros países por sus menores costos laborales y ausencia de controles ambientales. Poco ha, algunos se han «sorprendido» por el anuncio del cierre de Chocolates Hueso en Ateca, propiedad de la multinacional Kraft, que dejará en el paro a más de 100 trabajadores, con una edad media de 51 años, por lo que su recolocación será muy complicada y con una jubilación muy lejana. El capital y las multinacionales van allí donde se generan más beneficios. Lo dijo muy claro un directivo de Kraft «Los negocios no tienen corazón». A la vez se ha producido el derrumbe con más de mil muertos de una fábrica textil en Bangladesh, que producía ropa para el Corte Inglés, Inditex, Mango, Primark. Según el sindicato IndustriALL que representa a 50 millones de trabajadores en todo el mundo, «una camiseta fabricada en este país que se vende a 20 euros, los costes laborales suponen 1,5 céntimos». La deslocalización industrial es el gran problema, ya que mientras el capital financiero y las multinacionales actúan a nivel global, la política y el movimiento sindical lo hacen en el ámbito del Estado-nación. Aquí el único que ha seguido las consignas de Marx ha sido el capital, no la izquierda política y sindical. ¡Vaya paradoja!
  
 En este contexto general, España tenía un sistema productivo muy endeble, basado en la construcción, que suponía el 11% del PIB al hacer más viviendas que Italia, Alemania y Francia juntas, el turismo y el comercio. Con la llegada de la recesión económica mundial, sobrevino la explosión de la burbuja inmobiliaria con sus efectos negativos sobre el empleo.

    El gran problema que tiene nuestro país es el de crear un nuevo modelo productivo, con la capacidad de absorber a estos millones de parados. Tarea ardua, ya que implica invertir mucho más en educación, investigación y desarrollo, nuevas tecnologías, nuevos sectores con futuro, pero eso es una política económica, de años, de grandes acuerdos entre las diferentes fuerzas políticas, sociales, económicas. En la España actual esto parece una utopía, considerando que para nuestra clase política, carente de sentido de Estado y volcada solo en lo inmediato, en el corto plazo por razones electoralistas, no entra dentro de sus prioridades el trabajar para el pasado mañana, como es el construir un nuevo modelo productivo, sin el cual es una utopía una reducción sustancial del paro, y mucho menos el pleno empleo. Con el apoyo a los emprendedores, reformas del mercado laboral, contratos de aprendizaje o sueldos de miseria, el problema es insoluble. Es tratar de combatir un cáncer con una aspirina. Una opción podría ser la preconizada por Jeremy Rifkin con la implantación de la Tercera Revolución Industrial, algo que debería realizarse a nivel mundial. Fenómeno que supondría transformar el sistema energético global hacia la electricidad renovable, convertir millones de edificios en minicentrales eléctricas, introducir el hidrógeno y otras tecnologías de almacenamiento a lo largo y ancho de una infraestructura global, renovar la instalación de la red eléctrica mundial y de su tendido de alta tensión con la implantación de tecnologías digitales y de redes inteligentes de suministro, y revolucionar el sistema de transportes con la implantación de los vehículos de motor eléctrico con alimentación en red y con pilas de combustible; todo ello generaría el trabajo conjunto de equipos de planificación de alta tecnología, con personal muy especializado, y una mano de obra industrial masiva y altamente cualificada. Así se podrían crear cientos de miles de negocios y centenares de millones de nuevos puestos de trabajo a nivel mundial. Mas, esta Tercera Revolución tiene otra dimensión que la hace además de urgente, imprescindible: el planeta Tierra está al borde del colapso medioambiental.

21) Esta vez, vamos a liquidar la democracia
El paradigma neoliberal va ganando la batalla
al adueñarse del vocabulario y de las ideas, hoy consolidadas
25/05/2013


   El libro de Susan George, El Informe Lugano II. Esta vez, vamos a liquidar la democracia es magnífico. Se basa en que unos solicitantes de la élite financiera, piden a unos expertos reunidos en Lugano la elaboración de un informe secreto, –el primero es del 2000– para seguir liderando el mundo y así el capitalismo en su versión neoliberal persista y se consolide. Los solicitantes y los expertos son ficticios, más esta estrategia le sirve de pretexto para exponer unos hechos plenamente confirmados. Señalan, los expertos, que los vaticinios del primer Informe, en cuanto a los riesgos medioambientales, el incremento de las desigualdades sociales, y de desestabilización financiera, no solo se han cumplido, es que se han agravado.

   Les sorprende que ante la crisis iniciada en 2008, no se hayan puesto en marcha políticas contundentes y correctoras para evitar otra nueva. No se han producido cambios políticos, comparables a la New Deal. Los banqueros siguen controlando la política. Los productos financieros sofisticados siguen proliferando. Los paraísos fiscales van a más. Los super-ricos y sus fortunas, no sólo se han recuperado, sino que han aumentado. Los costes de la crisis recaen sobre los ciudadanos de a pie. En definitiva, la clase de los ricos ha ganado, como dijo Warren Buffet.

   Estamos inmersos en La guerra del paradigma. Un paradigma es un modelo político, social, económico y cultural que domina el espacio intelectual y cultural de una sociedad en una época. Un cambio de paradigma supone lucha, resistencia y dolor. Hoy pugnan por la supremacía dos paradigmas: el de la Ilustración y el neoliberal. Este va ganando la batalla, al adueñarse del vocabulario y del discurso tiene la hegemonía de las ideas, que hoy están muy consolidadas. Primero en los Estados Unidos, hoy también en la Unión Europea. Aquí les sorprende la facilidad con la que se ha infiltrado en todo el aparato institucional de la UE. Ha sido un proceso, el de las tres SSS, secreto, sigiloso y súbito. De ahí la pregunta: ¿Un golpe de Estado en la Unión Europea? En 2005 las élites de la UE ni previeron ni aceptaron que una mayoría del electorado francés y holandés rechazase la Constitución Europea en referéndum. Reaccionaron con rapidez, iniciando un proceso secreto, nombrando un comité fantasma con altas personalidades y eminentes juristas, para imponer su voluntad. Juntos reescribieron el texto y le dieron otra forma, el Tratado de Lisboa, más difícil de leer pero indistinguible de la Constitución rechazada. Suprimieron la bandera, el Himno de la Alegría y uno o dos puntos meramente formales. En definitiva, como dijo uno de los artífices de la Constitución, Valery Giscard D»Estaing «los gobiernos europeos han acordado algunos cambios superficiales para que la Constitución sea más fácil de tragar». Para Merkel los dos tratados eran exactamente iguales. A nadie se le autorizó organizar otro referéndum, salvo a los irlandeses, porque su Constitución lo exigía. Al rechazar el texto tuvieron que repetir el proceso. Con la crisis financiera los irlandeses forzados votaron sí. Pero además de aplastar la democracia irlandesa, querían más. A partir de 2011, la Comisión Europea adoptó una serie de medidas que rematan la soberanía popular e imponen la austeridad indefinida.

   El procedimiento, el de las tres SSS. Primero, con sus grupos de expertos de los lobbys de las grandes empresas y finanzas, la Comisión prepara a escondidas un texto complejo, en una jerga jurídica enrevesada para que los medios de comunicación no la entiendan y así no susciten un debate público. Luego, tras compartir este secreto con sus partidarios del Parlamento europeo y de los gobiernos para que apoyen el texto, la Comisión consigue limitar el debate y, si hace falta votar, aprobar el proyecto de ley. Así no hay necesidad de referéndum alguno. Por último, los Parlamentos de los estados ratifican el texto, sin debate público ni información a la población.

   Por ende, la Comisión –organismo no elegido– ejerce un control total sobre el presupuesto y la gestión de la deuda soberana de cada país. Bajo la supervisión de la Comisión, el Parlamento y el Consejo pueden obligar a los estados a cumplir los criterios de Maastricht, si no lo hacen, recibirán multas cuantiosas. Todo ello es posible gracias al llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento, pero todavía no les pareció bastante a la Comisión y a Alemania, en 2012 se redactó un nuevo tratado con los mismos criterios de Maastricht el Tratado de estabilidad, coordinación y gobernanza, que los estados deben incorporarlo a sus textos constitucionales. Según Merkel, este tratado será «vinculante y eterno» y condenará al continente a la austeridad perpetua. Luego llegó el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para dar el poder a los bancos y el BCE, que en realidad es un subterfugio jurídico para obligar a los contribuyentes a rescatar a los bancos a perpetuidad.

    Todos estos instrumentos jurídicos, de los que los europeos están muy poco informados, sirven para dinamitar servicios públicos y programas sociales en el altar de la competitividad. Los socialistas, idiotas útiles, mientras reivindican una Europa social han votado todos los tratados comentados. Podemos sentirnos satisfechos, aunque vigilantes.

22) Que tiene que llover a cántaros
La fiesta de la Constitución que con gran parafernalia se celebra
anualmente, es una burla a toda la ciudadanía
01/06/2013


   Érase un país en el que durante una larga noche de piedra, nos contaron que debajo de los adoquines había arena de playa. Y llegó el día feliz. Y todos en una explosión de alegría e ingenuidad, nos creímos el modélico proceso de tránsito de una época de represión, muerte y miseria a otra de libertad, vida y opulencia. Ya podíamos dar lecciones al mundo. Mas, en el camino hubo además de amnistía, amnesia, y falta de reconocimiento a muchos de nuestros compatriotas que sacrificaron sus vidas en el altar de la libertad, al ser masacrados cruelmente por auténticos criminales, que se autoproclamaron patriotas de postín con la bendición de jerarcas purpurados, que envilecieron la religión que decían representar. Pasaron los años y muy pocos audaces cuestionaron esta gran mentira, y quienes se salieron de este redil marcado a fuego, fueron sometidos a furibundos ataques de sectores muy poderosos del ámbito político, económico y académico, acusados de poner en grave peligro una pacífica convivencia, producto del consenso de la gran mayoría, que, conocedora de su traumático y fratricida pasado, en un acto de ejemplar generosidad decidió no volver a cometer los mismos errores. Casi todos, mantuvimos intacta esta creencia, que parecía estar muy arraigada. Pero, con la llegada de una gran tormenta producto de la explosión de una grandiosa burbuja, ese edificio que parecía tan firme y consolidado comenzó a resquebrajarse.

   Estuvimos convencidos de que nuestra Carta Magna, producto del consenso de las principales fuerzas políticas, sería respetada y aplicada tanto en su parte orgánica, como en la referente a los derechos humanos. Ambas incumplidas. Por ello, la fiesta que con gran parafernalia se celebra anualmente para conmemorarla, es una burla a toda la ciudadanía.

   Quien, nos dijeron, había sido el gran artífice de nuestra transición, ha quedado desnudo, con sus vergüenzas al aire. Ni condenó al cruel dictador a quien debía su poder; ni su trayectoria ha sido tan ejemplar, como nos hicieron creer. Desaparecido el blindaje mediático, hemos constatado que su conducta es idéntica a la de sus ancestros familiares: libertinaje, insensibilidad hacia los débiles, falta de transparencia. Por ende, está perdiendo la confianza de la ciudadanía a raudales, y a pesar del blindaje constitucional es factible que sea despojado de su cargo. Todos creímos que, por fin, seríamos dueños de nuestro destino, y que podíamos expresar nuestras aspiraciones, sirviéndonos del voto, al que estábamos poco acostumbrados. Que nuestros representantes electos las tendrían en cuenta en su práctica política. Mas, nuestros deseos defraudados. Un presidente de gobierno, que convierte la mentira en virtud, que tras las elecciones olvida sus promesas a los ciudadanos, más pendiente de las órdenes de instituciones que nadie ha elegido; que cobarde sus acciones políticas las explica en un plasma, que permite una corrupción pestilente en su partido, que hunde en la miseria a la gran mayoría, está totalmente desacreditado y deslegitimado. Por tanto, si fuera una democracia de verdad, no una pantomima, debería dimitir por dignidad y por respeto a sí mismo, y al resto de los españoles.

   Creímos también que en la Carrera de San Jerónimo estaría el Sancta Sanctorum de la democracia, la sede de la soberanía popular. Pero, estamos observando que ese lugar, tiene que estar protegido con empalizadas y policías de los ciudadanos, a quienes debería representar y defender. Que la justicia emanaría del pueblo y se administraría por jueces independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley, y ante la que todos los españoles seríamos iguales, se convirtió en creencia generalizada. Mas, era una ilusión. Vemos que un juez con una trayectoria impecable y ejemplar de lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, la corrupción y la dictadura fascista es expulsado de la carrera judicial, merced a la denuncia de la extrema derecha, envidias corporativas y presiones políticas; y que para la justicia los criterios más importantes siguen siendo el poder, el dinero o la sangre azul.

   Que después de estar perseguidos, los partidos políticos expresarían el pluralismo político. Otra decepción, ya que se parecen cada vez más a una casa cerrada habitada por unos extraterrestres, en la que se respira un aire contaminado

   Que la élite empresarial sería la vanguardia de nuestro desarrollo económico. Otra falacia, ya que impulsada solo por los intereses económicos y alejada de la ética, no le importa que a sus compatriotas se les esté arrebatando a dentelladas el Estado de bienestar, mientras esconde sus pingües beneficios en paraísos fiscales. Que los sindicatos serían el baluarte de los trabajadores, mas cierto sindicalismo ha pervertido esa misión tan loable.

   Al escribir estas líneas recuerdo un chiste de la «transición». Un gran empresario sentado en su despacho dice «¡Pero hombre! Habernos dicho que la democracia era esto y habríamos venido mucho antes».
   Lamentablemente, al final del camino la verdad desagradable asoma. Que bajo los adoquines no había arena de playa. Mas todavía es tiempo de soñar y de creer. Que tiene que llover a cántaros.

23) ¿La socialdemocracia aprende?
Ahora, el PSOE mendiga acuerdos con Rajoy
para consolidar a Rubalcaba como líder de la oposición
08/06/2013


 La situación política, social y económica es gravísima, producto de la implantación del neoliberalismo. Lo que no significa el que se haya reconocido la crisis de este. Muy al contrario, en Europa la crisis financiera se afronta con recetas neoliberales. Por ello, una salida justa y solidaria de este lodazal es utópica.


   Que la derecha de los Reagan, Thatcher, Kolh, Aznar, Merkel, Rajoy sin fantasma que la inquiete, haya actuado con estos planteamientos neoliberales, entra dentro de la más estricta lógica. Es coherente. Mas, esta es una derecha mucho más cruel y más inhumana que la de los conservadores británicos, que junto con los laboristas pusieron en marcha el Estado de bienestar tras la II Guerra Mundial, o que la democracia cristiana alemana de Adenauer (CDU), del partido de Merkel, que según Antoni Domenech En el Programa Neheim-Hüstener de 1946 hablaba de «socialismo cristiano»; y en el Programa de Ahlen (1947): «El sistema económico capitalista no ha sido justo con los intereses vitales del pueblo alemán. El objetivo de ese nuevo orden social y económico no puede ya seguir siendo la aspiración capitalista al beneficio y al poder, sino sólo el bienestar de nuestro pueblo».

   Lo que no parece lógico es que la socialdemocracia europea, traicionando a sus principios, de ahí sus continuas y contundentes derrotas electorales, se haya sumado sumisa y complaciente a esta vorágine neoliberal. Al respecto Yanis Varoufakis, economista greco-australiano, y consejero de Szyra, ha escrito un artículo de esclarecedor titulo Cuándo y por qué se jodió la socialdemocracia europea, del que expongo sus ideas básicas. En la socialdemocracia anterior hubo personajes como Kreisky que entendieron la importancia de mantener a raya y en mínimos la financiarización, la explotación del trabajo y las burbujas inmobiliarias. ¿Cómo la socialdemocracia europea abandonó los principios de Kreisky, de Brandt y de Palme? Del dinero que fluía a raudales del sector financiero, olvidándose de la explotación de los trabajadores, pensó en capturar una parte para hacer sus propias políticas. «Dejemos libres a las finanzas y ya capturaremos una parte para financiar el Estado de bienestar». Esta era una idea más moderna que cargar impuestos a los industriales. Los banqueros les facilitaban el trabajo, dándoles unas migajas de este banquete. Así Blair incrementó el gasto público y ZP la dependencia o el cheque-bebé. Mas, para financiar sus programas los socialdemócratas tuvieron que tragarse, entera, la lógica de la financiarización, no sólo el anzuelo y el señuelo, sino la línea entera, y aun el flotador. Tuvo que renunciar a su tradicional desconfianza respecto de los desregulados mercados financieros, laborales e inmobiliarios. Olvidó su juicio crítico. Se metió en la boca del lobo, y ahora no sabe cómo salir. Y así, cuando en 2008 irrumpió la crisis, la socialdemocracia europea carecía ya de las herramientas analíticas y de los valores éticos para realizar un diagnóstico crítico del sistema colapsado. Todavía más, claudicó frente a los remedios ofrecidos por la derecha, como la única alternativa posible (rescates bancarios, destrucción del Estado de bienestar para el lucro privado..), cuyo propósito es sacrificar a los trabajadores para beneficio de los financieros. La historia es conocida. ¿Habrá aprendido la lección? De momento, no. La socialdemocracia carece de un relato claro y contundente para enfrentarse al neoliberalismo. La esperanza de Hollande ha sido un fiasco. Para Rafael Poch, el SPD germano no parece socialista, con un candidato Steinbrück, que ya fue ministro de finanzas en el primer mandato de Merkel (2005-2009), diseñado para perder elecciones, al declarar insuficiente el salario de 17.000 euros mensuales, más dietas del canciller, cuando hay millones de minijobistas; al influir para bajar los precios energéticos al consorcio ThyssenKrupp, desde su consejo de administración del que cobró 56.000 euros; al haber ganado como diputado millón y medio en 327 conferencias impartidas en tres años, un récord absoluto en el Bundestag. Letal para su imagen y la del SPD.

   En España, el PSOE deambula desnortado, probablemente porque no tiene claro el concepto de «socialismo». Por ello ignoro si no sabe, no quiere o no puede construir ese relato para enfrentarse a las brutales políticas del PP. Se limita a cubrir el expediente, esperando que escampe. Hablar de políticas de crecimiento, de combatir el paro juvenil, o presentar algún recurso de inconstitucionalidad con foto incluida; o amagar con la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede –ya tardan–, parecen poca cosa. Ahora mendiga acuerdos con el Gobierno de Rajoy, para consolidar institucionalmente a Rubalcaba como líder de la oposición. La situación del PSOE según Alexis Tsipras, presidente de Syriza tras una reunión con Rubalcaba «Me ha confesado que su partido lo tiene muy difícil porque la gente se acuerda del Gobierno de ZP». Le he reconocido la decisión crítica y difícil que tienen, que no pasa por tratar de adormecer a los ciudadanos para que olviden el pasado, sino por girar a su partido hacia la izquierda, «el dilema estratégico» de la socialdemocracia es «si va a reivindicar el voto popular para participar en un gobierno de coalición con la derecha o si va a virar a la izquierda y buscar alianzas con la izquierda radical».

24) ¡Viva la transparencia!
En la democracia el ojo tiene que ser siempre
más rápido que la mano. ¡Que se lo pregunten a Bárcenas!
15/06/2013


    Ess de dominio común la desafección ciudadana hacia la clase política. Razones las hay más que suficientes. Con ser grave esta circunstancia, lo es más todavía que nuestros políticos, no solo no tienen intención alguna de corregirla, sino que siguen con comportamientos, cada vez más perniciosos para el buen funcionamiento de un sistema democrático.
    En las sociedades democráticas existe el derecho fundamental a saber, a estar informado sobre lo que está haciendo el Gobierno y por qué lo hace. La democracia es el gobierno de lo público en público. En contraposición al autocrático, es un poder sin máscaras, o debería serlo. La democracia moderna nos remite a la Atenas de Pericles, del Agora o de la Ekklesia, o sea, a la reunión de todos los ciudadanos en un lugar público, a la luz del sol, donde hacen propuestas, debaten y deciden alzando las manos o mediante pedazos de loza.

    James Madison, el forjador de la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza el derecho a la libre expresión, captó muy bien el tema de la transparencia en un gobierno: «Un pueblo que desea gobernarse a sí mismo necesita armarse con el poder que le proporciona la información. Un gobierno del pueblo sin información para todo el pueblo o sin los medios para obtenerla no es más que el prólogo de una farsa o de una tragedia, o tal vez de ambas cosas».

    Ya en 1984 Bobbio en su libro El futuro de la democracia, manifestó también su preocupación por el problema del poder oculto. Por tanto, democracia supone transparencia, información, visibilidad y publicidad, sin las cuales no es posible su funcionamiento, ya que los ciudadanos no pueden controlar a sus gobernantes. El secreto es corrosivo, es la antítesis de los valores democráticos, ya que se basa en la desconfianza entre los que gobiernan y los gobernados y a la vez agudiza esta desconfianza. Las consecuencias del secreto son muy graves. Para el senador norteamericano Moyniham el secreto impuesto por el estamento militar exacerbó la Guerra Fría y muchas de sus manifestaciones, como la carrera armamentística. Si no hubiera habido secreto, se habría conocido que Rusia no era el enemigo formidable y el gigante industrial que nos pintaron durante medio siglo.

   Harald Schumann, periodista alemán de investigación sobre la eurocrisis, ha señalado que cuando en 2008 y 2009 el gobierno alemán rescató a sus bancos con casi medio billón de euros, para salvar el expediente en el Bundestag se formó una comisión secreta de nueve diputados de todas las fuerzas políticas. Fue todo tan democrático como el papel de La Asamblea Nacional del Pueblo de Corea del Norte.
   Nuestro presidente nos dice: la deuda pública supera los 900.000 millones de euros. Si tenemos que pagarla con nuestros impuestos y recortes de prestaciones sociales, tenemos derecho a conocer su origen. ¡Qué menos! Al respecto parecen pertinentes conocer algunos datos. De Guindos, a la pregunta: ¿el dinero de qué bancos se está salvando con el rescate de Bankia? Contestó: «no es una información esencial, aunque sabemos que la mayoría son inversores extranjeros».

   Pere Ortega del Centre d»Estudis per a la Pau JMDELÀS, en el artículo Las trampas del presupuesto para el ejercicio 2013, indica que según los datos del Ministerio de Defensa eran de 6.913,6 millones de euros, cuando realmente ascienden a 13.708,3. En un reciente programa de debate sobre el presupuesto de Defensa, el ministerio renunció a estar presente, a pesar de haber sido invitado.

   Por ello, sea bienvenida una Ley de Transparencia que la ha presentado y defendido en el Congreso la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, aduciendo que estamos ante una ley necesaria e inaplazable. Para fijar la posición por el PP, el ínclito, Esteban González Pons dijo, abróchense los cinturones que vamos a despegar: «Señorías, el valor de la transparencia como requisito de la democracia no es nada nuevo. Sin transparencia es imposible que haya democracia, como sin luz es imposible que se pueda ver». En la democracia el ojo tiene que ser siempre más rápido que la mano. ¡Que se lo pregunten a Bárcenas!

   Pero sigamos con otras perlas preciosas: no hay mejor remedio contra la corrupción que anticiparse a ella, que evitarla. Solo se corrompe el agua estancada. Allá donde habitan la sombra, el secreto o el exceso de confianza es sencillo que se produzcan favores, arbitrariedades y desfalcos. «Manda huevos». Como ciudadano español me he sentido perplejo e indignado. ¡Qué cantidad de cinismo, hipocresía y desfachatez! ¿Puede hablar de transparencia un diputado de un partido inmerso en los casos de corrupción de Gürthel, Bárcenas, Emarsa, y que está poniendo todo tipo de trabas para su aclaración?

   Las intenciones del Gobierno con esta Ley de Transparencia son claras: la reunión secreta que poco ha tuvo Mariano Rajoy, con el señor Adelson, el magnate de los casinos; o el nombramiento subrepticio de una Comisión de Sabios para emitir un informe sesgado y apresurado de la reforma de las pensiones, en lugar de proponer un Libro Blanco para recoger la opinión de instituciones públicas y privadas. ¡Viva la transparencia!

25) ¿Hacia el IV Reich?
Sería mejor el liderazgo de una Francia más revolucionaria,
republicana y patria de los Derechos del Hombre
22/06/2013


Cada vez me interesan más los acontecimientos alemanes. Todas las decisiones políticas importantes de Mariano Rajoy son impuestas desde el país teutón. Es una obviedad.

   Rafael Poch acaba de publicar La Quinta Alemania. Un modelo hacia el fracaso europeo. La 1ª es la fragmentada hasta su unificación en 1870-71 tras la Guerra franco-prusiana. La 2ª desde Bismarck hasta la caída de la República de Weimar, con la llegada de Hitler. La 3ª el III Reich desde 1933 hasta 1945. La 4ª tras el fin de la II Guerra Mundial hasta 1990, dividida en dos: la RFA, con capitalismo y democracia, y la RDA con dictadura y socialismo. La 5ª se inicia con la reunificación en 1990, en la que estamos inmersos. La historia de las 4 primeras, salvo algunos breves y fallidos movimientos emancipadores, como las revoluciones de 1848 y 1918, y los de 1968 en la RFA y de 1989 en la RDA, se ha caracterizado por haber sido la vanguardia de la contrarrevolución y un exacerbado belicismo.

   La actual contrarrevolución política, social y económica es clara. Alemania llegó más tarde a lo que se ha llamado la Gran Divergencia, aquí bautizada como Gran Desigualdad, con la implantación del neoliberalismo. El mundo anglosajón perdió ya el miedo en los años 70, Alemania occidental fue con más cautela, inmersa en la guerra fría, tenía delante la RDA, «la alternativa». Con la reunificación, mejor absorción de la Alemania oriental por parte de la occidental, Kohl también la practicó en el Este: una gran privatización de la economía popular. «En 1991 se vendieron mil empresas de la RDA en cuatro meses». Alemania del Este fue el campo de pruebas para el Oeste. Los sindicatos alemanes, como los británicos, claudicaron. Se les chantajeó con los bajos salarios del Este y la deslocalización. Cedieron y perdieron la mitad de su afiliación. En el contexto de la estrategia de Lisboa de la UE, del año 2000, el canciller socialdemócrata Schröder dio el salto y aplicó por fin, en el 2003, la gran reforma neoliberal en Alemania, la Agenda 2010. Hubo una excusa, al neoliberalismo nunca le faltan: los 2 billones de euros de la reunificación. Por ello en junio de 1999 The Economist habló del enfermo de Europa, de una Alemania endeudada. Cuando Merkel llegó al poder el trabajo sucio estaba hecho, lo que hizo fue exportar e imponer la Agenda 2010 a toda Europa, corregida y aumentada con el pacto fiscal europeo y del tope de deuda, con ataques a los derechos sociales, reformas laborales, reducción prestaciones de desempleo y de impuestos a los ricos. Los españoles lo sabemos bien.

   Que su economía es modélica, con menos paro, de haber soportado mucho mejor la crisis, es cuestionable. Según Heleno Saña, la Alemania que deslumbra por su nivel de empleo y por apenas estar afectada por la crisis «en los últimos veinte años, ha visto aumentar los índices de pobreza, la desigualdad distributiva, el deterioro de las prestaciones sociales y el endurecimiento de las condiciones de vida. Con la crisis financiera y el nuevo gobierno democristiano-liberal, «crecen el descontento y las voces críticas». La doctrina económica dominante, con el consenso político del CDU, FDP, SPD, y verdes, la monopolizan el consejo de los cinco sabios que asesora al gobierno; el Bundesbank, el Instituto de Economía de Kiel y el diario Frankfürter Allgemeine Zeitung, que imponen la dictadura de la austeridad para pagar la deuda a los países periféricos. Txipras le recordó al ministro de finanzas que en 1953 más de 20 países le condonaron a Alemania las deudas en un 60%. Pero claro, la RFA tenía que despegar, al tener delante la Otra Alemania, la comunista.

   Y el otro aspecto, el militarismo alemán va a más, hoy está en Afganistán, en Mali, el tabú del fuego fue roto en 1999 en Kosovo, además de ser el tercer país que vende más armas, incluidas las que obliga a comprar a Grecia, a cambio del rescate.

    Por ende, la Quinta Alemania tiene muchas semejanzas con las anteriores, al querer imponer su dominio al resto de la UE, aunque ahora por la vía económica, lo que genera un sentimiento de animadversión en el resto de los países miembros, algo que ya advirtió Helmut Schmidt, excanciller alemán en un memorable discurso «Alemania en y con Europa» ante el Congreso del SPD el 4 de diciembre de 2011 en Berlín. Le recordó a Merkel que los alemanes, hemos hecho sufrir a otros pueblos, por lo que es probable que nos sigan teniendo recelo durante generaciones. «Los alemanes debemos rechazar el egoísmo nacional». Nuestros superávits son, en realidad, los déficits de otros países. Para Heleno Saña «El problema del egoísmo alemán dentro de Europa es que detrás de él late el «instinto de poder», la mentalidad de que han nacido para mandar, que ha caracterizado la política de este país desde su unificación por el canciller Bismarck.

    Sería mejor el liderazgo de una Francia más revolucionaria, republicana y patria de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, mas hoy es un país inseguro y en declive. Al ser Alemania, no es impensable que estalle la UE, lo acaba de expresar el estudio Escenarios de futuro para la eurozona, de la Fundación Friedrich Ebert asociada a la socialdemocracia.

26) Los buitres son insaciables
Las pensiones privadas recomendadas por el gobernador
del Banco de España están al alcance de pocos ciudadanos
29/06/2013


  Pende sobre nuestras cabezas una decisión política importantísima que, de no surgir con prontitud una fuerte concienciación con la consiguiente respuesta de la ciudadanía, nos afectará gravemente en el presente y en el futuro a millones de españoles: la reforma de las pensiones públicas. Sorprende la escasa preocupación que por esta cuestión muestran las encuestas de opinión y la pasividad de las asociaciones de jubilados.

  La primera fue en con el gobierno «socialista» de ZP, que retrasó gradualmente la edad de jubilación, y cambió de 15 a 25 años de cotización para calcular la pensión. Fue una reforma injusta y con trampa. Injusta porque el ajuste recayó sobre los trabajadores y la trampa fue el factor de sostenibilidad, que permitía su revisión cada 5 años para reducir más las pensiones futuras. Ahora viene la segunda, mucha más brutal y basada en un Informe elaborado por un Comité de 12 «Expertos», 8 vinculados a entidades financieras o empresas aseguradoras. Es claro que estas comisiones no son inocentes, ni plurales, ni equitativas. El comité se autocalifica independiente. Excusatio non petita, accusatio manifesta. Y en el caso que lo fuera, es un procedimiento antidemocrático, ya que no se pueden reformar las pensiones, partiendo del criterio de unos «expertos». Un justo pro-ceder habría sido el contrario. Primero el acuerdo político y social en el que el Gobierno presenta sus propuestas y, después, los auxilios técnicos, si son necesarios.

   En esta nueva reforma, existe un factor de sostenibilidad, que sirve para cumplir el mandato del artículo 135, citado en 2 ocasiones en el informe, de la Constitución Española y el de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, según el cual todas las administraciones publicas, incluida la Seguridad Social, adecuaran sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria. El art. 41 de la Constitución es ignorado: «Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y las prestaciones sociales suficientes ante los estados de necesidad... Lo que quiere decir que el Estado está obligado, sea como sea, a encontrar los recursos suficientes. La sostenibilidad se basa en: el Factor de Revalorización Anual por el cual la actualización de las pensiones dependerá de la salud de las cuentas de la Seguridad Social, no de la evolución del IPC; y el Factor de Equidad Intergeneracional por el cual, un incremento en la esperanza de vida disminuye el valor de la pensión. Han ignorado las diferencias en la esperanza de vida entre sexos, las mujeres viven casi seis años más; y la influencia en la salud de la renta disponible. A mayor renta, mayor nivel de salud, de ahí mayor esperanza de vida. No vive los mismos años el minero que el propietario de la mina pero ambos cobrarán pensión del erario, sólo que el primero la disfrutará durante menos tiempo que el segundo. Con estas premisas se deberían establecer diferentes tipos de pensiones. José Luis Tortuero Plaza, miembro del comité a propuesta del PSOE que se abstuvo en la votación, considera que la reforma es apresurada e inoportuna en medio de una grave crisis económica con perdida de empleo, reducción de salarios y de pensiones.

   Santos M. Ruesga, el único miembro del Comité que votó en contra, destaca que cuando le convocaron a participar, pensó que era para definir y modular un factor de sostenibilidad para las pensiones relacionado con el ascenso de la esperanza de vida, contemplado en la Ley 27/2011. Para su sorpresa, desde el inicio del trabajo del comité observó que había un acuerdo tácito y mayoritario, por el que debíamos abordar otros aspectos relacionados con la sostenibilidad, en concreto aspectos económicos de la misma, y generar otro factor de sostenibilidad que revertiera también sobre el valor medio de las pensiones. Intuyó que el interés del Gobierno era tratar de dar cobertura «científica», a través del comité, a una reforma del sistema público de pensiones enfocada, no sólo, ni en primer lugar, a las sostenibilidad a largo plazo de sus finanzas, sino para alcanzar los objetivos de déficit público a corto plazo acordados con la Comisión Europea y el resto de la Troika. En suma, el recorte de pensiones era para reducir el gasto público. Considera que sin desequilibrios coyunturales de las cuentas de la SS son innecesarias nuevas reformas; el Fondo de Reserva puede hacer frente a tales desequilibrios hasta el año 2018, fecha que según el gobierno volverá el superávit en las finanzas de la SS. Por ende, los ajustes para alcanzar la estabilidad presupuestaria, alterada por la dinámica demográfica y la evolución económica, recomienda hacerlos por la vía de los ingresos, inyectando recursos al sistema desde el erario público para alcanzar el equilibrio en las finanzas de la SS. Así no se cargaría el ajuste de nuevo sobre las pensiones medias. Seguir reduciéndolas propicia los fondos privados de pensiones. Las pensiones privadas recomendadas por el gobernador del Banco de España, están al alcance de muy pocos ciudadanos.

   Para Moody»s las propuestas del Comité de «Expertos» son «positivas» para la solvencia de España. Los buitres son insaciables.

27) ¿Quiénes son los antisistema?
Las grandes conquistas de la democracia casi nunca
surgieron de los parlamentos. Surgieron de las calles
06/07/2013


   Una incontrolable avalancha de movimientos de protesta contra los poderes establecidos se está produciendo por todo el mundo. Llega a todos continentes. En Europa, miles de jóvenes ocupan las plazas Sintagma de Atenas, Rossio de Lisboa, Puerta del Sol de Madrid y Cataluña de Barcelona para denunciar la injusticia de las políticas neoliberales. Las rebeliones de la primavera árabe para la conquista de democracia y mejoras en el nivel de vida, que han derrocado gobiernos en Túnez, Libia, Egipto, Yemen,,, El Occupy Vall Streett contra la especulación financiera. Los movimientos estudiantiles contra la privatización de la enseñanza en Chile y en Quebec, . En México, el #YoSoy132 iniciado por los jóvenes universitarios para eliminar el plan de la oligarquía nacional y los capitales internacionales para ganar las elecciones presidenciales, y así subir los impuestos, y privatizar la educación pública y la exploración y producción petrolífera. En Turquía manifestaciones en la plaza Taksim de Estambul y en otras ciudades contra el gobierno autoritario de Erdogan, al que sectores laicos y liberales que le apoyaron ya no lo soportan.
   Y ahora las revueltas en Brasil. Se iniciaron con un aumento del precio del transporte urbano. La brutalidad policial hizo el resto, ya que amplificó la protesta. Pero hay razones: la corrupción, la pésima calidad de los servicios públicos. Además es una sociedad muy fracturada, que ha propiciado una poderosa exclusión social. Estos movimientos al ser urbanos tienen mayor visibilidad mediática. Sin embargo hay otros ignorados, como los de los campesinos peruanos de Cajamarca contra las empresas mineras que amenazan con quitarles el agua, los mayas de Guatemala contra las compañías mineras canadienses, de los brasileños contra la construcción de la presa de Belo Monte, de los africanos contra el acaparamiento de tierras de sus gobiernos para arrendarlas a empresas extranjeras productoras de agrocombustibles. Estos movimientos tienen un organismo internacional de cooperación, La Vía Campesina, creada en 1993 y que en Yakarta acaba de celebrar del 9 al 13 de junio su sexta conferencia con representantes de 183 organizaciones de 88 países. Pero fue una noticia marginal. No existió. Hay un prejuicio contra los campesinos: no deberían existir; su desaparición ha sido anunciada como resultado de la modernización. Pero ahí están. Más de la mitad de la humanidad son campesinos.
   Sorprende que los gobiernos se han visto sorprendidos por estos movimientos, e igualmente que, salvo en Brasil, cuya presidenta ha reaccionado con prontitud asumiendo la justicia de las movilizaciones, han tratado de minimizarlos, y cuando han crecido en intensidad, de criminalizarlos. Paradigma de este proceder es del gobierno de los populares, ya que a los participantes en los escraches los han calificado de nazis y a los ocupantes de las plazas de «antisistema». Es gravísimo que una dirigente de un partido equipare a los manifestantes ante las casas de los políticos con la SA, la SS y la Gestapo, responsables de uno de los holocaustos más abyectos en la historia humana. ¿En qué colegio y en qué libros ha estudiado historia esta señora? Sobre el calificativo de antisistema recurro a unos fragmentos del artículo Los antisistema son ellos, de Pedro Simón: «Antisistema son los que en privado hacen acopio de lo público. Antisistema son los presidentes de gobierno que no admiten preguntas. Los que utilizan las instituciones como fueraborda y no como salvavidas. Los que con una mano juran la Constitución y con la otra le hacen un tacto rectal. Los que llevan los colores de la bandera de España en una pulsera y luego se llevan el dinero a Suiza. Antisistema son ellos. No usted, ni yo».

    En España hay políticos que no conocen qué es una democracia. No se puede al día siguiente de ganar unas elecciones arrojar al cubo de la basura un programa electoral. Ni tampoco con el «tenemos la mayoría absoluta» criminalizar y reprimir las manifestaciones en la calle. Estos comportamientos políticos sí que son antisistema. Por ello cuando se dan estos hechos, una sociedad sana y con nervio está legitimada para mostrar su protesta y su indignación en la calle en defensa del sistema. Esto es democracia auténtica. Es otra forma de democracia; la de movilización que está cuestionando, sin querer suprimirla, la democracia representativa. Para Eric Hobsbawm «las marchas callejeras son votos con los pies que equivalen a los votos depositados en las urnas con las manos». Y es así, porque los que se manifiestan eligen una opción, protestan contra algo y proponen alternativas. La historia enseña que sin movilizaciones por causas justas no habría democratización, es decir, no habría la presión necesaria para hacer efectivos derechos reconocidos constitucionalmente, ni la fuerza para crear otros nuevos». Con frecuencia, a las sociedades les incomodan estos movimientos y los consideran peligrosos y nocivos. Cuando triunfan reconocen sus bondades e integran sus conquistas a la institucionalidad vigente. En definitiva, con movilizaciones se han civilizado y avanzado las sociedades modernas y democráticas. Las grandes conquistas de la democracia casi nunca surgieron de los parlamentos. Surgieron de las calles.

28) Una izquierda acomplejada
Al contrario que la derecha, sin complejos
para construir su relato remontándose a tiempos inmemoriales
13/07/2013

   Juan Carlos Monedero en La Transición contada a nuestros padres. Nocturno de la democracia española señala que entonces la izquierda tuvo que hacer muchas concesiones y asumir que la democracia se inició en España con la Constitución de 1978, y no con la II República. La izquierda española ha tenido dificultades para respetarse a sí misma y ha carecido de autoestima. La derecha no ha tenido complejo en construir su relato remontándose a tiempos inmemoriales de nuestra historia: Viriato, Pelayo, los Reyes Católicos, Pavía, Lepanto, la Guerra de la Independencia, Cánovas del Castillo, Franco y Juan Carlos I. En cambio, la izquierda miedosa no ha sabido o querido construirlo, cuando no escasean sus aportaciones: la revolución de 1808-1814, el Sexenio Democrático (1868-1874) y la II República en 1931, momento en que la izquierda burguesa y los socialistas guiados por los principios de justicia, libertad e igualdad, trataron de solucionar viejos problemas enquistados en España para modernizarla y democratizarla. Problemas que no los trajo la II República, según Azaña en La Velada de Benicarló, «en su corta vida, la República no ha inventado ni suscitado las fuerzas que la destrozan. Durante años, ingentes realidades españolas estaban como sofocadas o retenidas. En todo caso, se aparentaba desconocerlas. La República, al romper una ficción, las ha sacado a la luz». Entre esos problemas: el agrario, con millones de jornaleros agrícolas sin tierras; el militar, con un ejército gol pista; el religioso, con un asfixiante control de la Iglesia sobre la sociedad; el regional, al negar el autogobierno a algunos territorios; el social, millones de españoles en una pobreza absoluta; el educativo, el 32% de analfabetos. Los políticos republicanos del 1° Bienio y del Frente Popular elevaron el nivel educativo y cultural de los españoles para hacerlos ciudadanos. En el ámbito educativo sembraron España de escuelas, 6.500 en tres años, y de maestros, en el 1° Bienio se crearon 13.580 plazas, en 1934-35 2.575, y en los meses del Frente Popular 5.300; se les subió el sueldo en un 50% y dio una mejor formación. En el ámbito cultural las Misiones Pedagógicas, expediciones que llegaron a muchos pueblos de España con múltiples servicios. El Coro con canciones y romances populares y obras de grandes compositores. El Teatro del Pueblo dirigido por Alejandro Casona con obras de Lope de Rueda, Juan de la Encina, Cervantes, Calderón, etc. El Museo Circulante con 2 colecciones de 14 copias de cuadros del Prado. Bibliotecas escolares y de adultos...
   PARA CONOCER SU OBRA me refiero a su llegada al pueblo bajoaragonés de Híjar. En agosto de 1934 en las Escuelas de los niños, pronunciaron amenas e instructivas conferencias los funcionarios de Misiones Pedagógicas, Antonio Sánchez Barbudo y Ramón Gaya. Llevaban una colección de copias de cuadros del Museo del Prado y con el cinematógrafo los proyectaron en un telón, explicando cada cuadro y una breve biografía del autor, todo en un lenguaje sencillo y agradable, comprensible aún para los menos versados en el arte pictórico. El público escuchó con verdadera atención, comentando favorablemente el objeto de estas Misiones Pedagógicas. Sánchez Barbudo colaboró en El Sol y fundó La Hoja Literaria y La Hora de España. En 1938 fue el Premio Nacional de Literatura. Se exilió en 1939 a México, aquí fundó las revistas Romance y El Hijo Pródigo. En 1945 se trasladó a EEUU y enseñó en la Universidad de Wisconsin, Madison, de 1946 a 1980. Tiene muchas obras sobre Machado, Unamuno, Espronceda. Ramón Gaya se exilió a México y Francia, fue un extraordinario pintor, con un museo en su ciudad de Murcia. Realizó exposiciones antológicas, como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, con motivo del Premio Velázquez 2002. Recibió el premio Nacional de Artes Plásticas de 1997.
   En marzo de 1934 se inauguraron dos bibliotecas: los libros de la biblioteca popular fueron regalados al Ayuntamiento por la Junta de Intercambio y los de la escolar por el Patronato de Misiones Pedagógicas. El zaragozano Juan Vicéns del Valle como inspector, acompañado por Buñuel estuvo en Híjar para conocer el funcionamiento de la biblioteca, del que cuenta detalles sabrosos. «Encontré la biblioteca abandonada por parte de la Junta. El maestro don Leoncio, que es el bibliotecario, es el único que se ocupa. Por parte del resto de la Junta hay abandono y hostilidad. La gente pudiente, si se hiciera propaganda de la biblioteca lo consideraría como política subversiva. Tuve una discusión larga y dura con el secretario del Ayuntamiento, miembro de la Junta. La biblioteca era usada solo por un grupito de gente bien1 y se exigía una fianza de 5 pesetas para el préstamo, cuando el sueldo diario en Híjar de un bracero era de 5,50 pesetas. No pude convencerles de que no se debía pedir fianza y la idea de dar libros a los campesinos, pobres, etc, les parecía inadmisible». Vicéns fue un personaje de gran talla intelectual, estuvo en la Residencia de Estudiantes, amigo de Ignacio Mantecón, hizo grandes aportaciones a la Biblioteconomía, y exiliado viajó a Moscú y China Popular, donde colaboró en el montaje y funcionamiento de las emisoras de Radio Pekín para España y América Latina.


29) ¡Que la gente hable!
Quien no está dispuesto a poner su idea de nación
a votación popular es porque no confía de verdad en ella
20/07/2013

Una característica de la derecha española a lo largo de nuestra historia ha sido la falta de reconocimiento de los problemas existentes en nuestra sociedad, aunque los conozca perfectamente. Con cierta ingenuidad algunos llegamos a pensar que con el advenimiento de la democracia, con todas sus carencias, la derecha modificaría sus comportamientos. De ninguna manera. Sigue igual. Además de la crisis económica, que nos acongoja a la gran mayoría, entiendo que es coyuntural, por lo que cabe pensar que saldremos de ella, el cuándo y el cómo es otra cuestión, hay un problema estructural de gran calado: el encajar dentro del Estado español a Cataluña. Sin embargo, nunca la derecha, ni la de la dictadura franquista ni la de democracia actual ha hecho un esfuerzo serio y generoso para entender el problema, que está revoloteando hace mucho tiempo y de gran complejidad su resolución. No nos ha caído aquí y ahora de una teja. Ni lo trajo bajo el brazo poco ha ZP ni ahora Artur Mas. Negar su existencia es puro autismo político. Es no entender nada, dando muestras de un desconocimiento absoluto de nuestra historia. Para la derecha gobernante el problema no existe, por tanto no ha movido un ápice ante el órdago separatista del nacionalismo catalán.

    En momentos de zozobra nacional viene bien recurrir a aquellos que mucho antes debatieron sobre la cuestión catalana. Lo malo es que el esfuerzo lleva a la melancolía, porque 80 años después poco o nada se ha avanzado. Manuel Azaña en 1930 en un discurso en el restaurante Patria de Barcelona tuvo el coraje de decir «Yo concibo, pues, a España con una Cataluña gobernada por las instituciones que quiera darse mediante la manifestación libre de su propia voluntad. Unión libre de iguales con el mismo rango, para así vivir en paz, dentro del mundo hispánico que nos es común. Y si algún día dominara en Cataluña otra voluntad y resolviera ella remar sola en su navío, sería justo el permitírselo y nuestro deber consistiría en dejaros en paz-» Azaña sacó adelante el Estatuto de Cataluña en el Parlamento, el 27 de mayo de 1932, en uno de sus discursos más importantes y mejor construidos, una auténtica obra maestra de la oratoria y una gran lección de Historia de España, del que extraigo «Cataluña dice, los catalanes dicen: «Queremos vivir de otra manera dentro del Estado español». La pretensión es legítima. Este es el problema y no otro alguno. Se me dirá que el problema es difícil, ¡Ah!, yo no sé si es difícil o fácil, eso no lo sé; pero nuestro deber es resolverlo, sea difícil, sea fácil... « Para eso está la política. El político de verdad no esconde ante un problema la cabeza como el avestruz y es consciente que todos los problemas políticos tienen un punto de madurez, antes del cual están ácidos; después, pasado ese punto se corrompen, se pudren. ¿Sería el problema el mismo, sin el recurso de inconstitucionalidad al Estatuto aprobado en referéndum en Cataluña? Azaña abordó el problema, antes de que se pudriera. Por ende, tras la publicación del Estatuto el 21 de septiembre de 1932 en la Gaceta, 5 días después en la Plaza de la República de Barcelona, desde el balcón de la Generalitat en una Alocución a los catalanes, terminó con un Viva España. Ahora mismo, el PSOE acaba de aprobar un documento «Hacia una Estructura Federal del Estado», con la pretensión de solucionar el problema, que ha sido despreciado por el gobierno del PP «no es momento de proyectos quiméricos» de reforma del Estado, que solo conducen a «distraer» el objetivo principal, que es luchar contra la crisis económica». Azaña en la Guerra Civil modificó su pensamiento. Quien había sido autor del régimen autonómico de Cataluña, se siente traicionado por la actitud de deslealtad mantenida por las autoridades catalanas con la creación de un ejército propio, desconectado del ejército de la república, las reivindicaciones territoriales sobre Aragón y otros históricos Països Catalans. Este cambio drástico aparece en el Cuaderno de la Pobleta escrito entre el 20 de mayo al 5 de de diciembre de 1937; en dos artículos, «Cataluña en guerra» y «La insurrección libertaria» y el «Eje Barcelona-Bilbao» ambos de los «Artículos sobre la Guerra de España» escritos entre 1939 y 1940, durante su exilio en Francia, poco antes de morir; y en su obra cumbre literaria y de pensamiento «La Velada de Benicarló», escrita en 1937, donde no permite el que se expresen ni el nacionalismo ni el anarquismo, por haber ido contra el Estado.
    Según Ruiz Soroa «La manera de hacer frente a un reto secesionista es aceptar su propio planteamiento, es decir, estar dispuesto a poner la nación a votación. Aceptar que un referéndum de independencia como un seguro fracaso para la unidad española, y negarse por ello a aceptarlo siquiera como algo posible, supone confesarse derrotado de antemano en ese debate. Quien no está dispuesto a poner su idea de nación a votación popular es porque no confía de verdad en ella, porque, como escribió Manuel Aragón, «un pueblo de hombres libres significa que han de ser libres incluso para estar unidos o para dejar de estarlo». Por ello, que la gente hable y exprese su opinión, siempre es positivo para un sistema democrático. Parece que muchos políticos tienen miedo a que la gente hable.

30) Así nos ven los buitres
La UE es el primer exportador mundial de armas
con más de un 30% del total, seguido por EEUU y Rusia
27/07/2013

Acabo de leer un libro encomiable, El patriota y otros ensayos del inglés Samuel Johnson, una serie de artículos escritos entre 1750 y 1760. Todos ellos son de un profundo calado humano, destacando entre ellos, uno de título impactante y provocador, La visión que el buitre tiene del hombre, motivado por las atrocidades de la Guerra de los Siete Años (1756-1763), en el que pretende denunciar la crueldad humana. Nos relata que un pastor de Bohemia escuchó a una buitre adulta, que instruía a sus polluelos en las artes de la vida y les recordaba el sabor de una comida deliciosa, pues con frecuencia les ha ofrecido la carne del hombre. –Cuéntanos -dijeron los jóvenes buitres– dónde se puede encontrar al hombre y cómo puede ser reconocido. –Los buitres– contesta la madre –disfrutamos de su carne con frecuencia, gracias a que la naturaleza, le infundió una extraña ferocidad, que nunca he visto en ningún otro ser que se alimente sobre la tierra. A menudo ocurre que dos manadas de hombres se encuentran, estremecen la tierra con ruidos y llenan el aire de fuego. Cuando escuchéis bullicio y veáis fuego, con destellos por todas partes, acudid al lugar con el más veloz vuelo, pues sin duda los hombres estarán destruyéndose unos a otros. Encontraréis entonces el suelo teñido de sangre y cubierto de cadáveres, para conveniencia de los buitres. –Pero una vez los hombres han matado a su presa -dijeron los pupilos–, ¿por qué no se la comen? Cuando un lobo mata a una oveja, lucha para que los buitres no la toquen hasta que él haya quedado satisfecho. ¿El hombre no es otro tipo de lobo? –El hombre –dijo la madre– es la única bestia que no devora lo que mata, y por ello es un gran benefactor para nuestra especie. –Si los hombres matan a nuestras presas y nos las dejan-dijo uno de los jóvenes– ¿por qué esforzarnos tanto? –Porque a veces el hombre –contestó la madre– se queda por un largo tiempo en su guarida. Cuando veáis a muchos hombres acercarse a otros tantos, como una manada de cigüeñas, concluid que están cazando y que pronto os deleitaréis con sangre humana.

   El relato es un buen ejemplo del comportamiento humano en la historia. La guerra ha sido algo consustancial con su naturaleza y sobre todo con la europea. Según Rafael Poch, en los últimos 500 años Europa ha ido de una guerra a otra, entre 1615 al fin de las guerras napoleónicas en 1815, con un promedio de 60 o 70 años por siglo. Luego hubo algo más de paz hasta 1914, salvo la guerra de Crimea o la franco-prusiana, pero en ese periodo Europa exportó el genocidio con el holocausto colonial-imperial: en el Congo de Leopoldo II de Bélgica fueron masacrados 10 millones de sus súbditos africanos. En este periodo de relativa paz Europa industrializó la guerra, y la hizo destructiva. Dos guerras mundiales de inusitada mortandad e incubadas en y por Europa, fueron la consecuencia. Como dice Pascal Bruckner en La Tiranía de la penitencia «no hay una sola nación ni al este ni al oeste en este pequeño cabo de Asia, que no tenga que hacer un examen de conciencia y cuya historia no esté llena de cadáveres, de torres de observación, de torturas y de exacciones. Tantas obras sublimes, tantas elevadas metafísicas y delicadas filosofías para acabar en guerras civiles, carnicerías, cámaras de gas, gulags». De esto sabemos bastante los españoles.

   La concesión en el 2012 del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea por «más de seis décadas contribuyendo al avance de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa», podría conducirnos a una conclusión errónea. Fijémonos en las palabras «en Europa». Los Estados de la UE pueden armar a todos los países allende de sus fronteras para que se masacren entre sí; o, en otras palabras, la UE puede contribuir «al avance de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa» –que tampoco es cierto, vista la ausencia de justicia social de las políticas neoliberales de la UE–, y hacer todo lo contrario fuera de Europa. No en vano, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), ocho de los 20 países que lideran la exportación mundial de armas en el período de 2007-2011 son de la UE: Alemania, Francia, Reino Unido, España, Holanda, Italia, Suecia y Bélgica. En 2012 el Estado español exportó material de defensa por valor de 1.953 millones y autorizó exportaciones de armas por valor de 7.694 millones de euros, que se realizarán en los próximos años. La UE es el primer exportador de armas del mundo con más de un 30% del total, seguido por EEUU (30%) y Rusia (24%).

   Acaban de firmar más de 50 países, incluida España, el Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas, que pretende evitar la venta de algunas armas a aquellos países donde pueden suponer una vulneración de los derechos humanos o amenazar la paz. Sin embargo, ahora la UE y España, bajo el pretexto de preservar los derechos humanos de la población siria, permitirán la exportación de armamento a los rebeldes que pretenden derrocar el régimen dictatorial de Bachar al Asad. Es un caso flagrante de hipocresía firmar Tratados para preservar los derechos humanos de la población y después enviar armamento a aquellos que los violan.

31) Una clase trabajadora acongojada
A algunos, el miedo a perder lo que les queda les inmoviliza.
Otros todavía no se creen lo que les ocurre
03/08/2013


   Esta crisis moral, política, social, económica, ecológica y cultural en la que nos hallamos sumidos, ha sido provocada por el apabullante e incuestionable dominio ideológico, con su correspondiente acción política, del neoliberalismo. Entraría dentro de lo razonable, que para tratar salir de ella se pusieran en práctica políticas diferentes, a las que nos han llevado a este auténtico infierno para la gran mayoría de la sociedad. En absoluto, no solo nuestros dirigentes políticos en España y la Unión Europea las siguen aplicando a rajatabla, como meros ejecutores del diktat de los oligopolios empresariales y financieros, sino que sintiéndose plenamente satisfechos con ellas, las están incrementando en intensidad. La corrección del déficit público no es el fin, es el medio para explicar y legitimar cualquier decisión por cruel e inhumana que sea. Como son implacables consideran innecesario disculparse por tanto sufrimiento provocado. Es más alardean de él.

   Resulta cruel que las buenas prácticas políticas se valoren en función a la dosis de dolor impuesto a la ciudadanía. Andan crecidos. Y andan crecidos porque la clase trabajadora acongojada, desorientada, fragmentada e insolidaria no tiene coraje para diseñar y presentar una respuesta contundente. Sorprende que si estas tropelías están identificadas y si además conocemos sus causas y sus culpables, ¿cómo es posible explicar esta falta de respuesta?, ¿por qué si supuestamente sabemos lo que nos pasa, no acabamos de salir de esto que nos pasa? Existen razones. A algunos, no pocos, el miedo a perder lo que les queda, aunque ya se les ha arrebatado mucho, les inmoviliza. Otros, no pocos también, como boxeadores noqueados en un ring, parece que todavía no se creen lo que les está ocurriendo, como si fuera producto de un mal sueño. Otros más, engañados por los relatos tramposos de la academia, asumen su culpabilidad y su penitencia como merecidas, y creen que pronto saldrán de este infierno para llegar a la Tierra Prometida, donde no solo recuperarán todo lo perdido, sino que recibirán nuevas mercedes. Y el grupo mayoritario es el de los movidos por la insolidaridad y un egoísmo individualista del «sálvese quien pueda». Es cierto que hay manifestaciones callejeras con pitadas y caceroladas; mareas con camisetas multicolores que a veces parecen desfiles festivos; cabreos generalizados; encierros no muy masivos en centros públicos; y ocupaciones de plazas y calles en numerosas ciudades. Mientras el nivel de contestación quede circunscrito a estos meros fuegos de artificio, las élites políticas y económicas no tienen miedo alguno. Y si algún movimiento de protesta irrumpe y se mantiene en el tiempo más de lo previsto, además de criminalizado desde el poder judicial, es brutalmente reprimido desde las fuerzas del orden público.

   POR TODO LO EXPUESTO, deberíamos ser conscientes los trabajadores, palabra caída en desuso en las últimas décadas-muchos se autoproclamaban con gran gozo «clase media», que con ser gravísima la situación actual, lo peor está por llegar. Y que aquí nadie va salir indemne en esta guerra: trabajadores, pensionistas, autónomos, pequeños empresarios, parados, emigrantes, jóvenes, etc. El futuro será cada vez más negro porque la voracidad de las élites políticas y económicas es insaciable. Veámoslo. Existe un plan de demolición del Estado de bienestar: nos eliminan becas y aumentan tasas universitarias; nos imponen repagos y quitan servicios sanitarios; nos reducen prestaciones por desempleo; nos abandonan a personas dependientes. Nos aumentan los impuestos; nos desahucian de nuestras viviendas; nos roban los ahorros de toda la vida; nos incrementan los precios de artículos de primera necesidad como la luz, gas, gasolina; nos imponen una reforma laboral brutal que destroza los derechos sociolaborales retrotrayéndonos al siglo XIX.
   ¿Tienen bastante? No. Nuevos hachazos al ya exhausto Estado de bienestar se divisan en el horizonte. Para septiembre Rajoy ha prometido que tendrá lista la reforma de las pensiones, impuesta por la Troika y diseñada por un «Comité de Sabios», que serán cada vez más reducidas. A pesar de la brutalidad de la reforma laboral, todavía les parece insuficiente. Todas estas políticas, nos dicen, y muchos hasta se las creen, de corrección del déficit público, son para alcanzar la estabilidad presupuestaria, que posibilitará el crecimiento económico, y como corolario la creación de millones de trabajos. No sé cuántos puestos surgirán, mas si así fuera, serán en condiciones miserables, impuestas por reforma laboral para regocijo de la clase empresarial.

   Mas nada ocurre de una manera fortuita. Las clases trabajadoras tras repudiar a los sindicatos después de 30 años de derrotas están profundamente debilitadas. El proyecto de las élites se dedica hoy a explotar esta debilidad para propiciar la confianza de los mercados financieros y ahondar aún más en un capitalismo, cada vez más cruel e inhumano. Lo que exige otra libra de carne de los que ya sufren. En definitiva, según Josep Fontana «El modelo construido en Europa tras siglo y medio de luchas sociales ha sido destruido. Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo».

32) Estos son nuestros políticos
Somos muy conformistas y poco reivindicativos.
Cuando nos movilizamos, nuestras voces tienen nulo eco
10/08/2013


  La ausencia de mi tierra, aunque solo sea por unos breves días vacacionales, me propicia la acción de reflexionar sobre ella. Es un hecho incuestionable que nuestra comunidad ha tenido y tiene muy poco peso político en los gobiernos del Estado, sea el popular o el socialista. E igualmente en las estructuras orgánicas de ambos partidos. Somos demasiado conformistas y poco reivindicativos. Y cuando nos movilizamos, nuestras voces tienen nulo eco en los poderes centrales, al ser pocos, en comparación a los de otras comunidades. Somos unos 1,3 millones. Los catalanes 7,4. Los madrileños 6,2. Y como la representación política está en buena parte relacionada con la demografía, esta circunstancia significa que los diputados en el Congreso sean 13, 47 y 35 diputados respectivamente. Además nuestros representantes al pertenecer a los dos grandes partidos estatales, salvo las excepciones de algún diputado nacionalista o de la izquierda, lo normal es que sigan a rajatabla las directrices impuestas desde sus propios partidos. Y así nos pasa lo que nos pasa. Veámoslo en tres cuestiones importantes sin resolver.

Rujiar • Centro de Estudios Bajo Martín
   Que la reapertura del ferrocarril del Canfranc con Francia hoy en 2013 sea todavía un asignatura pendiente, desde aquel fatídico día 27 de marzo de 1970, en el que un tren francés de mercancías provocó el hundimiento del puente de l»Estanguet, en el valle de Aspe, es una vergüenza colectiva, de nuestra clase política y de los que la hemos votado. Ambos partidos hablan de su gran interés en solucionarlo y lo llevan siempre en su programa electoral. Intensifican sus reivindicaciones cuando el gobierno de Madrid es de signo contrario. Y si ya no lo es, se atenúan y se debilitan, cuando en buena lógica se debería producir un empujón al proyecto. Reuniones, cumbres internacionales, comunicados, declaraciones de intenciones no suelen faltar. Otras veces las culpas recaen en los franceses. Y ya en el colmo del despropósito y del ridículo nos hablan con la Travesía Central Pirenaica.
   Como turolense me duele profundamente el futuro negro, que se divisa en el horizonte de esta provincia dejada de la mano de Dios, que desde los inicios del siglo XX ha sufrido una auténtica hemorragia demográfica, especialmente en la época franquista. Unos datos pueden ser significativos de esta auténtica hecatombe: en 1900 éramos 246.000 y en 2012, 143.728. Y esta última cifra se vio incrementada en las últimas décadas por la llegada de inmigrantes. Un sector clave para el mantenimiento de su economía ya suficiente deprimida es el sector de la minería del carbón, el cual tiene sus horas contadas, al haber estado sometido durante años a procesos de reconversión para adecuar su capacidad a los condicionantes económicos, ambientales y laborales que nos marcaba la UE, que con la política de austeridad actual se han acelerado al haberse reducido las ayudas al carbón de más del 60%. Los planes de reactivación de las Comarcas Mineras no han servido para crear una economía alternativa. El futuro es aterrador.
   Y por último quiero referirme a otra cuestión mucho más sangrante y dramática. La A-II -antes N-II-que une Madrid y Barcelona, donde solo faltan por desdoblar 90 kilómetros, los que separan las localidades aragonesas de Alfajarín y Fraga; y, en segundo lugar, la A-68, que en los tramos sin desdoblar se llama N-232, tenemos el de Mallén a Figueruelas, de apenas 29 kilómetros. Pequeños tramos, pero que presentan gravísimos problemas para la seguridad vial. Según los datos oficiales del ministerio de Fomento, en los tramos Alfajarín-Fraga y Mallén-Figueruelas, desde 2002 a 2012 se han producido un total de 861 accidentes con víctimas, que han provocado 206 muertos y 1.355 heridos. Hay 6 accidentes al mes y un muerto cada diez días. Son un auténtico cementerio. En cambio, en el tramo navarro de la N-232, que se desdobló hace ya diez años, los accidentes mortales han descendido en un 80 %. Ante estos datos, a los líderes políticos aragoneses les pregunto: ¿qué sienten ante este agravio?, ¿han hecho todo lo que han podido?, ¿lo están haciendo hoy? No sé cuál es la solución: liberalizar completamente las autopistas que corren paralelas o desdoblar estos tramos. Pero, por favor, hagan algo para evitar esta sangría. Ya vale de planes, no en vano estos desdoblamientos están comprometidos en la planificación estatal desde el PEIT 2006-2020 de Rodríguez Zapatero, y también figuran ahora en el nuevo plan de su Gobierno, el PITVI, horizonte 2024. Muchos planes y pocos hechos. Entendemos la situación actual con las palabras del secretario de Estado Rafael Catalá, en la Comisión de Fomento con motivo de los presupuestos de 2013 «Es un tanto complicado sostener que todos los tramos de carreteras nacionales que transcurren en paralelo con autopistas de peaje deban ser desdoblados. Volveríamos a incidir en el mismo problema del pasado, que hace que las autopistas sean inviables y tengamos que plantearnos cómo las sostenemos, cuando estamos haciendo competencia desleal al gestor de autopistas al ponerle al lado una autovía desdoblada». Rajoy en febrero de 2013 en el debate sobre el estado de la nación ya había dicho lo mismo. Todo está muy claro.

33) ¿La autodestrucción del capitalismo?
Para sanear y corregir sus contradicciones,
el sistema provoca una conflagración mundial cada 50 años
17/08/2013


La mayoría de nuestra sociedad está aquejada de un miedo aterrador ante el presente y el futuro. Motivos no faltan. Vicente Verdú en su libro El capitalismo funeral tiene un capítulo titulado La Tercera Guerra Mundial. Puede parecer tal nombre excesivo, más a medida que lo vas leyendo, te apercibes de que todos los acontecimientos de esta gran crisis se asemejan cada vez más a una auténtica guerra mundial. Bancos poderosos hundidos, países desplomados, gobiernos caídos. Millones de empresas y de trabajadores del automóvil, de los servicios, de la construcción convertidos en carne de cañón. Funcionarios con sus trabajos en peligro y jubilados con sus pensiones cuestionadas. Aquí hay centenares de millones de damnificados como en una auténtica guerra mundial.

   Y en esta, como en las otras, ignoramos cuándo terminará o si las armas de destrucción seguirán provocando más destrozos y sacrificios humanos, ya que nuestros gobernantes no saben, no quieren o no pueden proporcionarnos un resquicio de esperanza. Por ello, la gran crisis actual es una auténtica guerra total que dinamita cualquier proyecto de futuro de millones de personas, sin que importe la edad, sexo, nacionalidad o profesión. Como corolario existe una pandemia de miedo aterrador. Tantos escombros y cadáveres acumulados, entraba en lo previsible, como ha ocurrido siempre en una sociedad con nervio y con dignidad, que propiciaran la revuelta, pero el miedo ha llegado a tal nivel, que lo que ha surgido es el encogimiento y la anestesia. Es una sociedad afligida y conformista, estados de ánimo que van a más, ya que si el hoy es sombrío, el mañana es todavía peor.

   Existe una estrategia coordinada entre las élites políticas y económicas con la academia y los medios de comunicación para servirse del pánico de la gente. Los gobiernos pueden ejecutar cualquier tipo de decisiones por duras y draconianas que sean. Ahora mismo el FMI nos recomienda una reducción de sueldos del 10% para combatir el paro. Idea a la que se suma la Comisión Europea. Todo ello orquestado por los medios de comunicación, que tienen mucho que ver en el origen, mantenimiento y prolongación de esta crisis, tal como ha descrito Enrique García Calvo en su libro Crisis crónica.

   NOS DICEN que nunca saldremos de la crisis, mientras no recuperemos la confianza, pero se da la gran paradoja de que no podemos recuperarla ya que son ellos mismos los que contribuyen a destruirla cada día, al sembrar el miedo y la desconfianza con sus informaciones alarmistas y sus interpretaciones catastrofistas. Por ende, cuando a un trabajador le rebajen el 5% el sueldo, lo aceptará, porque ya lo habrá interiorizado como un mal menor. Esta política de intimidación es puro fascismo. Boaventura de Sousa Santos en El milenio huérfano, nos habla de una modalidad de fascismo societal, el fascismo de la inseguridad. Se trata de la manipulación discrecional de la inseguridad de las personas y de los grupos sociales debilitados por la precariedad del trabajo o por accidentes y acontecimientos desestabilizadores. Estos accidentes generan una ansiedad e incertidumbre tan elevados que acaban rebajando el horizonte de expectativas y creando la disponibilidad a soportar grandes costes financieros para conseguir reducciones mínimas de los riesgos y de la inseguridad.

   En otro capítulo, Verdú, no menos explícito en cuanto al título El pringue del miedo, comenta que el miedo es la materia prima que primero une a los seres humanos, y especialmente al núcleo familiar. Según Jean Delumeau en El miedo en occidente hasta la Revolución Francesa sentir miedo era una indignidad. Montaigne lo asignaba a las gentes humildes e ignorantes, era una debilidad que no correspondía a los héroes y los caballeros. Una sociedad sin valientes era una sociedad impedida para cumplir su destino y presta a la disgregación. Hoy no es una vergüenza sentir miedo ni tampoco manifestarlo. Por eso, estamos donde estamos. Mientras sigamos amedrentados, seguirán imponiéndonos más vueltas de tuerca, aunque están jugando con fuego.
   La historiografía ha afirmado que para corregir y sanear sus contradicciones el sistema capitalista provoca con una periodicidad de unos 50 años una conflagración mundial. Así ha sido en el siglo XX. A la gran guerra a inicios del siglo XX, siguió otra en su zona intermedia y la cadencia temporal era previsible la siguiente en torno al siglo XXI. Cada una fue más destructiva en pérdidas humanas y materiales que la anterior, aunque también supusieron avances espectaculares de I+D. En cada ocasión el sistema aumentó su eficacia, incrementó su poder y beneficios, y se reafirmó en su convicción de su dominio. Esta visión ahora puede ser errónea. Puede que el capitalismo salte hecho pedazos, no porque sea sustituido por el sistema comunista por el triunfo de la lucha obrera, sino por la locura de la clase capitalista misma, que irremediablemente explotadora, llegaría en su máximo delirio, a la autoexplotación brutal, plasmada en que el 1% acumule el 90% de la riqueza. Así se cumplirían la predicciones de Marx: «El capitalismo lleva en si el germen de su propia destrucción por su insaciable sed de plusvalía y de ganancia». De ahí el título El Capitalismo funeral. Profesor de instituto


34) Tenemos que ser emprendedores
El mito encubre una gran trampa:
el emprendedor del que se habla siempre es del de éxito
24/08/2013


   Juan Carlos Monedero en El gobierno de las palabras. Política para tiempos de confusión nos refiere que en los primeros párrafos del Génesis Dios y Adán se repartieron sin mayor discusión los nombres de las cosas, lo que suponía además del reconocimiento de su existencia, el de su apropiación. Quien nombra, al fin y al cabo, manda y al nombrar, hace valer su interpretación de las cosas. Y esa interpretación, por lo común, beneficia a quien la hace. Nombrar es hacer política: obliga al colectivo que escucha esos nombres a interpretar la realidad de una manera determinada. De ahí el interés por parte del Poder de nombrar las cosas para apropiarse de ellas o para frenar su fuerza emancipadora. Los que ejercen la dominación han usado la enorme fuerza de las palabras para convencer y orientar nuestro comportamiento. Sirvan una serie de ejemplos. Tras la desaparición de la RDA y su disolución en la Alemania occidental, los niños cambiaron su cartilla escolar, que se llamaba nuestro primer libro por el de mi primer libro, primer paso de la incorporación al capitalismo. El ejército norteamericano oculta las muertes de sus guerras con el subterfugio de daños colaterales. Las rebajas de impuestos a los ricos, las denominó la Administración Bush como «alivio fiscal», lo que convertía al Estado en delincuente y a los ricos en víctimas. Las autoridades de los Estados Unidos se refieren a «procedimientos de facilitación de ulterior información», para evitar la palabra «tortura». El Vaticano a la pederastia, la denomina «traición a la gracia del Orden sagrado». La lista es interminable.

   Si nos fijamos en nuestro Estado español, nos han familiarizado con una determinada terminología, con una finalidad clara de ocultar la realidad. A todo un conjunto de decisiones políticas, todas unidireccionales, ya que suponen daños durísimos a la mayoría de los españoles, se las enmascara bajo el epígrafe de «reformas estructurales», donde caben desde una reforma laboral que dinamita todos los derechos socio-laborales, a una reforma de las pensiones, que va a producir un gravísimo quebranto a los jubilados presentes y futuros. A veces algunas denominaciones son tan ridículas que suponen un auténtico insulto a la inteligencia de los españoles. A la amnistía fiscal, a la que se acogió Luis Bárcenas, desde el ministerio de Cristóbal Montoro se la denominó «Proceso de regulación de activos tóxicos». A los brutales ataques a los servicios públicos puestos en marcha por Dolores de Cospedal, en Castilla la Mancha, «Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos».

   Los españoles deberíamos estar prestos y atentos en descubrir todos estos engaños camuflados en las palabras usadas desde los poderes públicos. Por ello, es totalmente imprescindible, recuperar el lenguaje en su potencialidad emancipadora. Según Emilio Lledó, «si nos acostumbramos a ser inconformistas con las palabras acabaremos siendo inconformistas con los hechos».
   Ahora quiero detenerme en una palabra que nos la está imponiendo por activa, pasiva y perifrástica: la de emprendedor. Tenemos que ser emprendedores. Es el bálsamo de Fierabrás para todos los males que nos acucian. Es claro que el espíritu emprendedor y la iniciativa es necesaria. Pero para emprender se necesita formación, estímulos, entornos institucionales y una cultura que dé sentido a estas actitudes, aspectos que no se citan. Tantos elogios del emprendedor y de la reinvención no son en absoluto inocentes. Y mucho menos si nos fijamos en su procedencia. Tras este bombardeo mediático del emprendedor se esconde una perversa y malintencionada operación ideológica, del más estricto neoliberalismo, para convertir las desigualdades sociales en culpas personales. Lo expresa muy claro Boaventura de Sousa Santos en la Segunda Carta a las Izquierdas. «Los neoliberales pretenden desorganizar el Estado democrático a través de la inculcación en la opinión pública de la supuesta necesidad de varias transiciones de la responsabilidad colectiva a la responsabilidad individual. Las expectativas de vida de los ciudadanos se derivan de lo que ellos hacen por sí mismos y no de aquello que la sociedad puede hacer por ellos. Tiene éxito en la vida quien toma buenas decisiones o tiene suerte y fracasa quien toma malas decisiones o tiene poca suerte». De ahí, sin darnos cuenta vamos aceptando la definición de parado: el que no tiene espíritu emprendedor. Sin negar la importancia de los emprendedores, para que un país funcione se necesitan también gente normal. Aquí no todos vamos a ser Amancio Ortega. Se necesitan agricultores, empleados, médicos, profesores. Opciones elegidas por un importante porcentaje de ciudadanos, cuya aspiración no es el ser emprendedor, pero si proporcionar un servicio con responsabilidad, profesionalidad, esfuerzo, dedicación y vocación a la ciudadanía desde una residencia, un hospital, o un colegio públicos.Por otra parte, el mito del emprendedor encubre una gran trampa: el emprendedor del que se habla siempre es del de éxito.
   Como colofón termino con un proverbio africano, recogido por Monedero «Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de las cacerías las seguirán escribiendo los cazadores».

35) La argolla de la deuda militar
Numerosos estudios prueban que la inversión militar
es la manera menos eficiente de crear puestos de trabajo
31/08/2013


El silencio me desconcierta. Pasa desapercibido, ya se cuidan de ello los gobiernos, el papel que el gasto militar ha tenido en el origen y en el mantenimiento de la crisis económica y financiera en la Unión Europea. Para subsanar esta carencia, es muy oportuno el Informe de Transnational Institute Armas, Deuda y Corrupción. El gasto militar y la crisis financiera de la UE de abril de 2013, del economista Frank Slijper que trabaja para la Campaña Holandesa contra el Comercio de Armas.
   Los países más afectados por la crisis tuvieron elevados niveles de gasto militar. Grecia el que más en términos relativos en los últimos 40 años, el doble del porcentaje de su PIB que la media europea. El presupuesto de Italia ha fluctuado entre los 24.000 y 28.000 millones de euros desde el año 2000, con un máximo de 28.200 en 2008 y 24.800 en 2011. Chipre lo incrementó en un 50% en la pasada década. España en un 29% entre el 2000 y 2008 por grandes compras de armas, ya que en el 2000 inició 19 programas militares que, según el investigador del SIPRI Sam Perlo-Freeman, «carecían de una clara justificación estratégica». La crisis plantea a España grandes dificultades para pagar los 26-30.000 millones de euros que adeuda a proveedores de armas. Según el antiguo secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, en el año 2010: «Nunca debimos haber adquirido sistemas que no íbamos a usar, para situaciones de conflicto que no existían y, lo que es peor, con fondos de los que no disponíamos ni entonces ni ahora».

   Por otro lado, la venta de las armas, al mover mucho dinero, ha estado vinculada con la corrupción. En 2011, fiscales alemanes lograron la condena de dos directivos de Ferrostaal por sobornar con 62 millones de euros a miembros de los gobiernos griego y portugués por la venta de submarinos. Hay muchos más ejemplos. Mientras que Alemania ha sido inflexible en la exigencia de recortes sociales durísimos a los países en crisis para pagar la deuda, ha hecho poco hincapié en los recortes en gasto militar. Francia y Alemania presionaron al Gobierno griego para que no redujera su gasto de defensa. Los recortes en gasto militar, cuando se han aplicado, han sido casi siempre en reducciones de personal, y no en la compra de armas. España lo redujo un 18% entre 2008 y 2011,
con una inversión en defensa del 1% del PIB, pero sigue teniendo grandes dificultades para pagar sus deudas militares. Mas esa reducción es tramposa ya que, en septiembre de 2012, el Gobierno aprobó un crédito extraordinario, para saldar 1.782 millones de euros de deudas pendientes de los dos años anteriores con la industria armamentística. El pasado día 1 de agosto, en el segundo punto del orden del día, en el Pleno del Congreso de los Diputados, se aprobó otra partida de 877 millones para armamento, decisión a la que solo se quedaron 40 de las 350 señorías. Tenían mucha prisa. También existen planes para reducir el personal militar la próxima década: el informe del Ministerio de Defensa «Visión 2025» prevé una reducción de tropas de 15.000 miembros, un 10% de los empleados del Ministerio de Defensa.

   El gobierno español ha incrementado su apoyo a las exportaciones para compensar la bajada de la demanda interna y ha hecho un llamamiento a la industria del sector para su consolidación, fortalecimiento y garantía de su supervivencia. Según Morenés, necesitamos salvaguardar un sector industrial que se ha construido con un «enorme esfuerzo económico y laboral». España está pendiente de lograr un controvertido contrato con Arabia Saudí para vender 250 tanques Leopard 2, en competencia con Alemania. Mas aquí, todos los gobiernos saben moverse para garantizarse las ventas de armas, que los países compradores no respeten los derechos humanos les es irrelevante. A principios de 2013, el presidente francés, François Hollande, viajó a los Emiratos Árabes Unidos para promocionar la venta del avión de combate Rafale.

   Numerosos estudios prueban que la inversión militar es la manera menos eficiente de crear puestos de trabajo. Según un estudio de la Universidad de Massachusetts, un gasto de defensa por valor de mil millones de dólares crea menos de la mitad de puestos de trabajo de los que podrían generar como inversión en educación y transporte público.

   A pesar de la clara evidencia de los costes que provoca el elevado gasto militar, los líderes militares siguen fomentando la falsa y absurda idea de que los recortes en defensa de la UE, suponen una amenaza para su seguridad. El general Patrick de Rousiers, presidente francés del Comité Militar de la UE, señaló en una audiencia en el Parlamento Europeo que el futuro de Europa peligraba si no se aumentaba el gasto militar.

   Por el contrario, admitida la necesidad de la austeridad, hay un ámbito en la que la UE podría ejecutarla mucho más: en el gasto militar y la industria armamentística. La reducción del gasto militar de los Estados a los niveles de Irlanda (0,6% del PIB) y la cancelación de oscuras deudas generadas por acuerdos de armas alcanzados con sobornos –claramente deuda odiosa– ahorrarían muchos miles de millones. Mas esta opción es improbable, conocido el gran peso de los lobbies militares en las instituciones de la UE.

36) La servidumbre de las ciencias sociales
Robert Skidelski calificaba a los economistas hegemónicos
de «mayordomos intelectuales de los poderosos»
07/09/2013


  Una causa muy importante en el origen, desarrollo y mantenimiento de esta crisis total, financiera, laboral, alimentaria, ecológica, energética y moral, en la que estamos sumidos y de la que no se vislumbra final, ha sido y sigue siendo el papel desempeñado por las Ciencias Sociales (CS). Llama extraordinariamente la atención que en los últimos decenios se han producido espectaculares avances en las ciencias naturales, como la medicina, biología, la neurociencia, la genética y la ingeniería que han servido para mejorar el bienestar de la especie humana; muy distinto a lo ocurrido con el estancamiento de la economía, la historia, la politología, la antropología y la sociología, entre otras disciplinas encuadradas en el ámbito de las CS, que mayoritariamente, no solo no han contribuido a mejorar el bienestar humano, sino que muy al contrario han servido para empeorarlo, justificando y legitimando el sistema capitalista, con las consiguientes dosis de injusticia y explotación para la gran mayoría de la humanidad. La dirección que han tomado las CS es el de estar al servicio del propio sistema. El mismo que permite, sin que le importe, 1.500 millones de hambrientos, el que destroza irremisiblemente el planeta tierra, el que regala a fondos de de inversión y sociedades de capital de riesgo los medios que antes, en manos públicas, buscaban el bienestar colectivo –lo observamos hoy en nuestra querida Zaragoza con los transportes públicos–, el que mantiene a millones de parados justificados por el mantenimiento del dogma de la consolidación fiscal, o el que entrega a unas pocas personas tanta renta como a la mitad de la humanidad. Se han olvidado sin razón de cuestiones que podrían cambiar radicalmente las situaciones de injusticia social. Como señala Juan Carlos Monedero, hay miles de tesis doctorales sobre magnitudes monetarias y mercados de equilibrio –inservibles para predecir crisis económicas, como tampoco supieron predecir la crisis financiera los cientos de economistas del FMI presidido por el gran Rodrigo Rato–, o sobre sistemas electorales que invitan a la sumisión, pero son muy pocas las que cuestionen el estatus institucional, que abran caminos alternativos o que inviten a la desobediencia ciudadana. Hay asuntos olvidados: ¿Cómo es posible en la crisis actual que los ricos sean cada vez más ricos? ¿Qué relación hay entre la riqueza del Norte y la pobreza del Sur? ¿Y entre las desregulaciones llevadas a cabo por los diferentes gobiernos, incluidos los socialdemócratas, y la crisis financiera? ¿Cómo es posible el mantenimiento de la consolidación fiscal, cuando un estudio del FMI sobre 173 países entre 1978 y 2009 confirma sus efectos negativos sobre la economía? ¿Es compatible la democracia con el capitalismo? Es un sarcasmo que lo que se interpreta como «grandes hallazgos» de las CS en las últimas décadas, sean cuestiones que sabe una persona normal. Como, por ejemplo, el gran descubrimiento, la aversión a la pérdida, esto es, la constatación de que nos duele más perder 100 euros que la alegría obtenida si los ganáramos, descubierta por Daniel Kahneman, Nobel de Economía en 2002. O la verificación de la importancia de las emociones en la toma de decisiones, incluidas las económicas, algo que ya señaló Keynes o Spinoza hace más de trescientos años.

    Dentro de las CS es sobre todo la economía la que se ha vendido al gran capital. Joaquín Estefanía en su libro La economía del miedo indica que en unas declaraciones, el biógrafo canónico de Keynes, Robert Skidelski, calificaba a los economistas hegemónicos de «mayordomos intelectuales de los poderosos» porque han respaldado las opiniones de estos siempre que ha sido necesario, con el objeto de que se adecuaran a los estados de ánimo dominantes. Poderosas entidades financieras y empresariales encargan a prestigiosos economistas, catedráticos de relumbrón de universidades públicas y privadas, y con extraordinarios e interminables currículums, informes divulgados por los medios de comunicación, con el objetivo de vaticinar la quiebra de nuestra Seguridad Social, si no se emprenden determinas reformas, reformas que van siempre en la misma dirección, la de beneficiar a la gran banca y las grandes aseguradoras, en detrimento de la mayoría de la ciudadanía. Sus previsiones han resultado equivocadas una vez tras otra, y sin embargo, a pesar de sus errores indiscutibles, les siguen contratando las mismas entidades. En la misma línea van las conclusiones del Informe del Comité de Sabios elaborado sobre la reforma de las pensiones, para imponer unos recortes implacables a los pensionistas. Estas actuaciones de las CS además de perversas y faltas de ética, suponen una auténtica prostitución. Mas en nuestro sistema todo tiene un precio. A estos economistas desalmados les recuerdo las palabras de Keynes, el cual siempre creyó en las ideas, persuadido de que se paga un alto precio por las falsas y que las adecuadas son aquellas que ayudan a resolver los problemas acuciantes de su tiempo (del nuestro también), el de la pobreza y del desempleo. Al fin y al cabo, la calidad de una teoría se trasluce en la capacidad que tenga de dar alguna luz a los temas que importan de verdad, al incidir sobre el margen de libertad y nivel de vida que disfrutemos

37) Una democracia tragicómica
Su regeneración tiene que provenir de una contundente
e imprescindible reacción ciudadana
14/09/2013


  Que quede clara mi defensa a ultranza de la democracia, entendida como un régimen basado en el sufragio universal, el pluralismo político, las libertades de expresión, ideológica y de información; el gobierno de las mayorías frente al de unos pocos o uno solo y capaz de maximizar la autodeterminación política respetando a las minorías. Esta es la teoría pero la realidad es muy diferente por las prácticas de nuestra clase política.

   Hoy nuestra democracia está impregnada de pura teatralidad, mezcla a partes iguales de comedia y de tragedia. Las campañas electorales se han convertido en una parodia de tiempos pretéritos. Son un trámite cuatrienal, con mucho discurso, mucha pancarta y muchos mítines en pueblos y ciudades, a los que asisten los militantes de los partidos, ya previamente convencidos; y con cada vez menos equipaje ideológico. A esta representación se suman con frenesí los medios de comunicación, ya que además de los beneficios de la propaganda electoral, llenan páginas con las noticias de la campaña y artículos de opinión. Casi toda la función es sufragada con el dinero donado por las grandes empresas a cambio de concesiones de obra pública, y el prestado por las entidades financieras, que luego es condonado ¿Modifican la opinión de los electores? Lo que dicen los candidatos es una ristra de tópicos caducos y de grandes promesas, que serán incumplidas, sin que por ello deban rendir cuentas a los electores que les han votado. ¿En qué mundo viven esos partidos políticos y sus ejecutivas al seguir utilizando las triquiñuelas de siempre? ¿Todavía creen que los ciudadanos van a tragarse las patrañas de siempre? La mentira en nuestra democracia, no es algo añadido, es consustancial con ella misma.

   Frases altisonantes diseñadas por equipos de comunicación de los partidos como «Tu voto puede» y «El cambio ya» tratan de animar a que les voten sin conseguirlo, a un

electorado cada vez más propenso a la abstención. Llega por fin el «Gran Día» de las elecciones, tras el día de profunda reflexión. Sigue la teatralidad. Todos debemos acudir a las urnas, y quien no lo hace comete un horrendo pecado de irresponsabilidad ciudadana, que puede dañar al sistema, ya muy maltrecho. Los ingenuos que no recurren a la abstención, todavía confían en que su papeleta servirá para algo. Los medios de comunicación nos regalan con la hora que han votado los diferentes candidatos, acompañados de sus respectivas parejas. A las 9,30 lo ha hecho el del PP, a las 10,30 del PSOE y a las 11,30 de CIU. A las 12 los porcentajes de participación, que todos esperamos impacientes. Al cierre de las urnas, nos escupen los datos expresados por los ciudadanos a la salida de los colegios electorales. Según la tardanza a la hora de salir a la prensa de los candidatos de los partidos políticos, podemos intuir cómo les ha ido. Eso sí, da igual los resultados. Todos han ganado y nadie ha perdido. Es la cuadratura del círculo.
   Ya nuestros políticos han conseguido sus escaños cuatrienales. Ya hemos elegido a nuestros representantes, en esta llamada «democracia representativa». Tanta representación me abruma. ¿A quién representan nuestros representantes? ¿A los ciudadanos? No ¿A ellos mismos? Tampoco. Representan al gran capital. Las promesas arrojadas al cubo de la basura, de lo que incluso se enorgullece algún dirigente «no he cumplido mis promesas electorales pero he cumplido con mi deber», que recuerdan aquello de «soy responsable ante Dios y ante la Historia».
   Una vez tras otra, los actores mayoritariamente son los mismos. Los Martínez Pujalte, Trillo, Arenas, Rajoy, Bárcenas, Rubalcaba, Guerra, Jaúregui, Zarrías, Duran Lleida, Llamazares, Díez- Y eso que todos hablan «hay que rejuvenecer los partidos políticos». Si alguno no cabe en la lista electoral, es recompensado con puestos suculentos en la Administración pública o en las empresas privadas antes públicas, como Zaplana en Telefónica o Salgado en Endesa.
   Estamos en manos de profesionales de la política. Esta es la tragedia. Todos nos argumentan que llegan para servir al bien común, por lo que sacrifican sus negocios particulares. Ya no sé cuántos, pero sí que son bastantes, los que si tienen ocasión sucumben ante la lacra nauseabunda de la corrupción, que ya no es una excrecencia sino la auténtica médula del sistema político. Por si acaso, todos protegidos con el aforamiento, privilegio impresentable en una auténtica democracia. A la hora de exculparse recurren a frases surrealistas: «se acordó realizar una simulación» en forma de «retribución» con pago en «diferido» y con retención a la Seguridad Social» o «No me consta». Por supuesto, todos se muestran profundamente compungidos con esta lacra. Ahora mismo han iniciado una carrera para presentar iniciativas para corregirla. Nada nuevo bajo el sol. La gente no sin razón habla de que todos son iguales. Yo en cambio, diría que cada vez son peores.
   Por todo lo expuesto, esta democracia es una tragicomedia. Su regeneración tiene que provenir de una contundente e imprescindible reacción ciudadana. Sorprende que todavía no se haya producido vistos los engaños y los atropellos de los actuales políticos, de los que nadie en sus cabales puede esperar nada.


38) Otra tropelía más
Los jubilados son el sostén de sus hijos,
que evitan situaciones de explosión social
21/09/2013


  El Gobierno del PP se asemeja cada vez más a una apisonadora, que se lleva por delante todo lo que encuentra a su paso. Nada ni nadie lo detiene. Los daños son pavorosos e incontables. Servicios básicos esenciales triturados. Derechos labores, que parecían consolidados, destrozados. Pensiones cada vez más recortadas, siendo muchas de ellas ya muy reducidas. Los trabajadores de todas las edades, pero sobre todo mujeres, jóvenes y maduros, engrosando las filas del paro. El trabajo convertido en privilegio y cada vez más precario. Aquí, salvo una minoría agazapada tras la coraza de la clase política, todos salimos dañados. Han sido muy hábiles, han dividido a los trabajadores, provocando el individualismo y la insolidaridad. Mal de muchos consuelo de tontos.

   Un colectivo que permanecía relativamente indemne, aunque ya perjudicado con el repago sanitario, la rebaja de las pensiones y las preferentes, era el de los jubilados. Son el sostén de sus hijos, que evitan situaciones de explosión social. Mas como en este sistema cruel nadie puede sentirse seguro, ahora van a por ellos. Todo diseñado a conciencia. Desde la prensa, la política y la economía se ha sembrado la idea de la insostenibilidad de las pensiones públicas. Por ello, el Gobierno pidió un Informe a un Comité de «Sabios», para su «sostenibilidad», basada en: el Factor de Revalorización Anual (FRA) por el cual la actualización de las pensiones dependerá de la salud de las cuentas de la Seguridad Social, no de la evolución del IPC; y el Factor de Equidad Intergeneracional por el cual, un incremento en la esperanza de vida disminuye el valor de la pensión. A partir de este Informe, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, acaba de presentar una propuesta por la cual el primer factor (FRA) ahora llamado Índice de Revalorización de las Pensiones, mero cambio de epítetos, se aplicará ya en 2014. Radica en que habrá un suelo y un techo, y se tendrá en cuenta tanto la inflación como los ingresos y gastos del sistema cada año, y los déficit o superávit de la SS. La subida mínima será del 0,25% y el máximo de incremento será el IPC más 0,25 en los años de bonanza. Aquí hay trampa, conocidas las cuentas actuales deficitarias de la SS, con mucho paro y sueldos más bajos, la subida será solo del 0,25% en el 2014. Situación que, consideradas las perspectivas económicas para España, se mantendrá en los próximos años. De ahí una permanente pérdida del poder adquisitivo de las pensiones, que supondrá el incumplimiento del art. 50 de nuestra Constitución «Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad». En cuanto al Factor Intergeneracional se aplicará en 2019, la cuantía del ahorro no realizado (supuesto que se aplicara en el 2014) es reducida. Lo que hay detrás no es la sostenibilidad del sistema de pensiones públicas. Lo único es reducción de varios miles de millones de euros del déficit público, porque lo exige la Troika: otra libra de carne de los que ya sufren. Además con pensiones públicas cada vez más reducidas, se potencian los Planes de Pensiones privados. Esta es una opción. Mas hay otras, mucho más justas y ocultas para el gran público. Hacer depender exclusivamente las pensiones de las cotizaciones sociales no es la única, si hubiera un déficit en la SS se podría cubrir presupuestariamente vía impuestos, como en otros países.

   El artículo 20 de nuestra Carta Magna establece unos derechos: A comunicar o recibir libremente información veraz... El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. La ley... garantizará el acceso a los medios de comunicación dependientes del Estado a los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad.
   En el tema en cuestión no estamos recibiendo una información veraz. Es explicable, aunque no ético, que nos proporcionen una información parcial, si son medios privados. Pero es inadmisible y anticonstitucional en un medio de información público, como, TVE, donde la reforma de las pensiones está edulcorada y camuflada con la idea de su sostenibilidad, gracias al Informe de los «Sabios». Es una información sesgada y parcial, vista la selección por el Gobierno de estos sabios, eliminando a otros expertos, por lo que no se respeta el pluralismo.

   En el caso de que fuera inevitable la reforma, siendo una decisión política trascendental, que afecta de pleno a nuestro Estado social y democrático de Derecho, no en vano, a los pensionistas actuales y futuros, debería hacerse a través de un Libro Blanco para recoger las aportaciones de instituciones públicas y privadas, abrir un amplio y sosegado debate en el que participasen diferentes sectores de la sociedad, y una información clara por parte del Gobierno a la ciudadanía, enviando a todos los domicilios folletos explicativos. TVE tendría que dar cabida a otras posturas diferentes», y emitir programas de información y debates abiertos y plurales sobre el tema en horarios punta, para que la ciudadanía estuviera informada. Y por supuesto, vista su trascendencia, que los españoles una vez informados convenientemente, pudiéramos expresarnos a través de un referéndum. Esto sería una democracia

39) Necesidad de unos sindicatos fuertes
Tienen que salir del ámbito nacional o regional
y tener una visión global, porque el adversario es global
28/09/2013


  El neoliberalismo desprestigia y elimina todo aquello que le estorba para conseguir sus objetivos. Entre las instituciones a las que ha sometido a unos ataques furibundos están los sindicatos. Cabe recordar la actuación contra ellos de Margareth Thatcher. O los deseos de Esperanza Aguirre «los sindicatos caerán como el muro de Berlín», a pesar del artículo 7° de nuestra Carta Magna «Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses que les son propios». Mas les da igual, tienen muy claro el objetivo de dinamitarlos.
    En el «Barómetro de confianza institucional» de Metroscopia, con datos del 15 de junio al 15 de julio, solo el 28% de los españoles los valoran positivamente. Si esa es su opinión, tendrán sus motivos. No obstante, entiendo que es injustificada. Los sindicatos han cometido errores: rivalidades entre ellos, excesiva burocratización, dependencia económica de la administración, su trabajo preferente por los afiliados y el comportamiento de algunos liberados. Mas también por experiencia personal en la enseñanza pública, los liberados me parecen muy


buenos profesionales, preocupados por su trabajo, bien informados de la legislación educativa para llevarla a los centros y resolver los problemas de los trabajadores, afiliados o no. En ocasiones, he observado que los docentes a los sindicalistas de visita al IES, no solo pasaban de ellos, sino que incluso los menospreciaban. Es frecuente en la clase trabajadora, cada vez más individualista, el buscar chivos expiatorios justificativos de sus problemas profesionales, como puede ser el sindicato. Tales comportamientos me producen perplejidad. ¿Cuál debe ser la actuación de los sindicatos? Entiendo que primero la negociación, y en el caso de fracasar esta, como está ocurriendo ahora, ya que hoy ni la administración ni la patronal negocian nada, muy al contrario imponen sus planteamientos, recurrir a la huelga. En una de ellas en mi IES la secundamos un 5%, por cierto ya maduritos. Ante esta situación, me vinieron a la memoria las huelgas de 1988 en la enseñanza pública no universitaria, siendo ministro de Educación, José María Maravall, que tras su dimisión y su sustitución por Javier Solana, supusieron una mejora sustancial de nuestras condiciones laborales, como la implantación de los sexenios, que beneficiaron a todos, independientemente que hubieran secundado o no la huelga. A algunos nos descontaron el sueldo mensual y también teníamos que pagar hipotecas. Mas los tiempos son otros muy distintos. La realidad es la que es. Hay una crisis sindical, cuyo origen se halla en la crisis del empleo, con el incremento del paro y el trabajo precario; la fragmentación de la clase trabajadora y su diversificación de su composición, que dificulta una articulación colectiva de sus intereses. La globalización ha cambiado las relaciones laborales, debilitando el poder de los sindicatos frente a las multinacionales.
   Según Nicolás Sartorius, los sindicatos pasan por el momento más difícil de su historia. Tienen contradicciones. Primero, entre los trabajadores de distintos países. El único que ha seguido las consignas de Marx ha sido el poder financiero, al moverse internacionalmente. Los sindicatos –lo mismo que los partidos– tienen que salir del ámbito nacional o regional y tener una visión global, porque el adversario es global. Si son incapaces de hacerlo, están perdidos. Otro problema es el enfrentamiento entre parados y los que tienen trabajo. El capital lo usa perversamente «a que quieres que trabaje más gente, pues entonces reduce tu salario».
   En cuanto a los sindicatos españoles, según Rafael Poch, un reciente trabajo de la Fundación Friedrich Ebert, próxima a la socialdemocracia alemana, Sindicatos en España, organización, medio y retos, indica que una larga tradición desde el fin de la dictadura, de continuo diálogo social y su implicación en el sistema político-institucional ha hecho que sean vistos por la opinión pública como «parte del sistema político», sufriendo por ello «el mismo desprestigio que los partidos políticos, los bancos y las compañías multinacionales». La crisis no sólo ha debilitado su base social, sino que la política antisocial de las reformas laborales del 2010 y el 2012 ha disminuido sus derechos y posiciones negociadoras. En este contexto, los tradicionales métodos de lucha sindical, como las manifestaciones y las huelgas, antes efectivas, chocan ahora contra el muro infranqueable del neoliberalismo. Ni las huelgas generales de los sindicatos, ni las protestas juveniles en las plazas han servido para cambiar las políticas. La ineficacia en la acción y el desprestigio en la calle sitúa a los sindicatos españoles ante una encrucijada: afrontar el dilema de, o romper radicalmente con la tradición de diálogo social y transformarse de nuevo en un movimiento social de protesta, o comprometerse en un difícil equilibrio entre protesta y participación institucional. No obstante, a pesar de ello, por sus afiliados, por sus votantes en las elecciones sindicales y por los 11 millones de trabajadores cubiertos por convenios, siguen siendo la organización social más importante y sin ellos los trabajadores estamos condenados a volver a las condiciones laborales decimonónicas, que en definitiva es la pretensión del gran capital.

40) Esto es sadismo y ensañamiento
Como español siento auténtico pavor ante la clase política
que nos gobierna, que es capaz de realizar tales fechorías
05/10/2013


Los sustantivos que encabezan estas líneas usados para calificar a determinadas acciones políticas en la España actual pueden parecer extemporáneos. Mas, confío que quien tenga la paciencia de leerlas hasta el final, podrá darse cuenta de que están plenamente justificados. Porque, vamos a ver: ¿Cómo calificar el eliminar el Programa de Teleasistencia para personas mayores, el negar el derecho a la asistencia reconocido por ley a personas dependientes, el imponer un repago de medicamentos a jubilados con unas pensiones insuficientes, o los que se empezarán a recobrar a los pacientes derivados al hospital, como enfermos de algunos tipos de cáncer, hepatitis, artritis- hasta ahora gratuitos? ¿El dejar sin servicios de urgencia nocturna a pequeños pueblos habitados por personas mayores? ¿El cerrar centros de atención a personas drogodependientes o a mujeres maltratadas? ¿El reducir becas de comedor para chavales de familias sin recursos? ¿El congelar el sueldo a los empleados públicos por cuarto año consecutivo haciendo caso omiso de la negociación colectiva? ¿El privatizar servicios públicos como educación o sanidad, muy valorados por la ciudadanía? Todas estas acciones, amparadas en la prepotencia del poder, son un paradigma de sadismo y ensañamiento. Como también lo son dos decisiones políticas de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. Pocos dirigentes políticos en nuestra historia han causado tanto daño, a tantas personas y en menos tiempo. Es la responsable de una Reforma Laboral brutal, que coloca a los trabajadores españoles de rodillas ante el capital, al serles arrancados un conjunto de derechos socio-laborales, que ingenuamente pensábamos eran intocables. Dudo mucho que el ministro de Trabajo, Licinio de la Fuente, se hubiera atrevido a tanto. Dice bien Josep Fontana «El modelo construido en Europa como fruto de siglo y medio de luchas sociales ha sido destruido. Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo». Insto a los españoles a que se la lean, especialmente a los que no secundaron la huelga del 29-M y a los todavía acérrimos defensores del gobierno del PP; y que, tras su lectura, reflexionen sobre las condiciones socio-laborales impuestas a sus hijos y nietos. ¿Ese es el futuro que quieren para ellos? Pero no piensen que la ínclita ministra siente remordimiento alguno por una ley tan cruel, muy al contrario, alardea de ella, ya que primero nos dijo que serviría para crear empleo; luego para evitar la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo.

    La segunda, no menos sádica, es la Reforma de las Pensiones, que condenará a los 8,3 millones de pensionistas actuales y los futuros a una pérdida irreparable de su nivel de vida. Tampoco siente remordimiento alguno, muy al contrario, saca pecho de ella, ya que según sus palabras en sede parlamentaria «Este Gobierno ha estado más cerca de los que lo están pasando peor, de los más débiles: de los pensionistas y de los parados. En consecuencia, con este modelo ganamos todos: ganan los pensionistas que hoy están cobrando la pensión y van a ganar los pensionistas del futuro, porque van a tener una pensión justa y equitativa, como la que tienen hoy, y además las pensiones irán creciendo siempre año a año. Cualquier ciudadano medianamente informado sabe que en el 2014 y en los años sucesivos por la marcha de nuestra economía, la subida será del 0,25%, muy por debajo del IPC, aunque ahora nos dice el Gobierno que espera a conocer el IPC de noviembre. La desfachatez de esta señora es ilimitada. Como muy bien le replicó el diputado de Amaiur, Sabino Cuadra «Yo creo que esto ya trasciende el terreno de la burla y de la mentira y pasa ya a otros terrenos bastante más serios: es ya puro sadismo lo que está usted haciendo... si usted dice esto sola delante de un espejo, hasta usted se ríe, fíjese, y el espejo se parte, porque esto es de un cinismo inconmensurable... le recomendaría, por séptima vez, que se diera usted una vuelta por cualquier club de jubilados y les cantara la milonga esta que nos está cantando usted a todos nosotros».

   Si las Cospedal, Mato. , Báñez, han tomado estas decisiones implacables, cabe pensar que tendrán «motivos» poderosos para hacerlo. Por ello, aunque solo fuera por esa responsabilidad, que asumen ante la historia, deberían ser muy cautas antes de tomarlas. Sin embargo, por la frialdad, contundencia e insensibilidad que muestran cuando estampan sus firmas en los decretos que ponen en marcha tales decisiones, tengo la impresión de que no son conscientes de lo que están haciendo. Si lo fueran, cuando menos, de alguna de ellas en sus comparecencias públicas, cabría esperar que mostraran algún tipo de pesadumbre –algo previsible y digno en un ser humano–, como hizo Elsa Fornero, ministra de Trabajo del Gobierno de Monti, que se puso a llorar al dar conocer los recortes en las pensiones, sanidad y educación públicas italianas. Mas. nuestras políticas salen ya lloradas de casa. Y además alardean de patriotas.

   De verdad, como español siento auténtico pavor ante la clase política que nos gobierna, que es capaz de realizar tales fechorías. Acertaron de pleno Plauto y Hobbes con homo homini lupus.

41) La encrucijada del SPD alemán
Los socialdemócratas se la juegan en esta decisión de formar
o no gobierno con Merkel: elegir entre mal y peor
12/10/2013


  Se han verificado las elecciones alemanas, que los medios de comunicación las presentaron como trascendentales para Alemania y la UE. La campaña aburrida y plana. Los resultados en gran parte previstos: victoria del CDU/CSU de Merkel, lo único desconocido era el porcentaje; el SPD nueva derrota; en cuanto a los Verdes y Die Linke (La Izquierda) en torno a un 10% de votos. Lo imprevisible era si los liberales del FDP, socios de Merkel en la coalición gubernamental, alcanzarían el 5% o si algún partido sin representación parlamentaria, la conseguiría.

   Los resultados los siguientes. La CDU/CSU de Merkel el 41,5% con un aumento de 3,5 millones de votos, 7,9% puntos y 72 escaños más, llegando a los 311, sin alcanzar la mayoría absoluta. Los liberales del FDP, con el 4,8%, han perdido 10 puntos (de los 6,3 millones pasan a 2,1), por lo que no estarán en el Bundestag, por primera vez desde la II Guerra Mundial. El SPD con el 25,7% gana 2,7 puntos, un millón y cuarto de votos y 46 escaños, alcanzando un total de 192, aunque es su segundo peor resultado desde 1949. Die Linke y Los Verdes pierden en total 5,6 puntos (algo más la primera que los segundos), cerca de 2,8 millones de votos (a partes iguales) y 17 escaños (Die Linke pierde 12 y Los Verdes 5). Alternativa para Alemania, partido fundado hace cinco meses que defiende la voladura controlada de la eurozona en beneficio de Alemania ha obtenido el 4,76% (algo más de 2 millones de votos).

    Los comentarios predominantes: victoria apabullante de Merkel. Mas, hay que matizar que a costa de la hecatombe del FDP. Igualmente que el único gobierno posible es el de Merkel, a pesar de no tener mayoría absoluta, lo que le obliga a pactar con otra fuerza política, a no ser que decida hacerlo en minoría o convocar nuevas elecciones. Muy pocos han comentado un factible gobierno en una coalición tripartita, un Frente Popular del SPD con 192 escaños, Die Linke con 64 y Los Verdes con 63, que con 319 escaños, sobre el total de 630, es mayoría absoluta. Esta opción es improbable porque el SPD y Los Verdes en campaña electoral manifestaron su negativa a pactar con Die Linke, ya que prefieren gobernar con Merkel. Ellos sabrán sus motivos. El SPD tendrá que pactar algún día con Die Linke, algo que sus líderes lo han rechazado una vez tras otra. Steinbrück dijo que en el Este Die Linke es un partido regional confiable, con el que pactó en ocasiones, pero las diferencias en política internacional y de defensa con la retirada de tropas de Afganistán y de la Agenda 2010 que aplicó el socialdemócrata Schröder hacen que no sea apta para un Gobierno federal; tampoco hay que olvidar que Oskar Lafontaine tras abandonar el SPD, fue uno de los fundadores de Die Linke, y por ello las heridas siguen abiertas. Según todos los indicios, respondiendo a las encuestas y a los intereses de la gran banca y la patronal alemanas –su poder es impresionante– y a que es la opción favorita en Bruselas y en las capitales europeas, habrá un gobierno en coalición del CDU/ CSU con el SPD, como entre 2005-2009. Pero esta opción es un camino minado para el SPD, ya que de hacerlo le provocará un grave perjuicio electoral al hacer sus diferencias con la derecha cada vez más irreconocibles, como el sufrido en las elecciones de 2009, tras los 4 años de gobierno en coalición, que perdió 11,3% puntos y 75 escaños; le dará un gran protagonismo a Die Linke, como partido de la oposición en el Bundestag, el único que ejerce de genuina socialdemocracia y con un líder destacado y gran orador como Gregor Gysi; además de que muchos militantes del SPD, según sondeos más del 65%, no la aceptarán, provocando una fuerte contestación interna, por lo que es posible alguna escisión. Si pacta tendrá menos fuerza para hacerlo que en el 2005, al tener ahora sólo el 25% de votos frente al 35% de antes. Mas si no pacta con el CDU/CSU será acusado de irresponsabilidad, de carencia de sentido de Estado, al dar prioridad al interés de partido sobre el de la nación, lo que podría suponer una nueva convocatoria de elecciones, que daría una mayoría absoluta a Merkel y la entrada en el Bundestag de los euroescépticos de Alternativa para Alemania, y descenso electoral del SPD, al ser responsabilizado de la repetición de las elecciones. No obstante, nuevas elecciones serían innecesarias, si se formara un gobierno del CDU/CSU con los Verdes, ya que entre ambos han desaparecido las diferencias por el tema energético, tras anular Merkel la moratoria de las centrales nucleares. Esta opción parece olvidada y tendría serias dificultades para legislar ya que en el Bundesrat (Cámara Alta), los votos de los gobiernos regionales controlados por el SPD podrían bloquear cualquier iniciativa del Gobierno.

   De momento la presidencia del SPD ha recibido autorización para entablar contactos con el CDU/CSU, que ya se han producido, lo que no significa luz verde para negociar la formación de gobierno, proceso que puede ser largo y que incluso podría haber un referéndum interno de los 470.000 militantes del partido. Como conclusión, el SPD se juega mucho en esta decisión de formar o no gobierno con Merkel: elegir entre mal y peor. Muerte por coalición o Muerte por oposición. ¡Vaya encrucijada en el 150 aniversario de su fundación!

42) El discurso socialdemócrata
Abandonar los esfuerzos de un siglo es traicionar a aquellos
que nos precedieron y a las generaciones venideras
19/10/2013


  El neoliberalismo nos ha convencido de que no hay otra alternativa política diferente a la suya, que está causando tanto sufrimiento: destrucción del Estado de bienestar y de los derechos socio-laborales, privatización de los servicios públicos, para alcanzar la consolidación fiscal, que traerá el crecimiento económico y de ahí la creación de empleo. Quien discrepa es un iluminado. Que estas políticas las ejecute la derecha, como el Gobierno del PP, es lógico. Lo que ya no lo es, que las asuma en lo fundamental, la discrepancia es solo en lo accesorio, como inevitables la socialdemocracia, y así se concluye que no tiene un discurso propio para enfrentarse a esta dramática crisis. Naturalmente que lo tiene, otra cosa es que por falta de coraje, sus dirigentes sumisos al gran capital no lo pongan en práctica cuando gobiernan o no lo defiendan cuando están en la oposición. En Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre de 2012, se celebró el XXIV Congreso de la Internacional Socialista. Por un nuevo internacionalismo y una nueva cultura de solidaridad, y una de las resoluciones fue Por una economía con empleo, crecimiento y protección social: la respuesta socialdemócrata a la crisis. En ella constatan que la actual crisis financiera amenaza el crecimiento y la sostenibilidad económica en todos los continentes. La continua inestabilidad en el sistema bancario, la recesión en la Zona Euro y el crecimiento más lento del esperado en los Estados Unidos y en los países emergentes continúan caracterizando la economía global. La crisis ha retrasado la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Junto con los efectos de la crisis financiera global, la mayor concentración de la riqueza lleva a una desigualdad más profunda entre países y dentro de ellos. Mundialmente los salarios se han estancado o disminuido mientras el 1% acumula cada vez más ingresos. Sufren los sectores más vulnerables y las clases medias. Debemos enfrentarnos a unas políticas que socavan los derechos sociales. Los conservadores usan la crisis financiera para reescribir la historia y aplicar políticas neoliberales. Culpan al Estado de bienestar de la crisis y desmantelan la protección social. Sin embargo, es claro que la crisis financiera no la causó un gasto excesivo del gobierno, ni el costo de la seguridad social o porque la gente trabajaba poco. Las causas fueron las políticas deliberadas de alto riesgo que precipitaron un colapso total del sistema financiero. Como resultado, la necesidad de corregir la creciente desigualdad nacional y global no es sólo económica sino que también social. La creciente desigualdad ha provocado una sensación de injusticia, ya que los responsables de la crisis han salido indemnes y siguen gozando de grandes beneficios, mientras que el ciudadano común sufre y debe pagar las cuentas.

   Nuestras prioridades políticas frente a esta crisis son. 1. Una política fiscal progresista: una tasa bancaria o un aumento impositivo a las rentas más altas, redistribución de la riqueza; introducción de un Impuesto a las Transacciones Financieras, nuevo sistema global de reservas para dar a los países en desarrollo acceso al financiamiento, nuevas instituciones financieras como bancos de desarrollo y bancos verdes para facilitar el crédito. 2. Necesidad de un nuevo paradigma frente a la austeridad. La austeridad ha fracasado en resolver los problemas fiscales en Europa y ha llevado a una recesión más profunda, más desempleo y a menores ingresos tributarios. Se necesita un nuevo camino más allá de la austeridad. Debe haber un enfoque que asegure el crecimiento y proteja a la economía contra los ataques especulativos. Con bajo crecimiento y alto desempleo, es crucial expandir las inversiones, estimular el crecimiento y asegurar una economía para el futuro. Necesitamos una nueva cultura de solidaridad, ya que un gobierno solo se arriesga a ser aplastado por los mercados y las agencias de calificación. 3. Reforzar la regulación para un sistema financiero más trasparente para evitar una vuelta a los excesivos riesgos y prácticas poco éticas en las instituciones financieras. Debemos evitar volver a ser rehenes de los ataques especulativos que amenazan la estabilidad de nuestras economías, regular los fondos especulativos de cobertura, abordar el tema de las agencias de calificación, desmantelar los paraísos fiscales, cerrar el vacío legal y crear sistemas automáticos de intercambio de registro de impuestos. 4. Nueva Arquitectura Financiera Global que provea instituciones globales para garantizar estabilidad y manejo del riesgo, y asegure la seguridad del sistema financiero; proteja a los consumidores; mantenga la estabilidad económica; y garantice el acceso a las finanzas para todos.

   Según Tony Judt «los socialdemócratas suelen ser modestos. Tenemos que disculparnos un poco menos por los errores pasados y hablar con más firmeza de los logros. Lo mejor a lo que podemos aspirar es a corregir la situación actual, tan insatisfactoria, que en las tres últimas décadas otros han provocado: esto nos debería indignar mucho más de lo que estamos. Abandonar los esfuerzos de un siglo es traicionar a aquellos que nos precedieron y a las generaciones venideras. La socialdemocracia no representa un pasado ni un futuro ideal, pero es la mejor de las opciones que tenemos hoy.

43) Dicen que son de izquierdas
Mucha gente afirma ser de izquierdas, está convencida de ello,
y sin embargo es medularmente de derechas
26/10/2013


Se dice en el Reino de España con demasiada ligereza y contundencia: soy de izquierdas o soy de derechas. Abundan personas que alardean de ser de izquierdas, aunque luego sus actuaciones contradicen de pleno a sus palabras. Hay mucha gente que además de decir que son de izquierdas, están convencidos de serlo, y sin embargo son medularmente de derechas. Lo dicen probablemente para sentirse mejor, porque decir que se es de derechas después del franquismo, no queda bien y no está muy bien visto en determinados ambientes. La realidad es que numerosas encuestas confirman que mayoritariamente la población española aparece escorada hacia la izquierda. No obstante la autoafirmación ideológica tan al uso, hay que cuestionarla y matizarla.

   Dicen que son de izquierdas, y emiten frases en relación a la población inmigrante o minorías étnicas, claramente racistas y xenófobas, como «los inmigrantes nos quitan nuestros puestos de trabajo y se aprovechan de las subvenciones públicas», «vienen a parir aquí porque les resulta gratis» o «conozco a un gitano que tiene dos pisos», y además contratan a chicas sudamericanas o rumanas para cuidar a sus padres ancianos o sus hijos pequeños con unos sueldos de miseria. Dicen que son de izquierdas, y llevan a sus hijos a centros educativos concertados o privados dirigidos por congregaciones católicas, para que no compartan pupitres y no se mezclen con gitanos, inmigrantes o disminuidos psíquicos. Dicen que son de izquierdas, y cuando tienen necesidad de atención sanitaria recurren a clínicas privadas, para que su esposa embarazada no tenga que guardar fila detrás de una senegalesa, ecuatoriana o ucraniana. Dicen que son de izquierdas, y les parece una estupidez que después de 70 años y con los problemas que tiene España, el perder el tiempo en desenterrar los cuerpos yacentes en cualquier carretera comarcal o basurero de las afueras de cualquier pueblo de los 125.000 republicanos asesinados por los fascistas, precisamente por defender los principios y valores de la izquierda. Dicen que son de izquierdas, y defraudan a Hacienda todo lo que pueden, aceptando facturas sin IVA o pagando con dinero negro la compra de su vivienda. Dicen que son de izquierdas, y cuando los sindicatos, a los que atacan vorazmente con más vehemencia incluso que la derecha o la clase empresarial españolas, convocan una huelga general por cuestiones tan intrascendentes como la vigente Reforma Laboral, no la secundan con la contundente excusa «es que tenemos que pagar la hipoteca». Dicen que son de izquierdas y compran la ropa fabricada en un suburbio de alguna ciudad asiática, donde trabajan hombres, mujeres, niños y niñas en un régimen de esclavitud. Dicen que son de izquierdas, y se regocijan con la rebaja del sueldo a los empleados públicos, y no se indignan como debieran por la eliminación de cientos de miles de plazas públicas en educación, sanidad o servicios sociales, sin apercibirse de que ello supone un grave e irreparable deterioro del Estado de bienestar.

   Dicen que son de izquierdas, y les molestan las prestaciones por desempleo por su alto costo, al considerar a los parados como vagos y defraudadores, tal como acaba de hacerlo nuestra ínclita vicepresidenta del Gobierno. Dicen que son de izquierdas, y les resulta intolerable el matrimonio entre personas del mismo sexo. Dicen que son de izquierdas, y compran la prensa de derechas, por lo que la de izquierdas tiene gravísimos problemas económicos, que propician su desaparición o está a punto de hacerlo. Dicen que son de izquierdas, y les parece irrelevante e intrascendente que las autoridades asistan codo con codo con las autoridades religiosas católicas a actos litúrgicos de misas y procesiones multitudinarias, Jornadas Mundiales de la Juventud, beatificaciones de los mártires católicos, incumpliendo el artículo 16 de nuestra Carta Magna, que especifica con claridad meridiana la aconfesionalidad del Estado. Dicen que son de izquierdas, y les parece normal, por lo que no la cuestionan, la institución monárquica, siendo una reminiscencia caduca del Antiguo Régimen.

   Dicen que son de izquierdas, y les resulta imposible el entender y el asumir que determinados ciudadanos del Estado español, pretendan ejercer el derecho de autodeter minación, profundamente democrático. Dicen que son de izquierdas, y pusilánimes permiten que se arrojen por el sumidero de la historia todo un conjunto de conquistas sociales heredadas de las generaciones que nos precedieron y que ya no disfrutarán las venideras. Dicen que son de izquierdas, y acongojados no se rebelan en masa ante tantos atropellos por parte de nuestros gobernantes envalentonados y crecidos. Dicen que son de izquierdas, y luego no votan a los partidos que las representan, ya que si lo hubieran hecho, el PP no hubiera alcanzado la reciente mayoría absoluta.
   De verdad, estas actuaciones me sorprenden sobremanera, ya que parecen estar muy lejos de la esencia de una autentica ideología de izquierdas, cuyos valores incuestionables son la defensa de la libertad, igualdad y fraternidad, y la justicia social. Y por supuesto, la capacidad crítica.

44) Así es la derecha española
Siendo la que se beneficia de la crisis monopoliza
el descontento popular con rebuscados argumentos
02/11/2013


  Una prueba del poder ejercido por la derecha es el valor positivo o negativo que se asigna a las palabras derecha e izquierda. La derecha del latín dextra, es decir, diestra, recta y correcta. La izquierda del latín sinistra, es decir, siniestra, aviesa y malintencionada. Ya en la Biblia se habla de un Dios que en el Juicio Final coloca a los justos a su derecha y a los pecadores a su izquierda. Por ello, en las portadas románicas a la derecha del Pantocrátor están los salvados y a la izquierda los condenados. La influencia cristiana en nuestra cultura explica que hasta hace poco, el que un niño escribiera con la izquierda se consideraba malo per se, por lo que el maestro con castigos trataba de corregirlo. Afortunadamente esta circunstancia hoy ya no se tiene en cuenta. Por otra parte, las denominaciones derecha, izquierda y centro desde el punto de vista político, surgen en la Revolución Francesa de acuerdo con el lugar que ocupaban las diferentes fuerzas políticas en la Asamblea Nacional Constituyente. Hechas estas disquisiciones introductorias, quiero ahora dar una visión sobre la derecha española, tarea no fácil, ya que decimos con demasiada ligereza: soy de izquierdas, de derechas o de centro, sin saber de verdad cuál es su auténtico significado. Para clarificar algo esta cuestión son estas líneas.

   La derecha es egoísta, quiere privilegios, cree que su manera de comportarse debe ser seguida por los demás y carente de empatía e insolidaria hacia los débiles. Es prepotente, se cree superior, es la que más grita, más interrumpe y menos deja hablar a los demás, que sabe y pontifica de todo y que, por supuesto, siempre tiene razón. Si habla de política emite juicios tajantes. Los matices no cuentan. Las cosas son o blancas o negras, no hay tonos intermedios. Es intolerante por lo que no acepta la más mínima crítica, al estar en posesión absoluta de la verdad. Es cínica, ya que desde sus formaciones políticas, no tiene inconveniente en afirmar que está en contra de los partidos, en criticar la bolsa o la banca a pesar de que se beneficia de ellas y en despotricar de las subvenciones públicas, pero no de las que recibe su propia empresa, o en hablar de catalanizar España. Es partidaria del sálvese quien pueda, por lo que está en contra del Estado de bienestar. Demoniza la alter nativa, por ello habla de «experimentos con gaseosa». Tiene una concepción antropológica pesimista, por lo que considera al hombre como un lobo para el hombre.

   Siendo la que se beneficia de la crisis monopoliza el descontento popular con rebuscados argumentos, lo que menos importa es que sean verdad. No tolera que gobiernen los otros, cuando es así, para desalojarlos y lleguen los suyos, se sirve del «todo vale». Necesita siempre un enemigo, que es la izquierda aviesa y canalla. Es victimista, lo que se hace en su nombre tiene que ser asumido. La corrupción solo la ve en el ojo ajeno. Cuando la propia es incuestionable la tolera sin grandes problemas. Y por encima de todo, es patriota hasta la médula, aunque es un patriotismo de cartón piedra, de envolverse en la bandera y besarla con pasión, de entonar el himno nacional, de festejar la fiesta del 12 de octubre –sin saber qué se celebra, si es la Fiesta de la Hispanidad, la de la Raza, de España, de la Virgen del Pilar–, de presenciar desfiles militares –cuando lo hace la Legión con el macho cabrío es ya el éxtasis–, o descorchar botellas de champán con el triunfo de la Roja. El verdadero patriotismo es querer los mejores hospitales, colegios, asilos y autopistas para tus conciudadanos, lo que se consigue pagando los impuestos y no depositando el capital en los paraísos fiscales. Según Juan Carlos Monedero en su libro Curso urgente de política para gente decente, hay varias derechas sociológicas. La acomodaticia, que considera que lo que tiene le pertenece, por lo que suele decir «que nadie le ha regalado nada», insiste que no debe nada a nadie, lo que no es cierto, y necesita un marco ideológico para pensar sin miedo que siempre disfrutará de ese bienestar. La familia, la Iglesia y la nación son elementos que le sirven para defender el orden, aunque no son ni muy familiares, ni muy de iglesia, ni muy patriotas. Una variante de esta derecha es la tecnocrática-capitalista, que cambia sus señas conservadoras por sus cuentas en el modelo neoliberal, por lo que, incluso, si no necesita los votos, puede defender el aborto y la homosexualidad, consumir drogas y cree que la competitividad es la medida de la justicia social. Otra derecha más vehemente es la nacionalista, sea española, vasca, catalana o de la Liga Norte de Italia. Es xenófoba, le molestan los otros, sobre todo los pobres. Maldice a los separatistas. A los perjudicados del neoliberalismo los consuela «tranquilos vosotros sois de aquí» amortiguando la lucha de clases. Usa frases como «los inmigrantes copan vuestros puestos de trabajo, os quitan las subvenciones o vienen aquí a parir».

   Luego está la que reza. Aquí abunda la hipocresía. Esta derecha, de misa, comunión, Jornadas Mundiales de Juventud, misas multitudinarias, de lujosos trajes en las procesiones, envía sus hijas a abortar a Londres, admite en sus medios de comunicación los anuncios de contactos sexuales, visita burdeles, tiene negocios de preservativos y, por supuesto, monopoliza el discurso de la moral auténtica.

45) España tiene un problema
Desde fuera de Cataluña, la gran mayoría aduce con un simplismo
sorprendente «que eso es cosa de catalanes»
09/11/2013


Revoletea sobre la cabeza de los españoles un viejo y complejo problema, y de no fácil solución. Se trata de un amplio movimiento social y político de Cataluña, que está pidiendo el derecho a decidir en relación a su encaje o su separación del Estado español.

Está ahí, y mientras no se encuentre una solución, el problema permanece y se pudre. Es una opinión generalizada entre los españoles, no catalanes, que es un problema exclusivamente de Cataluña. Esta manera de pensar supone un desconocimiento de la auténtica realidad. Como acaba de señalar el historiador catalán Jordi Borja «No hay un «problema catalán», hay ante todo un problema español. Un problema más propio del Estado, del Reino de España y de sus aparatos, que de la sociedad española.»

   No sé cómo se desarrollarán los acontecimientos en el futuro sobre el tema en cuestión, mas si un día Cataluña alcanzara la independencia, el daño en el ámbito político y afectivo sería grande en Cataluña y en el resto de España. Y también en el económico, al respecto unos datos son muy esclarecedores. El peso de Cataluña en la economía española es muy grande. Representa el 19% del PIB español; el 26% de las exportaciones; el 19% de la inversión extranjera; el 19% del turismo; el 22% de l+D+I; el 22% de pasajeros en aeropuertos; y el 32% de pasajeros en cruceros. Por ello, cualquier español medianamente informado y preocupado por el futuro de España, no debería permanecer al margen del tema. Hay mucho en juego. Sin embargo, tengo la impresión de que fuera de Cataluña no se es consciente de lo que se está fraguando: ni más ni menos que una parte importante de la población de un territorio del Estado, ya no quiere seguir formando parte de él. Sentimiento totalmente legítimo. No sé cuál es el porcentaje, pero según los indicios, son bastantes. No obstante, la cuestión se podría resolver fácilmente, mediante una consulta. Que hable la gente es profundamente democrático.

   Desde fuera de Cataluña, la gran mayoría aduce con un simplismo sorprendente «que eso es cosa de catalanes», aderezado con grandes dosis de anticatalanismo. Lo acaba de manifestar el prestigioso hispanista inglés Paul Preston, tras haber impartido en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, la conferencia El anticatalanismo de los rebeldes militares: de la batalla del Ebro a la ocupación total del país, «en el resto de España continúa habiendo un sentimiento anticatalanista», «sólo hay que subir a un taxi en Madrid» para constatarlo, tampoco es nada nuevo, ya que podemos verlo en los escritos de Quevedo. Ese sentimiento anticatalanista en buena parte se explica porque algunas fuerzas políticas lo han usado con fines partidistas. Preston comparó el caso con el de Escocia, y aseguró que «en Gran Bretaña no existe el grado de antiescocismo que existe en España de anticatalanismo». También dijo que, la Generalitat tendría que negociar y buscar «alianzas» en Europa ante el «inmovilismo» del gobierno español en la cuestión de la soberanía. «Desde Madrid no habrá progreso».

   Siendo un problema de tal calado y trascendencia, quienes deberían resolverlo es nuestra clase política. ¿Cómo es posible que todavía no se haya desarrollado un pleno monográfico en las Cortes españolas sobre el tema y así buscar alguna solución? El problema está identificado, por ello son muy oportunas las palabras de Azaña, emitidas en la sesión de las Cortes de 27 de mayo de 1932, en un discurso impresionante sobre el Estatuto de Cataluña, «Cataluña dice, los catalanes dicen: «Queremos vivir de otra manera dentro del Estado español». La pretensión es legítima Este es el problema y no otro. Se me dirá que el problema es difícil. ¡Ah! Yo no sé si es difícil o fácil, eso no lo sé; pero nuestro deber es resolverlo sea difícil o fácil». Y no menos oportunas y plenas de actualidad: «Hay dos modos de suprimir el problema. Uno, como quieren o dicen que quieren los extremistas de allá y de acá: separando a Cataluña de España; pero esto, sin que fuese seguro que Cataluña cumpliese ese destino de que hablábamos antes, dejaría a España frustrada en su propio destino. Y otro sería aplastar a Cataluña, con lo cual, sobre desarraigar del suelo español una planta vital, España quedaría frustrada en su justicia y en su interés y además perpetuamente adscrita a un concepto del Estado completamente caduco e infeliz». Frente a estas dos opciones hoy planteadas e incompatibles, hay otras, encuadradas en la denominada tercera vía. De momento ninguneadas. Una, la defendida por el líder de Unió Democràtica, Duran Lleida, que consistiría: (1) El concierto económico; (2) El control catalán de las infraestructuras, (3) la soberanía cultural, lingüística y educativa, (4) la presencia de Cataluña en organismos internacionales y (5) el apoyo a una reforma constitucional que reconozca a Cataluña como sujeto político soberano. La otra, la reforma constitucional en sentido federal del PSOE, la llamada «declaración de Granada», que recoge un nuevo pacto territorial. Propone la supresión del Senado y su conversión en una cámara de representación autonómica, constitucionalizar las competencias del Estado, un mínimo para servicios sociales básicos, los principios de la financiación autonómica; y la mejora de la cooperación institucional, etc.


46) Una inmensa manada de vividores
¿Vamos a consentir que los advenedizos manchados de cieno
destrocen a un pueblo para saciar su codicia?
16/11/2013


 Una cuestión que me genera gran preocupación es la inexistencia en España de «un proyecto colectivo solidario e ilusionante» en la mayoría de la ciudadanía, algo básico para cimentar una gran nación». Nos decía recientemente en este mismo periódico José Ramón Villanueva, que ya Ortega y Gasset en su España invertebrada, libro publicado en 1921, destacaba que lo que mantiene a las naciones unidas es la existencia de «un proyecto sugestivo de vida en común» ya que «los grupos que integran un Estado viven juntos para algo: son una comunidad de propósitos, de anhelos, de grandes utilidades. No conviven por estar juntos, sino para hacer algo juntos». Así acontece en Francia, Alemania o Dinamarca. En cambio, por mucho que lo intento ese proyecto de vida en común sugestivo, solidario e ilusionante en España yo no lo encuentro. Observamos presidentes de comunidades autónomas, que van a lo suyo, sin importarles los problemas del otro. Reducen impuestos para atraer las inversiones de la comunidad vecina. E incluso, algunos quieren soltar amarras y navegar solos en su propio navío. Lo que supone el incumplimiento del artículo 138.1 de la Constitución.
    Por otra parte, hoy constatamos que la salida de esta crisis se proyecta por nuestra clase política dirigente de una manera insolidaria, ya que los sacrificios recaen sobre la gran mayoría, mientras que a una minoría no solo no se le hace partícipe, todavía más, saca grandes beneficios de ellos. 17 millones de trabajadores sometidos a una Reforma Laboral que nos retrotrae a una situación sociolaboral semejante a la de los inicios de la Revolución Industrial, y 6 millones de parados con unas prestaciones por desempleo cada vez más reducidas, que propician una devaluación salarial, de la que se beneficia la clase empresarial. 9 millones de pensionistas con unas pensiones cada vez más reducidas, al desvincularse de la evolución del IPC para potenciar los planes de pensiones privados, en beneficio de la banca. En contraposición, en los nueve primeros meses de este año, el Banco de Santander ha incrementado sus beneficios en un 75%; el Banco Bilbao Vizcaya en un 86%; el Banco de Sabadell, en un 105%; Bankinter, en un 115%, y Caixabank, con un 165 %. Por ello, Emilio Botín afirma que «vivimos en un momento fantástico, que llega dinero por todas partes».

   El pasado día 31 de octubre en el debate sobre el Proyecto de Ley reguladora del factor de sostenibilidad y del índice de revalorización del sistema de pensiones de la Seguridad Social –la denominación está muy bien elegida, además de robarnos el dinero y las ilusiones, también nos roban el diccionario– el diputado de Amaiur Cuadra Lasarte le replicó a la ministra Fátima Báñez «Usted hace pocas semanas afirmó que con la reforma de las pensiones en los próximos nueve años iba a conseguir ahorrar –utilizó usted esa palabra–, es decir, quitar de los bolsillos de los pensionistas, 33.000 millones de euros. En esos mismos días, el FROB, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, afirmó textualmente que de los 52.000 millones que se habían dedicado a reflotar, a sanear, a rescatar las cajas de ahorros nacionalizadas –Bankia, etcétera–, 37.000 eran irrecuperables. Es decir, las cuentas cuadran. Los 33.000 millones que se van a quitar de los bolsillos de los pensionistas se van a dedicar a rescatar esa banca, a meterlo en los bolsillos de unos pocos cientos de banqueros». Frente a 5 millones de pensionistas por debajo del umbral de la pobreza, el señor Goirigolzarri se ha jubilado con 52,4 millones de indemnización, el señor Alfredo Sáez con ochenta y tantos, y Ángel Corcóstegui, también del Santander con 108.

   En la Junta de Accionistas del Banco de Santander, celebrada el 22 de marzo de 2013, Albert Sales miembro del Centro de Estudios por la Paz JM Delàs de Justícia i Pau, dijo: Como bien saben, el Banco Central Europeo otorga crédito a bajo interés a las entidades financieras privadas, con el objetivo declarado de «garantizar el flujo de crédito a la economía real» es decir, a empresas y familias. Es conocido, por ser un dato público, que el Banco Santander había recibido hasta finales de 2012, 62.608 millones de euros y que este banco dedicó durante 2011, 41.807 millones a comprar títulos de deuda pública. Es un negocio redondo y exento de riesgo, que para eso se reformó el art. 135 de nuestra Carta Magna.

   Esta situación tan clara, la propicia nuestra clase política, subordinada y vendida al gran capital, del que recibe pingües beneficios con la financiación de los partidos políticos o puestos en los consejos de administración de las grandes empresas. Por ello, la pregunta que se hizo Manuel Azaña en una conferencia pronunciada el día 4 de febrero de 1911 en la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares, titulada El problema español sigue vigente: ¿Vamos a consentir que la inmensa manada de vividores, de los advenedizos manchados de cieno usurpe la representación de un pueblo y lo destroce para saciar su codicia?

   Por lo expuesto, estimado lector, tú mismo puedes valorar si mi preocupación expresada al inicio de estas líneas está justificada o no.

47) Peligrosos prejuicios políticos
A los que se despreocupaban de lo común,
los atenienses del siglo V a. de C. los llamaban idiotas
23/11/2013

  Los españoles consideramos la actividad política despreciable. Y este pensamiento se traslada a los políticos. Estos juicios están, en parte, justificados, porque no pocos hoy

zález en el XXVIII congreso y en el extraordinario celebrados en 1979, al oponerse a que el PSOE renunciara al marxismo. Como sabemos finalmente triunfó la postura contraria de González. No quiero entrar ahora en el relato de esos meses de mayo a septiembre de 1979, fechas del XXVIII congreso y del extraordinario. En lo que si quiero detenerme es que esa renuncia del PSOE estuvo motivada por circunstancias ambientales de nuestro proceso de transición democrática. Según Rafael Fraguas, Tierno Galván y otros apenas unas horas después de la victoria en el XXVIII congreso del sector defensor del marxismo al que pertenecían, alertaron de que si se proseguía en la dirección adoptada, no solo quedaría cortado el apoyo del entonces todopoderoso partido socialdemócrata alemán y la correspondiente financiación hacia el PSOE –cruciales a la sazón dada la endeblez del sistema democrático español– sino, además, que dos días después «los tanques saldrían a la calle», en referencia a la negativa de los poderes fácticos, ultraderecha y derecha económica a admitir una izquierda marxista en el poder en España. El debate marxismo sí/marxismo no del XXVIII congreso, encubría una disyuntiva organizativa orientada a cambiar el modelo tradicional y obrerista del PSOE por otro de nuevo cuño, más centralizado, encaminado a atraerse a las clases medias y ganar las elecciones con un programa moderado, como sucedió en 1982.
   EN ESTE CONTEXTO, en el congreso extraordinario de septiembre obviamente, como no podía ser de otra manera el PSOE renunció al marxismo. El testimonio es de una contundencia apabullante. Hoy, cuando a la luz de la crisis de régimen que padecemos actualmente encuentran mayor receptividad las críticas de aquella mitificada transición, es oportuno recordar lo que estaba en juego. Era imprescindible, como uno de los pilares necesarios para estabilizar el nuevo sistema político, junto con la monarquía y una descentralización controlada que contrarrestara las presiones vascas y catalanas, para garantizar la «gobernabilidad» la alternancia entre dos grandes partidos, la UCD y el PSOE.
   Como conclusión la circunstancia comentada, de abandono del marxismo por el PSOE, es una prueba irrefutable, de las servidumbres a las que nuestra clase política se tuvo que someter. De no haberlo hecho todo este proceso de tránsito de una dictadura a una democracia hubiera descarrilado. Los políticos de entonces hicieron lo que pudieron, lo que les dejaron hacer. Determinadas instituciones fueron intocables, como la iglesia, el ejército y la monarquía. Ya va siendo hora de desmitificar una determinada visión de nuestra transición, en la que han colaborado medios de comunicación, la mayoría de la clase política y de la historiografía. Lo expresó muy bien Gregorio Morán en el artículo La Transición Democrática y sus historiadores en abril de 1992, en el que señala que la clase política de la transición y sus historiadores acordaron reunirse para decidir cómo se debía escribir la historia, el mes de mayo de 1984 en San Juan de la Penitencia, en Toledo, bajo los auspicios de la Fundación José Ortega y Gasset. Así fue posible que el gremio de historiadores especializados en la transición construyeran una historia angélica basada en los testimonios de los protagonistas. La clase política procedente de la dictadura esperaba ansiosa el momento de exteriorizar su sentimiento democrático. Los partidos clandestinos henchidos de patriotismo y su militancia entendían que había llegado el momento de dejar las diferencias para aunarse en lo trascendental: la monarquía parlamentaria. El monarca esperaba el momento para anunciar la democracia. En fin, la ciudadanía, con un ejercicio de madurez y de pragmatismo mostraba al mundo cómo se podía pasar de una dictadura a una democracia.

La actualidad 2013. Cándido Marquesán Millán
51) ¿EspAÑA coNTRA cATALuÑA?
EL pp NEcEsiTA cADA vEz MÁs DE uNA MANERA ENFERMizA DEL ANTicATALANisMo pARA sus iNTEREsEs poLÍTicos 21/12/2013
   Estamos llegando a unos limites que sobrepasan lo razonable en todo lo relacionado con el simposio «España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)», organizado por el Centro de Historia de Cataluña, dependiente del Departamento de Presidencia de la Generalitat. De entrada, parece claro que entra en la más estricta dinámica democrática, que se pueda organizar por parte de una institución pública o privada un congreso de especialistas de una materia, en este caso de historia, para debatir sobre un tema determinado. No faltaría más. Evidentemente este simposio tiene una intencionalidad política: la de legitimar una colectividad nacional. Aunque su título puede ser cuestionable tiene gran parte de verdad. En prolongadas etapas España, mejor el Estado español, ha estado en contra de Cataluña. No creo sea necesario afirmar lo obvio: Decretos de Nueva Planta en 1713, mediante los cuales Cataluña perdió entonces su estructura jurídico-política secular cimentada en las Cortes y en las Constituciones y se impuso un sistema absolutista, centralista y militarizado que eliminó los cauces de participación; o la persecución del catalanismo en buena parte del siglo XX, asalto al Cu-Cut en 1905, en las dictaduras de Miguel Primo de Rivera (se prohibió hasta la sardana) o de Franco (fusilamiento en 1940 de Companys). Por ello, que partidos políticos, que dan lecciones de democracia, denuncien este simposio ante la fiscalía por incitar al odio, me parece un sin sentido. Y todavía más que la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, haya amenazado que su partido organizará un foro de la verdad, a celebrar en enero o febrero, para explicar «la verdad de la historia de España y de Cataluña». Grotesca afirmación, como si el PP recurriendo a determinados historiadores, probablemente colaboradores de FAES, estos fueran depositarios absolutos de la verdad. En todo caso, las conclusiones a que puedan llegar estos enviados de la divinidad serán tan válidas como las del simposio que ha dado lugar a la polémica. El PP necesita cada vez más de una manera enfermiza del anticatalanismo para sus intereses políticos, ya que le proporciona muchos votos en buena parte del Estado. Luego que no se sorprendan con la animadversión creciente de muchos catalanes.
   También me parece cuestionable que la gran mayoría de la historiografía española se haya lanzado en tromba contra el simposio, aunque este hecho ya es crónico. En un periódico de tirada nacional acabamos de ver a algunos conspicuos y egregios catedráticos de historia, emitiendo juicios extemporáneos sobre el nacionalismo catalán. Gabriel Tortella tituló un artículo referido al nacionalismo catalán «Tigre que nunca debió salir de su jaula». Guillermo Pérez Sarrión «Cataluña y la pasión por la causa», afirmando que la historia al servicio del nacionalismo, pierde credibilidad. Lo que ha provocado la reacción por parte de Borja Riquer y Joaquín Albareda con otro artículo «Todo vale contra el catalanismo», lamentando que la idea de encerrar al tigre separatista recuerda a la retórica franquista.
   Quien ha hecho el discurso inaugural La represión institucional, política y administrativa ha sido el prestigioso catedrático Josep Fontana, al que el ministro de Asuntos Exteriores Margallo lo ha calificado de pseudohistoriador, dando muestras de un desconocimiento total de la historiografía española. Lo dicho podrá ser discutido pero entra dentro de lo

Rujiar • Centro de Estudios Bajo Martín
razonable. Según Fontana, la perdida más grave que sufrió Cataluña en 1714 fue un sistema político construido en 4 siglos y que la encaminaba a una evolución parecida a las seguidas por Holanda o Inglaterra, asociando un proceso gradual de democratización al desarrollo de un sistema capitalista, sin que el proyecto catalán plantease la separación. Necesitaban del resto de España, por ello los defensores de Barcelona en 1714 defendían también la libertad de todos los españoles. De la represión solo se salvó el derecho civil catalán. La obstinación catalana de no dejarse asimilar por los vencedores y su proceso de industrialización, que contrastaba con el agrarismo castellano temeroso de que las fábricas desataran el conflicto social, aumentó la incomprensión entre las dos sociedades, a la que se sumó las diferencias de lengua. Desde la segunda mitad del XVIII las clases dirigentes catalanas se apuntaron a construir solidariamente una nación española. El esfuerzo no funcionó, al topar con la voluntad intolerante de reducirlo a la absorción de una sociedad diferente y con otra cultura. Luego, tras el fracaso del regionalismo y la autonomía de la II República triturada por el franquismo, retornó la esperanza con la Constitución de 1978 y el Estatuto de 1979. Mas el proceso de recentralización actual y una política económica desastrosa agudizaron la necesidad de un cambio profundo. El pacto de 1978-79 ha caducado, ya que todavía se opta por una asimilación, a modo de una provincia, sin aprender nada en estos 300 años de desencuentros.
    Fontana, intuyendo lo que podía ocurrir, en junio pasado en un artículo «La práctica del Inquisidor», dijo: lo único que les pedimos a los inquisidores es que dejen que nos expliquemos, y que combatan después nuestros errores con razones, no con condenas anticipadas.
52) ¡ME MuERo DE TANTo MEjoRAR!
LA pEREzA, LA DEsiDiA y EL MiEDo HAcEN QuE MucHos HoMBREs EsTÉN EN MiNoRÍA DE EDAD ToDA su viDA
28/12/2013
    Uno de los autores que estudiamos en Filosofía los que cursamos el bachillerato fue Immanuel Kant. Era árido y difícil de entender para chavales/as de unos 18 años. Nos tuvimos que aprender de memoria los contenidos de la Crítica de la Razón Pura y la Crítica de la Razón Práctica, como aquel de los juicios sintéticos a priori son posibles en las matemáticas, porque se basan en el espacio y el tiempo que son intuiciones a priori. Pasado el tiempo, con un mayor equipaje formativo, aquellos que estamos ocupados y preocupados por la ética y la política –para algunos una mala costumbre–, hemos tenido que recurrir a algunos libros del filósofo alemán, que nos siguen proporcionando alguna luz para estos tiempos tan sombríos y dramáticos. Como el impresionante Respondiendo a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, donde nos dice el conocido Sapere aude, atrévete a pensar; ten valor de servirte de tu propio entendimiento, he aquí el lema de la Ilustración. Es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad, que significa la incapacidad de servirte de tu propio entendimiento sin la guía de otro. Hoy ese espíritu de la Ilustración es imprescindible recuperar, mas la pereza, la desidia y el miedo son las causas de que una parte importante de los hombres permanezca sorprendentemente en minoría de edad a lo largo de su vida. Otros, una minoría, ya se preocupan de pensar por ellos. Y así nos va: nunca tan pocos engañaron tanto a tantos en tan poco tiempo.

La actualidad 2013. Cándido Marquesán Millán
    O el de Sobre la paz perpetua, en el que su principal objetivo, para lo que establece una serie de propuestas, es la abolición de la guerra, partiendo de la hipótesis de que si los hombres han conseguido pasar del estado primitivo natural, un estado de guerra de todos contra todos, pueden llegar a un estado de paz o de derecho en donde los conflictos se dirimen por tribunales. Debería ser de lectura obligada para todos los estadistas, como también para la ciudadanía en general.
    Y EL BREVE ensayo Replanteamiento de la cuestión sobre si el género humano se halla en continuo progreso hacia lo mejor, enmarcado en sus escritos sobre la historia, donde Kant se plantea la pregunta de si el género humano «progresa continuamente hacia lo mejor». Se refiere no solo al mero desarrollo material, sino fundamentalmente a un progreso moral. Tratando de identificar un acontecimiento que funcione como un signo histórico demostrativo de la tendencia al progreso moral del género humano, lo encuentra en la Revolución francesa. Este hecho le reafirma que el progreso moral es real. Gracias a él se produjo un cambio de rumbo en la historia de la libertad humana. La respuesta de Kant constituye una muestra de apoyo en el continuo progreso moral y político del género humano, algo muy característico del pensamiento ilustrado. Sorprende que concluya la obra con una afirmación, profundamente profética:
    «Érase una vez un médico que consolaba día tras día a sus pacientes con la esperanza de un restablecimiento inminente, diciéndoles a veces que el pulso latía mejor y otras que la expectoración indicaba una sustancial mejoría o que su copiosa transpiración era un magnífico síntoma de recuperación. Así las cosas, cuando un buen día le visitó uno de sus amigos, al preguntarle por la marcha de su enfermedad, éste le respondió: ¿Cómo quieres que me vaya? ¡Me muero de tanto mejorar!».
    Estas palabras son perfectas para reflejar nuestra situación actual. Nos dicen, en una campaña perfectamente orquestada entre la clase política del PP y los grandes poderes económicos y mediáticos, que en España se está produciendo una mejoría económica indiscutible, basándose exclusivamente en el aumento de la inversión, las ganancias de la bolsa y el descenso de la prima de riesgo. Parece como si estuvieran en una burbuja, totalmente desconectados de la realidad. Sin embargo, la situación de la gente normal es otra muy distinta con un empobrecimiento generalizado de la mayoría de la población, para ello no hay más que observar: rebaja de las pensiones, aumento continuo del paro y quienes encuentran algún trabajo en condiciones deplorables de acuerdo con una reforma laboral cruel; salarios cada vez más reducidos, aumento descontrolado de los precios de la luz y energía, ataques brutales a nuestro Estado de bienestar, etc. Por ello, la mayoría de los españoles podría usar las palabras de Kant, que dan título a este artículo.
    Sigue diciendo Kant unas palabras plenas de actualidad, «nada reprocho a quien entre los males del Estado (como en esta España nuestra) comienza a desconfiar de la salud del género humano y de su progreso hacia lo mejor, pero yo confío en la heroica receta de Hume, como en una medicina que puede proporcionar una rápida cura contra ese desaliento: son los males que la propia guerra (el neoliberalismo actual) produce, incluso para el egoísmo de los propios gobernantes, lo que actúa como impulso para desear la paz (la justicia) o para que se produzca algún acontecimiento revolucionario que fuerce a imponerlas, por cierto, no descartable visto el nivel de sufrimiento acumulado». Termina con una advertencia Sero sapiunt Phryges (tarde aprendieron los troyanos). El que avisa no es traidor.

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